Calderón V.S. Aristegui: La censura a la orden del día

El 4 de febrero de 2011, durante la transmisión de su noticiario matutino a través de la cadena MVS Radio, la periodista Carmen Aristegui abordó el asunto de una manta colocada por diputados del Partido de Trabajo en la Cámara de Diputados, mediante la cual hacían alusión al supuesto alcoholismo padecido por Felipe Calderón. Así mismo, al presentar la nota, Aristegui reprodujo varios fragmentos de audio en los que los congresistas del PT increpaban a Calderón debido a su presunto abuso del alcohol, lo cual, señalaban los legisladores, lo incapacita para ser el máximo dirigente del país. Tras esto, la conductora solicitó al gobierno federal emitir un posicionamiento al respecto, expresando textualmente: “¿Tiene o no Felipe Calderón problemas de alcoholismo? Esto merece, insisto, una respuesta seria, formal y oficial de la propia Presidencia de la República”. La respuesta sería contundente.

Tres días después de la presentación de la nota, cuando los radioescuchas esperaban una nueva emisión del noticiario de Aristegui, se encontraron con la sorpresa de que la empresa MVS había decidido finalizar su “relación contractual” con la comunicadora, o sea, despedirla, pues supuestamente ésta había violado los códigos de ética de la cadena, pues al realizar diversos cuestionamientos sobre el gusto excesivo de Felipe Calderón por las bebidas alcohólicas  “presentó y difundió rumores como noticias”, además de que se negó a ofrecer una disculpa pública, por lo cual fue despojada de su espacio informativo.

A partir de entonces, se comenzó a desatar un intenso debate en el cual la opinión pública de manera mayoritaria señaló que las supuestas transgresiones al código de ética de MVS eran sólo un pretexto, creado para encubrir la presión ejercida por Felipe Calderón ante su disgusto por la nota sobre su alcoholismo, y que culminó con el despido de la periodista.

El cierre del programa de Carmen Aristegui fue visto por la sociedad como un acto de censura por parte de un autoritario Calderón Hinojosa, quien evidentemente fue incomodado por la serie de cuestionamientos realizados por la periodista en torno a su salud personal. Y a pesar de que el Gobierno Federal quiso modificar la percepción pública acerca de su intervención en el despido de Aristegui, Alejandra Sota, vocera de la presidencia, tuvo el desatino de declarar que “fue una decisión que tomó la empresa y nos la comunicaron una vez que fue tomada” ¿desde cuando una empresa de medios informa directamente a la presidencia sobre las decisiones que se toman a nivel interno?

De hecho, inmediatamente después del despido y ante la presión pública, la Presidencia de la República emitió un comunicado muy poco creíble en el que se deslindaban de los hechos, señalaban que Felipe Calderón se encontraba en un perfecto estado de salud, y que sus decisiones han sido tomadas de manera coherente y racional, además de señalar que en México “uno de los bienes más preciados es el de la libertad de expresión”. Sin embargo, la presión continuó y ante las numerosas críticas de ciudadanos, periodistas y líderes de opinión que salieron en defensa de Aristegui, el 15 de febrero la cadena MVS anunció el regreso de la periodista a su acostumbrado espacio noticioso, argumentado que el grupo radiofónico “hace caso de las opiniones de los radioescuchas y responde de manera coherente y pública a los requerimientos de éstos”.

Este hecho no es un caso aislado. La censura a lo largo del sexenio de Felipe Calderón ha sido una constante; el mandatario ha dado muestras de ser un gobernante intolerante con los medios que no le son afines, y los ejemplos abundan: la cancelación de los contratos de publicidad gubernamental a la revista “Proceso”; las advertencias hechas al comunicador José Gutiérrez Vivó, en las que le decían que debía “portarse bien” para que Calderón le diera una audiencia; las amenazas a la periodista Anabel Hernández, o la demanda en contra de la revista Contralínea por haber difundido información sobre Pemex.

Para Felipe Calderón la imagen pública es casi una obsesión, de hecho, ha dado la instrucción a todos sus embajadores de responder a toda información negativa que circule sobre México; es decir, tienen que hacer una labor de “maquillaje de la realidad”. De la misma forma, corresponsales de medios extranjeros han sido presionados para modificar la información que envían a los diarios de otros países.

Al parecer, el Presidente Calderón ha olvidado el pasado opositor del PAN, y ha hecho de la intolerancia y la censura su principal método para intentar influir en una opinión pública que no le favorece.

“¿Y yo por qué?”: La frase que marcó la pobreza y baja estatura política del gobierno foxista

El 27 de diciembre del 2002, un comando fuertemente armado, presuntamente bajo la dirección de TV Azteca, ingresó en la madrugada de ese día en forma violenta a las instalaciones de CNI-Canal 40, ubicadas en el cerro del Chiquihuite. Los cinco vigilantes y dos técnicos que se encontraban laborando a esas horas en la televisora, narraron las actuaciones de los agresores. Los siete testigos mencionaron que fueron esposados y amordazados por los ocupantes de las instalaciones, recibieron insultos y mediante la coerción se les obligo a “firmar la entrega de las instalaciones”.

Las narraciones coincidían en que los aproximadamente 30 agresores encapuchados, venían acompañados de personas de traje e ingenieros conocedores del manejo de programación de una televisora. Posteriormente a la toma de las instalaciones, los ocupantes transmitieron la programación de TV Azteca en el Canal 40 de CNI.

La raíz de este conflicto proviene de un acuerdo firmado entre la televisora del Ajusco y CNI-Canal 40, cabe destacar que independientemente de un incumplimiento del acuerdo por parte de CNI, se tomó por asalto al Estado de Derecho, ya que además de la violencia ejercida sobre los siete trabajadores de Canal 40, “el aseguramiento de las instalaciones” se llevo a cabo sin orden judicial que respaldará dichos actos.

Por otra parte, las autoridades competentes para solucionar el conflicto como la Secretaría de Gobernación (SEGOB) y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), cuyos titulares eran Santiago Creel Miranda y Pedro Cerisola, respectivamente, guardaron silencio en los primeros días de la toma ilegal de Canal 40.

En este mismo sentido, las primeras declaraciones de la SCT giraron en el sentido de que no tenían “nada que decir” ante tales situaciones de las televisoras. Asimismo, el entonces titular del Poder Ejecutivo Federal, Vicente Fox Quesada, al cuestionársele sobre las circunstancias en que se encontraban las televisoras, su sabia respuesta fue “¿Y yo por qué?”.

Posteriormente, la SCT emitió un comunicado en donde se avalaban las acciones de TV Azteca sobre la toma de las instalaciones del cerro del chiquihuite. El decreto presentado, hacía alusión al articulado de la Ley Federal de Radio y Televisión; sin embargo, el conflicto no paró ahí y Javier Moreno Valle, Presidente de CNI-Canal 40, continuó litigando en tribunales la restitución de la señal de Canal 40.

La disputa ocurrida  entre la televisora del Ajusto y CNI estuvo antecedida por algunas resoluciones de tribunales, inclusive de autoridades internacionales como la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara Internacional de Comercio, ubicada en París, Francia. El reclamo de TV Azteca consistía en realizar la compra del 51% de CNI-Canal 40, debido a que televisión Azteca otorgó un préstamo por 10 millones de dólares en un primer momento, y posteriormente, otro financiamiento por 15 millones por concepto de anticipo en utilidades. La televisora de Salinas Pliego, exigió la compra del 51% con base al crédito otorgado y los intereses generados por dicho préstamo, lo cual según decían, equivalía a la adquisición del porcentaje señalado por ellos mismos.

El gobierno federal panista de Vicente Fox, fue omiso en proponer una salida rápida y racional de conformidad con ambas partes, antes bien, el guanajuatense soltó la frase favorita de la política mexicana: ¿Y yo por qué? Sin duda, este fue un tema que desde un inicio mostró numerosas irregularidades, tanto por los actores involucrados como por la misma administración de Vicente Fox. Por un lado, violentando garantías y consigo todo el Estado de Derecho; por otra parte, el servilismo de las autoridades federales para con la televisora de Ricardo Salinas Pliego. Dicho acontecimiento cimentó el incontrolable poder que hoy día posee el duopolio televisivo, con extrema impunidad en ese suceso conocido popularmente como el chiquihuitazo, se marcó el inicio de toda una era de reinado de los poderes fácticos en este país.

La crisis mundial, ¿Se sintió en México?

Todo efecto tiene una causa, y tal fue el caso de la crisis financiera, para la cual se buscaron culpables sin saber que son muchos los causantes de este problema. Esto se complicó a nivel financiero, en una suma de responsabilidades que inicia con las autoridades o reguladores financieros.

 Las instituciones financieras comenzaran a otorgar créditos que fueron adquiridos por los ciudadanos (de todos los niveles sociales) que, debido a la confianza económica y las pequeñas tasas de interés que se manejaban fueron adquiriendo sin temor alguno.
Muchos de los préstamos eran impagables a la larga, sin importar esto,  fueron asignados a usuarios que muy probablemente podrían convertirse en clientes morosos. Esto tuvo grandes consecuencias; los bancos al ver que los pagos no eran cubiertos, empezaron a perder capital.

En septiembre de 2008, los problemas se agravaron con la bancarrota de diversas entidades financieras relacionadas con el mercado de las hipotecas inmobiliarias, como el banco de inversión Lehman Brothers, las compañías hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac o la aseguradora AIG.

Esto provocó un efecto dominó en todo el mundo, ya que la economía estadounidense es prácticamente el motor del mundo, y al verse limitada a los créditos bancarios, la población dejó de acceder a los insumos que comúnmente consumía. Al no haber dinero en los bancos, se dejaba sin crédito a las personas, con esto, la economía no giraba de la manera en la cual funciona. El capitalismo no funciona así.

Esta crisis obviamente le afectó a nuestro país, debido a la alta dependencia de la economía mexicana en su comercio exterior con los EE.UU. y a la continua caída en las remesas, producto de la desaceleración de la economía norteamericana (segunda fuente de divisas después del petróleo), México no tardo en resentir los efectos de una crisis económica en el país vecino, el efecto domino que esto tuvo en todos los sectores tardó unos meses en hacerse presente. El desempleo abierto en México subió a 4,06% en enero de ese año, comparativamente mayor con la tasa del año anterior que se encontraba en 3,96%, y solo en enero de 2009, 336 mil personas se quedaron desempleadas en México.

La debilidad estructural de las finanzas del gobierno mexicano altamente dependientes del precio del petróleo y la constante caída en la producción de este recurso tuvieron una repercusión presupuestal que obligó a elevar impuestos como el Impuesto al Valor Agregado, el Impuesto Sobre la Renta y a instaurar impuestos nuevos a las telecomunicaciones, desafortunadamente estos ingresos no van encaminados a nuevas inversiones o proyectos productivos, sino a mantener la estructura gubernamental que consume el 80% del presupuesto, esto plantea nuevos escenarios de crisis en un mediano plazo.

Otro factor que agravó esta situación en México, fue la aparición del AH1N1, por cierto, el anuncio de esta se hizo varios días después del primer brote registrado, y todo para que la visita de Barack Obama no fuera suspendida.

Esta crisis epidemiológica tuvo consecuencias terribles a la economía del país, se cancelaron muchas exportaciones a nuestros socios comerciales por el miedo a que el virus se propagara de manera global, aunque eso sucedió de cualquier forma.

Según el corresponsal de la BBC en México, Stephen Gibbs, destacó que a los exportadores mexicanos se les dificulta encontrar

Si uno hace un comparativo de la situación de ese entonces y la actual, la economía de las familias mexicanas, no ha cambiado, seguimos estancados en la crisis mundial, independientemente que Carstens  y Cordero digan que la macroeconomía vaya muy bien, la microeconomía que afecta a los bolsillos del ciudadano común, no mejora, los miles de millones de dólares de reserva nos ayudan a salir  adelante.