Atenco, la derrota del Foxismo.

En el año 2000 México fue parte de un gran cambio, la alternancia política llegaba a tierras aztecas con la victoria de Vicente Fox en las elecciones presidenciales. Esto debido a la compatibilidad que causó el dicharachero y popular candidato del blanquiazul con las masas, una personalidad simpática y chistosa, sumada a una gran estrategia de marketing político permitió tal hazaña.

La llegada de Fox a Los Pinos estaba impulsada por las muchas promesas de campaña, eso de crecer 7 % al año, casi al ritmo que lo hace China anualmente, o el utilizar su capacidad negociadora para solucionar un problema tan complicado como el de el EZLN en tan sólo 15 minutos ¡eso es seguridad en su capacidad intelectual y política!

La mayoría de los mexicanos creyeron ciegamente en las promesas y proyectos de Vicente, pero ¿qué creen? Nada de esto pasó, por el contrario, la economía se mantuvo a medio gas y eso gracias a que los precios del petróleo subieron por los conflictos internacionales si no, quién sabe que nos hubiera pasado. Pero en materia social, al inicio de su gobierno el país se convulsionó por un asunto tan dramático, que incluso tuvo eco en todo el mundo. El caso del intento de construir un aeropuerto en San Salvador Atenco y como el pueblo se unió para evitar el robo de su territorio.

Todo este problema inició cuando Fox planteó la idea de la construcción de un aeropuerto alterno  al de la Ciudad de México y la opción que más le gustó a nuestro afortunadamente ex presidente  para construirlo fueron los ejidos de San Salvador Atenco.  La problemática comenzó desde que a los habitantes de esta zona se les ofreció la exorbitante cantidad de 7 pesos por el metro cuadrado de su terreno, una verdadera burla para los miles de pesos que costaría el mismo espacio de tierra una vez terminada la obra, además de declarar que ya se habían depositado cerca de $563 millones de pesos para el pago de los afectados, ya que se tenia pensado reubicar a 171 familias en otras zonas y para que se sintieran seguras, se les otorgarían casas con un costo de $ 60 mil pesos.

Obviamente, la población de San Salvador Atenco se expresó en contra de la construcción de dicho aeropuerto, presentaron una demanda ante el poder judicial acusando al gobierno de despojarlos de sus tierras, incluso fueron apoyados por varias organizaciones sociales, estudiantes y el EZLN.

En noviembre, machetes en mano, marcharon hacia el Zócalo de la ciudad de México, a donde los dejó llegar la policía capitalina para evitar un enfrentamiento. Siendo este el símbolo del movimiento “El machete como significado de pie de guerra”.

El 4 de diciembre de 2001 los habitantes afectados presentan una  controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra la construcción del nuevo aeropuerto. La decisión de construir el nuevo aeropuerto viola los artículos 4, 16, 27 y 115 constitucionales, así como las leyes de Expropiación, Planeación, Asentamientos Humanos, General de Equilibrio Ecológico y Protección al Medio Ambiente (esto es lo que acusaban en la demanda judicial).

Estos reclamos dieron pie a que varios de los comuneros fueran amenazados de muerte mediante anuncios anónimos, mismos que fueron denunciados ante las autoridades, pero se hizo caso omiso por parte de los protectores de la seguridad y al contrario, se fueron desplegando fuerzas policiacas en los alrededores de la zona en conflicto, incluso se les advirtió de la intervención de las fuerzas armadas.

A estas provocaciones los comuneros declararon:

“Hacemos la denuncia de que los primeros muertos que caigan serán sobre la conciencia de nuestros gobernantes porque no estamos dispuestos a permitir que las fuerzas armadas ocupen nuestras parcelas”.

Estas declaraciones nos hacen pensar que el autoritarismo que caracteriza a la derecha daba sus primeros pasos en el gobierno federal.

En febrero de 2002 regresaron a la ciudad de México con el apoyo de estudiantes y obreros. Pretendían llegar a la residencia presidencial para emplazar al Presidente Fox a un debate público sobre la expropiación de sus tierras, pero la policía les cerró el paso.

El 11 de julio los ejidatarios atenquenses acudían a manifestarse a un acto del gobernador del Estado de México y la policía estatal les cerró el paso, registrándose un enfrentamiento con saldo de varios heridos, entre ellos uno de los ejidatarios que murió posteriormente.

Después de esta situación y la lucha entre el gobierno, detractores políticos y grupos organizados en defensa de sus tierras, la unión de las demandas y la presión social nacional e internacional lograron que el gobierno  comenzara a ceder y planteara la posibilidad de buscar una nueva sede para el aeropuerto.

En actos realizados por la sociedad en Atenco como carnavales y conferencias en apoyo a la causa, se plasmó el apoyo que los habitantes de este sitio tenían por parte del resto del pueblo mexicano, el gobierno al verse rebasado por la situación, dimitió en la construcción del aeropuerto.

El 12 de febrero de 2002  la Procuraduría Agraria logró frenar la expropiación en el ejido de Santiago Cuautlapan mediante la obtención del dictamen a favor de ejidatarios quienes mantendrían por el momento sus tierras. Finalmente, el 1 de agosto la Presidencia de la República dio marcha atrás al proyecto y anunció que “dada la negativa de las comunidades ejidales” a vender sus tierras, se decidió iniciar los trámites para dejar sin efecto los decretos expropiatorios.

A pesar del “final del conflicto”, el pueblo de San Salvador Atenco se mantuvo en pie de guerra, siendo partícipe de la vida política y social en marchas y demás demandas sociales que se hicieron presentes. Sin embargo, en 2006 se volvió a presentar un conflicto entre el estado y los habitantes de Atenco, mismo que hasta la fecha, tiene repercusiones por la cantidad de violaciones a los derechos humanos, la llamada “masacre de Atenco”, otro tema que conocer de como el Estado ocupó toda la violencia que puede ejercer contra su pueblo.

 

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2 Responses to Atenco, la derrota del Foxismo.

  1. Lalo Random says:

    No es novedad que los gobiernos panistas prometan y prometan y no cumplan, su ambición por el poder es más grande que su misión con la sociedad.

  2. Sarah Ortíz says:

    Lo que debemos aprender es que el Gobierno nunca va a perder, así tenga que pasar por quien sea que le estorbe en sus objetivos ambiciosos.

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