La cruda realidad: Un gobierno homofóbico

Ya todos sabrán que hoy 17 de mayo se celebra el Día Mundial contra la Homofobia como una forma de tomar consciencia sobre los derechos y garantías que todos los seres humanos, sin importar gustos, preferencias, condiciones e ideologías, deberían poseer.

En México este tema resulta delicado pues existe una muy marcada división de opiniones y acciones. Ya tiene tiempo que en el DF la aprobación del matrimonio entre parejas del mismo sexo es lícita en el papel, sin embargo en la práctica existe aún la segregación y la discriminación. Si es así en la capital, en el interior de la república la situación es claramente más radical y preocupante.

En este sentido vale la pena preguntarse qué medidas ha tomado el gobierno federal en este sentido, pues es claro que independientemente de las preferencias y formas de vida de la población, y de la ideología prevaleciente en las cúpulas del poder, el gobierno está obligado a asegurar y brindar el bienestar a la sociedad.

Pero, ¿qué podemos esperar de un gobierno manejado por un Partido Acción Nacional que históricamente se ha caracterizado por una firme posición en contra no sólo de los derechos de los homosexuales, sino de una libertad sexual y reproductiva en general?

Una cosa es defender una postura individual y otra muy diferente el ver qué es lo mejor y más conveniente para un país. La homofobia de los panistas es entonces, un problema social importante, pues el poder público, ese que el pueblo otorgó para su beneficio propio, está siendo utilizado para magnificar las perversiones y obsesiones propias de un grupo social muy limitado.

Es innegable y muy claro que todo esto representa una forma más de violencia. El hecho de negar a una persona sus más básicas garantías individuales no es mas que una esclavización, una manera de obligarla a hacer aquello que no quiere y peor aún, a adoptar una forma de comportarse que no le es natural. 

Ejemplos los hay de sobra para mostrar una tendencia de odio dentro del panismo. Apenas hace uno o dos años, un funcionario panista de Aguascalientes, prohibió la entrada de perros y homosexuales a los balnearios de la entidad. En marzo de este mismo año Juan Pablo Castro Gamble, integrante de las juventudes panistas, gritaba como todo un Hitler que era inadmisible que los “jotos” tuvieran los mismos derechos que él. La postura de la gran mayoría de los legisladores y funcionarios de extracción panista es en contra de una legislación más o menos humanitaria en este sentido.

En principio, todo lo anterior es profundamente inmoral e incluso anticonstitucional. De hecho, hace tiempo que debieron tener una sanción pues la Carta Magna prohibe todo tipo de discriminación.

¿Qué nos dice lo anterior? Pues que estamos en una época que parece el umbral del oscurantismo, un intento de regresar a tiempos medievales, donde los derechos humanos no existían ni importaban. Evidentemente, esto va mucho más allá de una simple ocurrencia de la clase conservadora, de la ultraderecha, de las “buenas consciencias”. Es quizás, el más grave atentado contra las libertades individuales y una falta innegable a las leyes y a la tendencia progresista que, se supone, debería ser benéfica para quien la adopta.

Según el CONAPRED, al menos la mitad del país se encuentra en franco retraso en cuanto a legislación de los derechos de la comunidad lésbico-gay.  Aunque es cierto que en ciertos lugares se ha avanzado en la legislación, también es cierto que en ningún sitio se han establecido los crímenes de odio y la discriminación como verdaderos delitos a perseguir. El derecho existe legalmente pero no puede garantizarse en la práctica.

Recordemos que el PAN ha sido un importante obstáculo en esta legislación. La cultura dominante en el gobierno es impuesta autoritariamente, lo que dificulta las modificaciones legales, la implementación de políticas públicas y un cambio efectivo de mentalidad social.

Lo preocupante del caso es que el PAN como gobierno oficial y como organismo político, maneja un discurso contradictorio y poco honesto. Como siempre, dentro de Acción Nacional se privilegia a la obtención del poder por el poder mismo, y para lograrlo es válido mentir, darle al pueblo lo que quiere escuchar para después engañarlo. Es inadmisible que Josefina Vázquez Mota por ejemplo, se muestre como una candidata sensible, en pro de la mujer, amorosa y cercana, y que al mismo tiempo mantenga una postura que impide a la mujer hacerse cargo de su proipa vida y cuerpo, o que sea cercana de los mexicanos heterosexuales, mientras que a los “otros” los rechaza.

Hace unos días, nos llegaba la noticia de que Barack Obama, presidente de E.U.A. apoyaba completamente la legislación por los derechos de las minorías, cosa que muy difícilmente sucedería en México con el gobierno de Felipe Calderón pues como todos sabemos, es un gobierno mocho, inepto y poco comprometido con el verdadero desarrollo de México…

 

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One Response to La cruda realidad: Un gobierno homofóbico

  1. El Secretario says:

    No entiendo por qué Calderón se espanta tanto…estaba enamoradísimo de Juan camilo

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