Según el sapo es la pedrada: entreguismo y contradicción en JVM

Honestamente, con Josefina Vázquez Mota ya no podemos saber qué pensar. Hace unos días, en una conferencia ante  la comunidad de la Universidad La Salle, la panista declaraba que respetará totalmente la libertad religiosa, las bodas homosexuales, el derecho al aborto y la libertad sexual. ¿Será que dependiendo del sapo es la pedrada?

Si estas declaraciones hubieran sido una constante en la carrera y en la campaña de Chepina, serían absolutamente respetables y confiables. Sin embargo todos sabemos que no es así, y que sus palabras no son más que patadas de ahogado de alguien que se ve derrotada y perdida en la contienda. Ahora resulta que ella es la principal defensora de la mujer y la promotora número uno de los derechos de las minorías…

Basta con recordar que exactamente el 17 de abril de este año, poco más de un mes, Vázquez Mota compareció ante el pleno de la Conferencia del Episcopado Mexicano y su postura era bastante diferente. De hecho, se pronunció en contra del aborto y matrimonios gay y dejó entrever que aquello que es diferente, ajeno y nuevo a su forma de ver las cosas es absurdo y sin importancia.

Valdría quizás la pena escuchar los argumentos de su postura si éstos existieran, pero no es así. Si hubiera una propuesta sólida, basada en argumentos válidos y sólidos, nuestra crítica no tendría valor, pero como esto no existe en la realidad sólo podemos pensar de Josefina que es una candidata a la presidencia vacía de proyectos, conservadora, reaccionaria y por demás incoherente.

En aquella reunión con el episcopado, prácticamente dijo lo que querían escuchar: la garantía de que la jerarquía católica permanecerá con los privilegios de siempre y sobretodo, con la misma influencia en la política mexicana, es decir. Chepina se erigió ante ellos como la personificación de la moral pulcra, las buenas costumbres católicas y por ende, como la mejor opción para ellos y sus intereses.

Al referirse al aborto, la postura de Vázquez Mota siempre ha sido en contra, aunque también está en contra de la criminalización de la mujer. Lo que llama la atención es la falta de propuestas al respecto. No basta con descalificar el aborto y decirle a las mujeres que no son criminales, falta todo un sistema legislativo que asegure la integridad física y emocional de la mujer en una situación tan delicada, y que además asegure su inocencia.

¿Qué propone Josefina en este sentido? ¿Celibato, alentar a la mujer a no procrear, implementar un sistema efectivo de adopción? No. Al parecer la candidata y su equipo no se han molestado por dar un trasfondo ni una congruencia a sus palabras. Creemos que estar en contra del aborto necesariamente implica (legalmente) una criminalización de la mujer pues todas las consecuencias jurídicas no podrían mas que caer sobre la figura femenina. ¿Dónde está la congruencia?

En el caso de los matrimonios homosexuales el panorama no es muy distinto. El argumento principal de Josefina consistió en decir que su familia consistía en un hombre, una mujer y los hijos. Es el único modelo familiar que conoce y el único que defenderá. ¿No les parece un punto de vista por demás limitado y denigrante? ¿Vale la pena una presidenta que sólo defiende lo que para ella es bueno y correcto y lo demás es denigrado y desprestigiado? 

Para rematar, se pronunció a favor de la libertad religiosa, o mejor dicho de un libertinaje jerárquico religioso que implicaría una nueva legislación que permitiría por ejemplo, que los sacerdotes pudieran ser sujetos a cargos de elección popular, el derecho de la jerarquía religiosa a poseer y manejar medios de comunicación, y la instrucción religiosa en las escuelas. Todo esto bajo la premisa de que “las leyes deben ser progresivas y estar abiertas al cambio”.

Como vemos, Josefina puso en bandeja de plata los deseos del episcopado para que a su antojo, la iglesia católica haga y deshaga lo que quiera con el país. ¿Porqué entonces cuando platica con universitarios dice lo contrario y maneja un discurso diametralmente distinto, mucho más progresista y abierto? ¿Pretende que el pueblo mexicano es amnésico y pueda llegar tan fácilmente a contradecirse y a cambiar radicalmente de “propuestas”?

Además, lo preocupante del caso es que exista una candidata totalmente contradictoria y vacía de propuestas que además sea descaradamente oportunista. Esto nos dice que, de llegar a la presidencia, Vázquez Mota sería un cúmulo de contradicciones, arrepentimientos, incongruencias que de nada sirven para la situación actual del país. Si así es en campaña, imaginen lo que pasaría en un tercer sexenio panista. Un caos de incongruencia y deshonestidad.

Como decíamos, dependiendo del sapo es la pedrada… Ya saben ustedes si deciden votar por el oportunismo de quien se siente perdida y desprotegida…

 

 

 

 

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