Fin de campaña, fin de la mediocridad. ¿Qué sigue para el PAN?

El día de hoy terminan las campañas electorales de los candidatos presidenciales y comienza la especulación sobre los resultados de la próxima elección. Han sido muchas las aventuras y sobretodo, los tropiezos de la candidata panista Josefina Vázquez Mota y parece claro que la balanza no se inclinará a su favor, debido a una historia negra de los gobiernos del PAN, y por la ineptitud de la candidata y su equipo de campaña, que no lograron convencer en lo absoluto a la población, ni al partido mismo.

Basta con recordar su campaña basada en ninguna propuesta real, salvo el hecho de ser mujer. Si a esto le aunamos la falta de apoyo de Felipe Calderón, la traición de personajes importantes como Vicente Fox y Manuel Espino, y además los escándalos generados en su contra, las posibilidades son muy escasas para ella.

Vale la pena preguntarse entonces qué sigue para Vázquez Mota y el PAN, tras quedar relegados al último lugar de preferencias y de aceptación social. La derrota de Chepina no hará más que condenar al PAN a una triste agonía que durará al menos 6 años.

La candidata, dando patadas de ahogado, dice confiar en el “poder divino” que hará el milagro de salvarla y darle la victoria con el voto de todos los indecisos (un 15% del total) que al final, según ella, habrán de orientar su voto hacia el partido que dejó al país como lo vemos hoy en día.  Además, Josefina se ha dedicado a hablar mal de todos sus contrincantes sin un argumento más o menos válido… y de sus propuestas, nada de nada. Eso sí, los mexicanos debemos votar por ella por ser mujer y por ser “diferente”. Ese fue el fondo de su proyecto político, no hay más.

Aparte de sus propuestas huecas, Josefina dejó entrever la desesperación de quien se sabe derrotado, y eso la dejó aún más en ridículo frente al pueblo de México y frente a sus oponentes. Evidentemente a días de la elección, comenzó a adoptar una postura mucho más “agresiva” y sucia, lo que también hizo notar la poca preparación y el poco profesionalismo de su equipo. Una elección no se gana a 10 días de las elecciones, es algo que se trabaja y se planea. El aparente fortalecimiento de su campaña no fue más que una pantalla que ocultaba sus peores miedos.

No sólo eso. El presidente Calderón, en lugar de ofrecerle su apoyo, la dejó sola y abandonada a su suerte, tras perder a su “candidato ideal”, Ernesto Cordero. Josefina, entonces, abrió su campaña sin esperanza ni apoyo alguno. Además de los pésimos resultados de los gobiernos panistas y sus constantes contradicciones, ¿podía esperarse algo más?

La gota que derramó el vaso fue la supuesta detención del hijo del Chapo Guzmán y que un día después se desmintió. El capturado no tenía relación alguna con el capo de la droga, y eso provocó una desconfianza generalizada, pues de inmediato pudimos percatarnos que no era más que un plan específicamente orientado a exaltar las acciones del PAN en el gobierno y así darle la victoria. Obviamente, tal mentira representó el acabóse para la credibilidad de la campaña de Josefina y en el gobierno federal panista.

¿Qué sigue entonces para el PAN, cuando es claro que perderá el poder y la credibilidad? Josefina Vázquez Mota nos da algunas respuestas. Su campaña, como vimos,manejó un discurso totalmente irreverente basado en prejuicios y cuestiones moralistas de orden más individual que común. Simplemente Josefina prefirió adaptar su proyecto político a sus propias convicciones personales, convirtiéndolo en un proyecto atrasado y ciego, que no quiere darse cuenta de cómo el país y sus necesidades han cambiado. En resumen, volvimos a ver al PAN como el partido retrógrada y oportunista que siempre fue.

En este sentido, es claro que Acción Nacional se encuentra dividido y herido de muerte. Sin líderes de verdad, sin apoyo popular y con la división y contradicción internas que hoy tiene, sólo le queda tratar de mantenerse unido y recuperar el control del partido. Tras haberlo hecho, deberá modernizarse en la práctica y no sólo en el discurso, y dejar atrás esa lógica  anticuada y conservadora que creemos, es su principal obstáculo. Hasta que el PAN aprenda a conocer y aceptar su propia realidad, la realidad mexicana, y deje de vivir en la burbuja de conformismo que lo ha caracterizado, será casi imposible que recupere el poder en al menos 20 o 30 años.

Lo alentador del asunto es que el pueblo de México se ha dado cuenta de su situación y ha madurado. No es tan fácil que lo manipulen los que lo quieren engañar para beneficiarse de la ignorancia. Al fin, el PAN estará donde siempre debió quedarse por retrógrada y poco objetivo… en el último lugar de nuestras preferencias.

 

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