El PAN cumple 73 años de vida, pero celebra un triste funeral

El Partido Acción Nacional cumple este 16 de septiembre de 2012, 73 años de existencia, y lo hará en medio de quizás el peor momento de toda su historia, a meses de perder nada menos que la presidencia de la República y un importante número de legisladores. El PAN está derrotado, y en lugar de festejar un año más, pareciera que se celebra un funeral donde algo se sepulta para siempre.

De un lado y otro, los panistas se culpan entre ellos por los fracasos, pero en realidad nadie se hace responsable de lo que pasa, e incluso, como ya hemos dicho, las luchas internas por el poder amenazan permanentemente la estabilidad y cohesión del partido llevándolo a límites que nunca antes había alcanzado en cuanto a tensión interna.

Además, este momento histórico que vivimos mantiene al PAN en un letargo que tanto el blanquiazul como millones de ciudadanos esperamos que termine pronto. De hecho, el periodo de transición que se vive el día de hoy, mantiene al presidente Calderón en un tipo de “stand by”, donde no puede impulsar reformas, sus decisiones no tienen fuerza, y la mirada está puesta en el nuevo gobierno.

Lo anterior y el hecho de que sea Calderón uno de los principales promotores de la división panista es todavía más perjudicial para ellos mismos, pues se entraman en una serie de incongruencias y acciones sospechosas que debilitan aún más al partido.

Esto se vuelve más relevante cuando vemos que en realidad gran parte de la culpa de la crisis panista la tiene nada menos que “el máximo panista del país”, Felipe Calderón Hinojosa. Si recordamos, quien fuera presidente del CEN del PAN, Manuel Espino era de los pocos militantes que en verdad creían en el proyecto blanquiazul; de hecho se comenta que, hasta antes de su deserción para apoyar al candidato de otra fuerza política, era Espino el único que celebraba el aniversario de Acción Nacional, con mariachis y todo. Tras su salida, como dijimos, la fiesta se volvió un funeral, donde las bases ideológicas se sepultan y predomina el derrotismo y el evidente fracaso.

 Recordemos simplemente las palabras que una vez dijo Manuel Gómez Morín, fundador del Partido Acción Nacional, en su famosa carta dirigida a José Vasconcelos, donde habla entre otras cosas de  la fortaleza y perdurabilidad del entonces partido emergente, y que se relacionan directamente con la crisis interna que hoy en día sufre:

“La manera de hacer que se formen esos grupos perdurables (dentro del partido) es darles un carácter tal que resulte injustificable en contra de ellos cualquier intento de destrucción. Si esos grupos pretenden desde luego, y antes de adquirir posiciones firmes en la opinión política, entrar en lucha con los elementos que actualmente tienen el poder y que no están muy favorablemente dispuestos a soltarlo, necesariamente también entrarán en la lucha en la que ellos tratarán de hacer a un lado a los que están, los que a su vez tratarán de destruirlos a ellos”.

Es decir, el PAN de hoy en día contradice sus propios cimientos, sus bases ideológicas fundamentales y los principios de su fundación. ¿Acaso no representa Calderón esa figura que el primer PAN intentaba contrarrestar y superar con un discurso y un ideario nuevo y revolucionario?

¿No es Calderón ese de quien habla Gómez Morín que no está dispuesto a soltar el poder, y que por ello crea y sostiene una lucha constante de poderes?

En este sentido, continúa Morín su carta:

“Y como los que están tienen la fuerza y como los nuevos grupos, por muchas razones, no estarán aún bien organizados ni probablemente habrán logrado convencer a las gentes de que son algo nuevo, de que dan a las grandes palabras su verdadero significado, de que tienen una bandera distinta, lo más probable es que en esa lucha los que están tengan el triunfo completo, y también se pierde la esperanza misma por muchos años”.

Nada más claro ni mejor dicho. El fracaso panista está determinado justamente por esa incapacidad de convencer, de portar un proyecto nuevo, renovador y verdaderamente distinto. Por ello, el slogan de campaña de Josefina Vázquez Mota, alias “La Diferente”, significó quizás su derrota, por manejar un discurso contradictorio, falso y además, repetitivo.

No sorprende entonces que el PAN se caiga a pedazos. Como decíamos, las bases mismas que lo crearon fueron destruidas en tan sólo 12 años que mantuvieron el poder, y es evidente que la esperanza de que el PAN represente una opción verdadera, tardará muchos años en recuperarse.

No es simple cuestión de presentar proyectos sustentables o iniciativas regulares, sino que la crisis de Acción Nacional es mucho más profunda. Al parecer, tanto Vicente Fox como Felipe Calderón han hecho un daño irreversible en su estructura y en la médula que la sostiene (o sostenía) pues con sus acciones han desafiado todo aquello que significa ser panista.

Dice un fragmento de la Declaración de principios del Partido Acción Nacional:

“Nos indigna la herida innecesaria de opresión y miseria que unos seres humanos infligen a otros. La respuesta debida ante el dolor evitable es la responsabilidad social. Exige superar el individualismo y cooperar en la construcción democrática del bien común. La responsabilidad social no se agota en el ejercicio del derecho ciudadano al sufragio; se perfecciona permanentemente con la participación ciudadana en el cumplimiento de los deberes cívicos, políticos y sociales que tiene la persona en comunidad…”

En primer lugar, si hay algo que indigna en este país es que bajo un papel de supuesto benefactor, el gobierno siga haciendo más grande la innecesaria herida de la miseria y la opresión entre los ciudadanos, pero sin aceptar la responsabilidad. Además, esa misma responsabilidad social que tanto importaba en el antiguo PAN, hoy es una mentira. Los 90,000 muertos, la entrega indiscriminada de patrimonio y recursos a empresas extranjeras, la obvia subordinación de nuestro gobierno a los E.U., no pueden mentir.

Mientras tanto, la división parece no detenerse pues hay todavía cosas en disputa. Existe aún un voto duro panista importante que no puede ser ignorado, al menos que quieran perderse de más de 12 millones de personas que concuerdan todavía con sus principios.

Pero mientras la fortaleza siga desperdiciándose en conflictos internos, no habrá más felices cumpleaños para el PAN.

Información obtenida de:

Carta de Manuel Gómez Marín a José Vasconcelos: 

Declaración de principios del PAN (1994)

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