En 12 años, la justicia se nos fue de las manos…

Los últimos dos sexenios han significado para México un parteaguas en cuanto a la concepción de política y sobre todo en la impartición de justicia a nivel federal, pues es en éste ámbito donde más irregularidades ha habido, y justamente eso se relaciona con el equilibrio y legitimidad del gobierno en curso.

La impartición de justicia durante éstos 12 años, si de por sí estaba severamente dañada, con poca confiabilidad, hoy en día ha llegado a un punto donde ya nada es creíble. Tras la fuga de cientos de reos de prisiones locales y federales, desde ex funcionarios ligados al crimen organizado hasta grandes capos de la droga como “el Chapo” Guzmán, pasando por sicarios y reos comunes, la justicia en México parece no existir, o al menos no para aquellos que tienen los medios para zafarse de ella.

Como sabemos, la corrupción domina cada uno de los ámbitos de la vida pública en nuestro país, y las cárceles no son la excepción dado el alto grado de criminalidad que allí se concentra y las pocas atenciones brindadas por parte del gobierno federal para asegurar su correcto funcionamiento. Dentro de ellas, el poder no lo ejerce el Estado sino las bandas criminales que operan impunemente imponiendo leyes y métodos propios de “impartir” justicia. Quien tiene recursos o influencias, tiene garantizados privilegios dentro de prisión y también la posibilidad de huir mediante prácticas corruptas que no involucran sólo a custodios y reos, sino que tienen que ver con toda la estructura de justicia.

Lamentablemente, esta situación ha llegado a afectar no sólo las penitenciarías, de hecho las han trascendido. Hoy en día es común enterarse de criminales que lo mismo se fugan de penales de alta seguridad, como de hospitales e incluso, en los casos más ridículos y asombrosos, de funerarias y forenses… El caso más sonado, el del “Chapo”  Guzmán, quien se fugó fácilmente del penal de más alta seguridad en el país, es quizás el ejemplo más claro de la impunidad. Con la reciente desaparición del cuerpo de “el Lazca” , la credibilidad llegó a un punto mínimo al rayar en lo ridículo las declaraciones oficiales. Quien tiene recursos, tiene la libertad comprada…

“Las opiniones de la sociedad civil no han hecho esperar y evidentemente muestran un rechazo profundo a las instituciones de justicia mexicanas y una desconfianza generalizada, justo lo contrario de lo que Felipe Calderón declara y asegura en sus discursos oficiales. A pesar de la realidad evidente, Calderón ha negado siempre que haya fallas o vacíos en las estrategias aplicadas por él mismo y en vez de reconocer tomar medidas para enmendarlo, se esconde tras una pantalla de mentiras” (1).

De hecho, en una ocasión Calderón, muy quitado de la pena, aseguraba en twitter que la fuga de reos en Piedras Negras ocurrida hace unos meses no le correspondía, que aquello era responsabilidad de los gobiernos locales y que el gobierno federal por su parte, había hecho su trabajo a la perfección. ¿Les parece que esa es la actitud de un gobierno incluyente y preocupado por el desarrollo de las instituciones que supuestamente desarrollan a México? ¿Acaso un gobierno federal puede siquiera pensar en que algo no le corresponde, sólo por pertenecer a una división diferente?

Lo que está claro es que los 12 años de panismo se caracterizaron siempre por una indiferencia hacia los problemas que realmente necesitaban atención y planeación, para otorgar toda su atención a los círculos empresariales. Aunque es verdad que hubieron acciones benéficas, siempre éstas fueron pensadas en beneficio de los empresarios y no de México. Y es en este sentido en el que el problema de la impartición de justicia adquiere mayor relevancia, pues esta misma indiferencia de la que hablamos ante los problemas nacionales es la que mantiene a las estructuras políticas estáticas sin poder progresar ni ser realmente efectivas en su funcionamiento.

Un Estado que combate al crimen de manera tajante y contundente debería en teoría tener un plan estratégico para garantizar la readaptación de los presos (si es que ese es el objetivo de su encarcelamiento). Al contrario, lo que sucede es que se inicia una guerra mal planeada y se encarcelan infinidad de personas, a pesar de la crisis carcelaria. Después, como “solución” al problema de la sobrepoblación y la urgencia demás lugares para más reos, se construyen más cárceles, pero en ningún momento se generan reformas ni iniciativas para transformar un sistema de justicia en crisis. Es más, en lugar de atenderlo desde el gobierno, Calderón prefirió otorgar concesiones a empresas extranjeras que ya construyen los primeros penales privados en México, cediendo así la responsabilidad del Estado, a manos privadas.

Curiosamente todas las fugas y demás irregularidades se dieron en mayor medida durante los 12 años de gobiernos panistas; de igual forma la desconfianza en las instituciones se generó a raíz de éstos y más ejemplos de corrupción, dejando así a la política mexicana en una situación un tanto increíble, donde ya no sabemos si confiar en un policía, en un funcionario o en un presidente.

¿Crees que la justicia mexicana tenga aún indicios de credibilidad, a pesar de 12 años de ineptitud política?

(1) http://www.sinembargo.mx/15-10-2012/395001

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El PAN se queda sin panistas…

Uno de los panistas más respetables de todo México es el Senador Ricardo García Cervantes, quien cuenta con más de 35 años de militancia dentro del blanquiazul, es miembro del Comité Ejecutivo Nacional, y es también Consejero Nacional desde 1988.

Éstos últimos días, García Cervantes, de los pocos panistas respetables, abandonó las filas de Acción Nacional y de la política debido a la decepción que le provocan los 12 años de gobierno panista en México. En sus propias palabras, “el PAN ha dejado de ser un partido propositivo y humanista”, como era en sus orígenes , y en cambio, los panistas de hoy sólo continúan dentro por ambiciones personales y de poder, en lugar de hacerlo por una vocación verdadera.

Aseguró que el PAN de hoy en día ya no sigue sus principios ni sus bases ideológicas y que en lugar de ello sólo propone aquello que le daría votos, es decir, que se convirtió en un partido “populista” por llamarle de alguna manera.

¿Tiene razón el ex senador? Recordemos simplemente las acciones que han llevado al PAN a la ruina: una actuación lamentable y autoritaria de dos presidentes que no dieron el ancho; una campaña fracasada con una candidata incapaz de convocar a las masas y de convencer con un proyecto confiable; un ex presidente que traiciona y abandona al partido que lo lleva a la gloria; una división post electoral que deriva en crisis política.

Además, la indiferencia de parte del gobierno federal ante situaciones críticas, como las tragedias mineras, la poca inteligencia en la forma de enfrentar al narco, la injusticia del alza de la canasta básica, y sobre todo la entrega indiscriminada de recursos y territorios nacionales al extranjero, son también las causas del desligamiento de García Cervantes de su partido.

Como decíamos en este mismo espacio, el PAN de hoy es algo muy diferente de lo que fue en su fundación, y antes de lograr obtener el poder. En este sentido, no hay mejor muestra de ello que el hecho de que los mejores panistas y los más comprometidos con México estén abandonándolo y criticándolo tan duramente. Tanto Javier Corral como García Cervantes son la expresión máxima de la decadencia de un partido que lo tuvo todo y lo perdió por su pésimo desempeño.

Mientras tanto, el futuro del PAN es más incierto que nunca, pero no es para nada alentador, cuando sus mejores elementos lo abandonan y prefieren continuar en la lucha por sus ideales pero de forma no institucional.

 

¿Y mamá Chepina Vázquez Mota, dónde quedó?

Tras la derrota del PAN y su candidata Josefina Vázquez Mota en las pasadas elecciones del 1 de julio, todo México esperaría que la ahora ex candidata siguiera activa en la vida política del país, y con mayor razón cuando ella misma declaró que su amor por México era genuino y que incluso los mexicanos eramos como unos hijos para ella y por tanto nos cuidaría con todo el papel de una madre protectora.

Sin embargo, sólo pasaron unos días para que Josefina desapareciera completamente de la vista pública, a pesar de sus promesas y su falsa voluntad de trabajar por México. Lo último relevante que supimos de ella fue que felicitó en su twitter a los medallistas olímpicos mexicanos. De ahí en fuera, nada se sabe de esa madre tan amorosa.

Como recordarán, Josefina aseguró que su trayectoria política continuaría encabezando un movimiento socia llamado “Ola”, donde según ella, su proyecto político tendría seguimiento, esta vez como un movimiento ciudadano. Después de eso, se fue de vacaciones con su familia para descansar de la campaña, y hoy, casi dos meses después de la elección, no ha retomado sus actividades públicas ni dentro ni fuera del PAN, cosa que por cierto, extraña de alguien que tan animosamente pretendía gobernar este país.

Pero el problema no se reduce a su desaparición de la vida pública. Cuando Vázquez Mota anunció la creación de su nuevo movimiento, “Ola”, rápidamente se le invitó a encabezar el Consejo Ejecutivo Nacional de su partido, pues muchos panistas simplemente no aceptaron que con el nuevo órgano pudiese dividirse aún más de lo que ya estaba. Es decir, si el PAN se descentralizaba más y más, corría el riesgo real de colapsar, dada la incómoda coyuntura en que se encuentra.

Por esto mismo, Felipe Calderón y Gustavo Madero se peleaban el control del partido hace unas semanas, amenazando así su frágil cohesión interna. Es curioso que Josefina no figurara en lo absoluto en esta discusión, ¿no creen?

¿Qué pasará entonces con la ex candidata? ¿Será que ya existen pactos internos en el PAN que impidan su aparición pública, o más bien Josefina simplemente espera a que el sexenio acabe para salir cuando el ambiente y los ánimos estén más relajados? Cualquiera que sea la respuesta, Josefina ha perdido su gran oportunidad de resultar importante. Su alejamiento, un tanto ridículo y contradictorio, eliminó sus oportunidades de dirigir a su partido y de ser la asombrosa mujer que siempre quiso ser.

Para lo que respecta al futuro del PAN, no podemos negar que Josefina posee un importante apoyo social de más de 10 millones de mexicanos que votaron por ella, y por tanto su alejamiento también provoca una disminución de la fuerza social del blanquiazul, y para necesitados de apoyo social, no hay nadie más que el PAN. Además, ¿quién va a responder a esos millones de personas que creyeron en ella y su proyecto? ¿Es justo que Josefina olvide de una forma tan cínica a la inmensa cantidad de gente que la apoyó, y el proyecto que defendía?

Por supuesto que no lo es, pero desafortunadamente así funcionan las cosas para el PAN: los votos sirven sólo para obtener el poder y acumularlo. La población puede seguir tan desgraciada como siempre…

 

Presiones contra la libertad: MVS, Lavier Lozano y el México de los caprichos

El día de hoy, Joaquín Vargas, presidente de MVS y protagonista del escándalo desatado por la disputa de la banda ancha de 2.5 Ghz, presentó ante los medios de comunicación diversas “pruebas” de que en efecto, por parte de la presidencia de la República hubo presiones para despedir a la periodista Carmen Aristegui de dicha empresa.

Entre otras cosas, el empresario mostró correos electrónicos y diálogos  con Javier Lozano, entonces Secretario del Trabajo, donde claramente éste exige a MVS fijar una postura al respecto de echar a Aristegui. “Joaquín debes dar una postura (sobre Aristegui) y luego nosotros la exhibimos como mentirosa”, fueron las palabras de Lozano al solicitar el despido de la conductora.

Además, salió a la luz una disculpa pública, redactada por Los Pinos, que supuestamente tendría que leer Aristegui en su programa al aire (http://www.expedientenoticias.com/aqui-la-disculpa-que-presidencia-pretendia-que-leyera-aristegui-2581), donde inclusive se le forzaba a hablar del presidente Felipe Calderón como una persona respetable, sana y en pleno uso de sus facultades, es decir, que para nada era un alcohólico. Por fortuna para la libertad de expresión en México, pero no para la periodista, no la leyó, pero sí perdió su trabajo en MVS.

No bastó lo anterior para satisfacer el ego del presidente Calderón. Cuando Vargas declaró que había actuado bajo presión, fue todavía más presionado y poco después se retractó diciendo que su decisión había sido simplemente precipitada.

Después de las fuertes declaraciones que se soltaron en su contra, el día de hoy Javier Lozano declaró en su cuenta de Facebook que todo lo dicho es una mentira, que jamás presionó ni condicionó a Vargas, ni mucho menos atentó contra la libertad de expresión de la periodista Carmen Aristegui. Incluso dice que ese tipo de acciones atentan contra la democracia, la libertad y la honestidad de los mexicanos.

¿Qué es lo que realmente atenta contra nosotros? En realidad, el conflicto por la concesión de banda ancha no nos afecta más allá de los precios y la monopolización de los servicios de comunicación digitales. Pero esto va mucho más allá porque afecta no sólo la libertad de expresión de Carmen Aristegui, sino de todo el país.

El hecho de que un funcionario público como el Secretario del Trabajo exija y tenga la capacidad de presionar para que una líder de opinión como Aristegui calle su voz, es preocupante en un país que presume de ser democrático y respetar las garantías individuales de sus ciudadanos, garantías tan fundamentales como el derecho a estar informado, y el derecho a emitir una opinión, por cruda y realista que ésta sea.

Esto nos dice que desafortunadamente aún vivimos en un Estado autoritario, a pesar de que en el discurso, Felipe Calderón no lo acepte y diga todo lo contrario; y además, que si un periodista de la talla de Aristegui no tiene voz ni derecho a expresarse, mucho menos lo tendrá un mexicano “de a pie”, común y corriente, como lo somos todos nosotros.

Las presiones (nada cordiales, por cierto) de Javier Lozano y del PAN en general demuestran que el gobierno federal no es tan fuerte como se muestra, y en cambio, cualquier cosa puede poner en riesgo la frágil estabilidad no sólo política del PAN y Calderón, sino también personal. Parece que Calderón es un hombre débil que no soporta ninguna forma de crítica, y por ello prefiere silenciar, a fomentar una cultura crítica e inteligente. No digamos ya lo que respecta a que el presidente acepte sus errores y sus defectos.

Entonces, no podemos negar que en México, lejos de vivir democráticamente y en libertad, debemos atenernos a lo que el mandamás considera como lo “apto” para ser sabido, y sobre todo, a quien considera apto para informar. Por si a alguien le quedaba duda de las maneras del PAN para justificarse, tengan en cuenta que éstas son peligrosas y represoras. No cabe duda que a México todavía lo gobierna el autoritarismo y la mediocridad política.

Josefina Vázquez Mota, revolucionaria…

Dicen por ahí que Josefina Vázquez Mota, tras su vergonzosa derrota electoral el pasado 1 de julio, pretende ser la líder panista. Al diablo Gustavo Madero y Felipe Calderón. Lo de hoy es que la mujer lleve las riendas de todo, aunque ya haya demostrado sus incapacidades.

Todo un equipo de líderes panistas, entre ellos Diego Fernández de Ceballos, Josefina Vázquez Mota, Roberto Gil y Ernesto Cordero, entre otros, se reunieron con el presidente Felipe Calderón para decidir y analizar el rumbo que deberán seguir el Partido Acción Nacional y la ex candidata.

Vázquez Mota aseguró que tiene planeado movilizar al sector que votó por ella (poco más de 12 millones de personas) para impusar un movimiento ciudadano que presentará iniciativas y reformas propias. Sin embargo, antes debía obedecer a la institucionalidad de rendir cuentas ante “el primer panista del país”, Felipe Calderón.

La pregunta que surge de esto es fundamental. ¿Cómo hará Josefina para formar un movimiento social de más de 12 millones de personas que propongan y estén de su lado, cuando difícilmente pudo convocarlos a votar por ella? En este sentido, es más que evidente que muy pocos de los que votaron por Vázquez Mota lo hicieron por las propuestas, el carisma y/o la visión de la panista. Al contrario, votaron como siempre lo han hecho, por el partido de siempre. De ahi a que Josefina tenga un verdadero poder de convocatoria y de movilización de masas, hay un trecho larguísimo. Si a esto le agregamos un proyecto político fracasado como el panista, las cosas se vuelven más claras.

“Esto no es el final, sino apenas el principio de un gran movimiento que voy a encabezar y al que voy a invitar a poco más de 12 millones que ya se expresaron en las urnas”, dijo la ex candidata ante su partido. Como era de esperarse, no puntualizó en las propuestas, ni el tipo de acciones que tomará. Mucho menos se refirió a una metodología de trabajo a corto o largo plazo, sin embargo aseguró que seguirá trabajando por el país. Como siempre, el proyecto de Josefina se diluye en el aire por falta de solidez.

No perdió el tiempo, además, para resaltar de nuevo su condición femenina al declararse firme y segura, libre y demócrata y muy respetuosa de las instituciones. ¿Porqué en 2009 cuando desvió $2,000 mdp como Secretaria de Educación Pública no tenía el mismo respeto a las instituciones?

Ya veremos cómo será el movimiento social panista. Esperemos que, por el bien democrático, el PAN aprenda por fin a actuar y a no dejar las promesas, como siempre, flotando en el aire durante años…

Fin de campaña, fin de la mediocridad. ¿Qué sigue para el PAN?

El día de hoy terminan las campañas electorales de los candidatos presidenciales y comienza la especulación sobre los resultados de la próxima elección. Han sido muchas las aventuras y sobretodo, los tropiezos de la candidata panista Josefina Vázquez Mota y parece claro que la balanza no se inclinará a su favor, debido a una historia negra de los gobiernos del PAN, y por la ineptitud de la candidata y su equipo de campaña, que no lograron convencer en lo absoluto a la población, ni al partido mismo.

Basta con recordar su campaña basada en ninguna propuesta real, salvo el hecho de ser mujer. Si a esto le aunamos la falta de apoyo de Felipe Calderón, la traición de personajes importantes como Vicente Fox y Manuel Espino, y además los escándalos generados en su contra, las posibilidades son muy escasas para ella.

Vale la pena preguntarse entonces qué sigue para Vázquez Mota y el PAN, tras quedar relegados al último lugar de preferencias y de aceptación social. La derrota de Chepina no hará más que condenar al PAN a una triste agonía que durará al menos 6 años.

La candidata, dando patadas de ahogado, dice confiar en el “poder divino” que hará el milagro de salvarla y darle la victoria con el voto de todos los indecisos (un 15% del total) que al final, según ella, habrán de orientar su voto hacia el partido que dejó al país como lo vemos hoy en día.  Además, Josefina se ha dedicado a hablar mal de todos sus contrincantes sin un argumento más o menos válido… y de sus propuestas, nada de nada. Eso sí, los mexicanos debemos votar por ella por ser mujer y por ser “diferente”. Ese fue el fondo de su proyecto político, no hay más.

Aparte de sus propuestas huecas, Josefina dejó entrever la desesperación de quien se sabe derrotado, y eso la dejó aún más en ridículo frente al pueblo de México y frente a sus oponentes. Evidentemente a días de la elección, comenzó a adoptar una postura mucho más “agresiva” y sucia, lo que también hizo notar la poca preparación y el poco profesionalismo de su equipo. Una elección no se gana a 10 días de las elecciones, es algo que se trabaja y se planea. El aparente fortalecimiento de su campaña no fue más que una pantalla que ocultaba sus peores miedos.

No sólo eso. El presidente Calderón, en lugar de ofrecerle su apoyo, la dejó sola y abandonada a su suerte, tras perder a su “candidato ideal”, Ernesto Cordero. Josefina, entonces, abrió su campaña sin esperanza ni apoyo alguno. Además de los pésimos resultados de los gobiernos panistas y sus constantes contradicciones, ¿podía esperarse algo más?

La gota que derramó el vaso fue la supuesta detención del hijo del Chapo Guzmán y que un día después se desmintió. El capturado no tenía relación alguna con el capo de la droga, y eso provocó una desconfianza generalizada, pues de inmediato pudimos percatarnos que no era más que un plan específicamente orientado a exaltar las acciones del PAN en el gobierno y así darle la victoria. Obviamente, tal mentira representó el acabóse para la credibilidad de la campaña de Josefina y en el gobierno federal panista.

¿Qué sigue entonces para el PAN, cuando es claro que perderá el poder y la credibilidad? Josefina Vázquez Mota nos da algunas respuestas. Su campaña, como vimos,manejó un discurso totalmente irreverente basado en prejuicios y cuestiones moralistas de orden más individual que común. Simplemente Josefina prefirió adaptar su proyecto político a sus propias convicciones personales, convirtiéndolo en un proyecto atrasado y ciego, que no quiere darse cuenta de cómo el país y sus necesidades han cambiado. En resumen, volvimos a ver al PAN como el partido retrógrada y oportunista que siempre fue.

En este sentido, es claro que Acción Nacional se encuentra dividido y herido de muerte. Sin líderes de verdad, sin apoyo popular y con la división y contradicción internas que hoy tiene, sólo le queda tratar de mantenerse unido y recuperar el control del partido. Tras haberlo hecho, deberá modernizarse en la práctica y no sólo en el discurso, y dejar atrás esa lógica  anticuada y conservadora que creemos, es su principal obstáculo. Hasta que el PAN aprenda a conocer y aceptar su propia realidad, la realidad mexicana, y deje de vivir en la burbuja de conformismo que lo ha caracterizado, será casi imposible que recupere el poder en al menos 20 o 30 años.

Lo alentador del asunto es que el pueblo de México se ha dado cuenta de su situación y ha madurado. No es tan fácil que lo manipulen los que lo quieren engañar para beneficiarse de la ignorancia. Al fin, el PAN estará donde siempre debió quedarse por retrógrada y poco objetivo… en el último lugar de nuestras preferencias.

 

Durmiendo con el enemigo: JVM

Los últimos días han estado plagados de contradicción y sorpresa para el PAN. El fracaso y las pocas posibilidades de ganar eran evidentes, pero los panistas de corazón aún guardaban cierta esperanza de que al final, algo pasaría en su beneficio…

Desafortunadamente para ellos, de la forma más inesperada el sueño se vino abajo con las arteras declaraciones que hiciera el ex presidente de México, Vicente Fox Quesada, al llamar a votar no por la candidata de su partido, sino por el puntero en las encuestas.

Esto no ha hecho mas que terminar de dividir al PAN. Si el desmoronamiento de la campaña era ya inminente, lo dicho por Fox fue un catalizador que aceleró el proceso. No más de una semana atrás, el ex dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, también abandonaba la lealtad panista y se integraba a las filas del oponente. Aún no se recuperaban del duro golpe cuando vino la traición de uno de sus exponentes máximos y más importantes: un ex presidente.

Lo anterior significó nada menos que el acabose de las esperanzas panistas de perpetuarse en el poder al menos 6 años más. El hecho de que ni siquiera las figuras más representativas de Acción Nacional de pronto abandonen todo proyecto e ideal partidista para apoyar a otro candidato, dio a la campaña de Josefina Vázquez Mota la sentencia de muerte que por tantos medios trató de evitar.

En realidad, conociendo los ridículos, incongruencias e incapacidades de Vicente Fox, sus declaraciones no resultaron tan sorprendentes. Al contrario, fue una buena oportunidad para recordarnos la lamentable manera en que inició la accidentada etapa del gobierno panista en México. Sin embargo, sí sorprende darse cuenta de la poca congruencia y la indignante falta de ideales reales de los políticos, y sobre todo la falta de vocación real y sincera de transformar al país.

¿No es claro entonces que Fox y compañía no trabajan por el bienestar de un país, sino por el bienestar de (qué sé yo) su familia, sus amigos empresarios, las acciones en la bolsa, la universidad de sus hijos? Claramente, las palabras del ex mandatario terminan por tirar la idea, bastante dañada por cierto, de que el PAN es promotor de un proyecto de nación verdadero.

Además, parece ser que Fox, olvidando ideales, fraternidad y congruencia en un impulso ególatra, decidió perpetuarse en la historia como el único presidente que sacó de Los Pinos a un partido, y le abrió la puerta poco después. Al diablo el proyecto, las propuestas, la ideología, el trabajo de miles. Lo que importa es Fox, los reflectores y Fox, las cámaras y Fox, la historia y Fox.

Sorprendentemente, el ex presidente asegura que sus “…ideales políticos permanecen intactos, mal haría yo en negar mis orígenes, en desdeñar mi alma política, en no reconocer un proyecto en el cual confío y en el cual he recibido apoyo en momentos trascendentes de mi vida pública y privada…”.

Además, en un despliegue de hipocresía, dice que lo primero es su “…amor por México, mi compromiso como ciudadano y mi deseo de que termine este terrible proceso de fragmentación social en el que estamos enredados…”.

Vicente Fox aboga por la unidad social, pero en la práctica deja dividido y herido de muerte a su partido, mientras él disfruta de la efímera fama que dan los escándalos políticos. Su idea de la democracia se basa en la “libre elección” sin importar a quién se lastime. Clásico de los panistas…

Mientras todo esto sucede, Josefina Vázquez Mota intenta dar a su campaña los últimos alientos de vida. Sola, abandonada y desesperada, la candidata y su proyecto esperan el 1 de julio para terminar este suplicio. Habrá que tener más cuidado para la siguiente, no sea que el enemigo duerma en casa…

JVM: Feminismo, oportunismo y mentira

A estas alturas del partido, cuando todo parece estar ya perdido para el PAN y su candidata, podemos hablar mucho más certeramente de su campaña y la estrategia que siguió. Con un partido desquebrajado, en pleno proceso de desmoronamiento y con los pesos pesados apoyando a otros candidatos, todo parece indicar que va en caída libre. ¿Qué llevó a pensar a la candidata que una campaña feminista sería un inequívoco signo de éxito?

Es muy claro para todos que Josefina Vázquez Mota se ancló del trabajo de años del movimiento feminista para dar a su campaña un sentido diferente. El hecho de ser mujer representó para Josefina la oportunidad de oro que le daría, sin duda alguna, la presidencia de México y el título de “la mujer más poderosa del país”.

¿Qué podría ser diferente en una campaña de un partido que lleva 12 años en el poder y desea perptuarse algunos cuantos más? Hoy en día, está muy claro que prácticamente nada. Ni las propuestas, ni la forma de dirigirse al electorado, ni un esbozo de humanidad y honestidad saliendo de su boca. Nada.

Más bien, pareció que la de Chepina fue una estrategia orientada a promover una política idéntica a la implementada durante 12 años de panismo y que ha transformado a México en el país que conocemos: empobrecido, violento, inseguro y atrasado.

No sorprende entonces, que el discurso de género, así como las “propuestas de género” de la panista suenen vacías de sentido y propósito. Suenan, más bien, al más bajo oportunismo y a una falta total de respeto para los logros de más de 50 años de trabajo de las feministas por lograr el respeto y reconocimiento de los derechos políticos de la mujer. Si no es así, ¿porqué el partido más conservador de México habría de aceptar a una mujer (muy poco inteligente y carismática, por cierto) como candidata a la presidencia?

Antes de Josefina, han habido 4 potenciales presidentas de la nación (Rosario Ibarra de Piedra, Marcela Lombardo Otero, Cecilia Soto y Patricia Mercado). Es relevante que todas han sido implacables defensoras y promotoras de los derechos femeninos, mientras que la flojonería de Vázquez Mota a la hora de trabajar por su país es bien conocida.

Claramente, la panista se encuentra radicalmente alejada de la lucha, los logros y la construcción social del movimiento a favor de la mujer, y sin embargo es, o pretende ser beneficiaria del mismo. Es por esto que una y otra vez, la vemos caer en contradicciones e incongruencias.

A la fecha, no se ha comprobado aún que el sexo femenino no es por naturaleza más inteligente ni más apto para gobernar un país. Lo peligroso del asunto es que la campaña panista utiliza la lógica de que por ser mujer, el gobierno será mejor, distinto y renovado en comparación al de los hombres. Esto no es cierto, evidentemente, es una forma de manipular la realidad en beneficio propio.

Josefina tiene de antemano una posición política, pertenece a un partido político con trayectoria e historia, y que sobre todo, define su proyecto que invariablemente será la continuidad de sus antecesores.

Entonces, el hecho de creer que las mujeres deben apoyar a otra mujer por su simple condición de género, es algo muy similar a aquello que Josefina dice combatir: el machismo y la desigualdad sexista. Utilizar esta condición con fines proselitistas y como sinónimo de cambio político inminente, no es más que una falacia.

Si Chepina y su equipo pretendían proyectar la promesa de un cambio verdadero, simplemente ella no estaría al frente del más conservador de los partidos políticos mexicanos, con un proyecto totalmente contradictorio.

La buena noticia es que México se percató de la falsedad, la mentira y el oportunismo de un partido desesperado, a punto de perder el poder, la confianza y la autoridad que alguna vez depositaron en él millones de mexicanos…

 

La candidata que nadie quiso…

A estas alturas, a nadie sorprendería saber que la candidata del PAN a la presidencia de México, Josefina Vázquez Mota no posee experiencia alguna en la política. Entre tanto movimiento, acusación y difamación, es difícil darse cuenta de la realidad de las cosas. Además,  los continuos errores de la candidata parecen eclipsar todo aquello que se diga de ella y también las raquíticas propuestas que nos ofrece.

¿Porqué decimos esto? Pues porque desde que empezó la campaña panista hemos visto tropezón tras tropezón, la vimos nerviosa en la TV, abandonada en mítines y metiendo la pata en innumerables ocasiones, lo que nos lleva a pensar en la poca experiencia de la candidata.

Decimos pues que le falta experiencia en política pues la política, justamente trata de las relaciones de poder, y de las formas en que el pueblo elige a sus representantes como una forma de obtener beneficios y satisfacer sus necesidades. Pero ¿qué pasa cuando existe todo un sistema legal que permite que ciertas personas puedan llegar a las cúpulas del poder y desde ahí representar los intereses populares?

Sabemos que en México existen 500 diputados, de los cuales 300 son elegidos mediante el proceso de elección por mayoría relativa, osea mediante la votación que conocemos y en las que participamos. Sin embargo los restantes 200 diputados no se someten a ningún tipo de elección popular, dando así origen a los diputados plurinominales. Estos, son elegidos “por dedazo” dentro de su partido y por tanto, resulta en extremo difícil que de verdad representen los intereses y necesidades populares.

En este sentido, todos sabemos que la susodicha candidata Josefina Vázquez Mota fue una de esas diputadas plurinominales, por ello vale la pena preguntarse si en verdad cuenta con las capacidades y el carisma que el pueblo necesita para sentirse y ser verdaderamente representado.

Es además preocupante esto pues desde hace tiempo diversos sectores, con el Consejo Coordinador Empresarial a la cabeza han declarado que esta clase de políticos “plurinominales” no son en absoluto confiables, pues es un hecho que se han visto involucrados, no todos, en actos de corrupción, abuso e impunidad.

Esto, entre otras cosas, ha causado varios de los grandes males que acosan a la política en México. Desde la protección que les causa el fuero, que entre la sociedad representa un símbolo de abuso e impunidad, hasta los grandes escándalos de corrupción, los políticos han generado un clima de frustración social y de distanciamiento de la política.

El caso de Josefina no es muy distinto. La impresión que deja en la sociedad no tiene que ver con su capacidad o experiencia en el rubro, cosas que en un momento dado podrían darle la victoria, sino al contrario, es de franca repulsión. ¿Tiene entonces posibilidades Josefina, considerando lo anterior?

Parece que el discurso de todos los candidatos está en favor de la democracia, una democracia verdadera y efectiva que logre beneficiar a la mayoría. ¿Porqué entonces tenemos a una candidata panista que en su vida ha logrado algo con el apoyo de la gente, de esa gente que hoy promete ayudar y respetar, pero que hace meses no trabajaba por ella?

Ya hemos dicho en este espacio que Chepina es de lo más oportunista, y esta no es la excepción. Ya es sabido que durante su diputación acudió a menos del 10% de las votaciones. ¿Porqué habría de hacer algo como presidenta? Peor aún, ¿es real la supuesta convicción que tiene de transformar a México? ¿Tiene la experiencia y la capacidad para realizarlo? Francamente, lo dudamos…

 

La piratería electoral de Vázquez Mota

Cuando creíamos haberlo visto todo, resulta todo lo contrario. Como sabemos, la campaña de Josefina Vázquez Mota no ha sido la ideal, ni mucho menos ha obtenido los resultado esperados por el Partido Acción Nacional. Plagada de errores e incongruencias, la triste campaña de la panista no ha servido mas que para evidenciar la falta de organización, de argumentos, valores y propuestas del blanquiazul, haciéndolo quedar francamente en ridículo y en una posición bastante incómoda.

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