Hambrientos y nerviosos.

Así es como el PAN en un acto de desesperación por no verse ridiculizado ante los adversarios de las otras fuerzas políticas en la candidatura por el gobierno del Distrito Federal, lucieron cuando nombraron a Miranda Wallace para que les represente.

La imposición de la misma acabo por fragmentar los sectores más tradicionales del PAN, aquellos pocos que todavía creen en los procesos de selección de su partido.

No esperaba menos de la derecha mexicana, pero contribuir con el retroceso con tal de atascarse el poder es una sandez. Las declaraciones de Wallace le han dado pie al descontento, no sólo de varios sectores del Panismo, sino de la ciudadanía en general, por que pronunciar como práctica criminal, el derecho a decidir de las mujeres siendo mujer y reprobar las uniones de los homosexuales, siendo éste un sector vulnerable de la población por la discriminación, resumen en el discurso de Wallace dos palabras: machismo y homofobia un claro incentivo de una mentalidad retrograda.

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