El código de ética de un partido anti ético

En el escándalo sucitado por la injerencia del gobierno federal en el vergonzoso despido de Carmen Aristegui de la cadena MVS, además de Javier Lozano y Felipe Calderón, hay un personaje que también resulta importante en toda esta trama de descalificaciones, negaciones y mentiras.

Se trata de la vocera del gobierno federal, Alejandra Sota, quien siempre negó que las presiones que arguye Joaquín Vargas se hicieron para silenciar a la periodista, tras el cuestionamiento que hizo al respecto del alcoholismo de Felipe Calderón. El día de hoy, entonces, volvió a rechazar que se haya dado tal situación.

Dice incluso, que el objetivo de Vargas es únicamente crear un escándalo mediático y que fue él mismo quien despidió a Aristegui por propia voluntad y sin presión alguna de la presidencia, cosa bastante difícil de creer considerando que todo surgió por la sugerencia en vivo de que nuestro presidente gusta de la bebida, y que a nadie interesaría más que al presidente que su imagen fuese limpiada.

También dijo que la causa del rompimiento de Aristegui con MVS se debió al incumplimiento del código de ética que supuestamente habían acordado el propio PAN y el empresario Vargas.

No es la primera vez que Sota se mete en problemas. Recordemos que hace unos meses, durante la campaña presidencial, Josefina Vázquez Mota la llamó “pinche Sota” porque aparentemente se interferían sus llamadas en actos de espionaje político. Ahora, con éste escándalo, quizás el último del gobierno calderonista, su nombre resurge negativamente por ser la vocera de un gobierno a todas luces antidemocrático e incompetente, y por representar la represión de toda libertad de información en México.

Además, es difícil dudar que Sota no esté de acuerdo con lo que oficialmente se declara, pensando que una vez apoyó el espionaje para la candidata de su propio partido. La estrategia más común del partido en el gobierno es esa: hacer un cochinero, negarlo todo, culpar a alguien más y declarar públicamente que todo está bien, y que “están trabajando para resolverlo”.

Ahora bien, si el propio gobierno federal justifica el despido de Aristegui con un código de ética supuestamente firmado y  consensuado entre el PAN (no el gobierno, ojo) y los empresarios de las telecomunicaciones, ¿porqué no presenta las pruebas suficientes para disipar el escándalo? Joaquín Vargas por su parte, presentó ayer mensajes, conversaciones y cartas que le daban la razón. ¿Dónde está la aportación del PAN? ¿Acaso están utilizando la misma estrategia de siempre, y lo negarán todo de aqui a que termine el sexenio para después quedar libres de culpas y fuera del escarnio público?

Lo que sí sabemos es que la propia Sota no es mas que la pequeña punta de un iceberg inmenso de corrupción, manipulación y mentira, del cual las víctimas somos los mexicanos, y en cuya base se encuentran el más profundo egoísmo y sentimiento retrógrada de un gobierno que sin poder justificar el caos en que ha dejado al país, trata de justificarse echandole la culpa a los demás, y creyendo que todos mienten, menos ellos. ¿Alguien que les crea?

 

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Presiones contra la libertad: MVS, Lavier Lozano y el México de los caprichos

El día de hoy, Joaquín Vargas, presidente de MVS y protagonista del escándalo desatado por la disputa de la banda ancha de 2.5 Ghz, presentó ante los medios de comunicación diversas “pruebas” de que en efecto, por parte de la presidencia de la República hubo presiones para despedir a la periodista Carmen Aristegui de dicha empresa.

Entre otras cosas, el empresario mostró correos electrónicos y diálogos  con Javier Lozano, entonces Secretario del Trabajo, donde claramente éste exige a MVS fijar una postura al respecto de echar a Aristegui. “Joaquín debes dar una postura (sobre Aristegui) y luego nosotros la exhibimos como mentirosa”, fueron las palabras de Lozano al solicitar el despido de la conductora.

Además, salió a la luz una disculpa pública, redactada por Los Pinos, que supuestamente tendría que leer Aristegui en su programa al aire (http://www.expedientenoticias.com/aqui-la-disculpa-que-presidencia-pretendia-que-leyera-aristegui-2581), donde inclusive se le forzaba a hablar del presidente Felipe Calderón como una persona respetable, sana y en pleno uso de sus facultades, es decir, que para nada era un alcohólico. Por fortuna para la libertad de expresión en México, pero no para la periodista, no la leyó, pero sí perdió su trabajo en MVS.

No bastó lo anterior para satisfacer el ego del presidente Calderón. Cuando Vargas declaró que había actuado bajo presión, fue todavía más presionado y poco después se retractó diciendo que su decisión había sido simplemente precipitada.

Después de las fuertes declaraciones que se soltaron en su contra, el día de hoy Javier Lozano declaró en su cuenta de Facebook que todo lo dicho es una mentira, que jamás presionó ni condicionó a Vargas, ni mucho menos atentó contra la libertad de expresión de la periodista Carmen Aristegui. Incluso dice que ese tipo de acciones atentan contra la democracia, la libertad y la honestidad de los mexicanos.

¿Qué es lo que realmente atenta contra nosotros? En realidad, el conflicto por la concesión de banda ancha no nos afecta más allá de los precios y la monopolización de los servicios de comunicación digitales. Pero esto va mucho más allá porque afecta no sólo la libertad de expresión de Carmen Aristegui, sino de todo el país.

El hecho de que un funcionario público como el Secretario del Trabajo exija y tenga la capacidad de presionar para que una líder de opinión como Aristegui calle su voz, es preocupante en un país que presume de ser democrático y respetar las garantías individuales de sus ciudadanos, garantías tan fundamentales como el derecho a estar informado, y el derecho a emitir una opinión, por cruda y realista que ésta sea.

Esto nos dice que desafortunadamente aún vivimos en un Estado autoritario, a pesar de que en el discurso, Felipe Calderón no lo acepte y diga todo lo contrario; y además, que si un periodista de la talla de Aristegui no tiene voz ni derecho a expresarse, mucho menos lo tendrá un mexicano “de a pie”, común y corriente, como lo somos todos nosotros.

Las presiones (nada cordiales, por cierto) de Javier Lozano y del PAN en general demuestran que el gobierno federal no es tan fuerte como se muestra, y en cambio, cualquier cosa puede poner en riesgo la frágil estabilidad no sólo política del PAN y Calderón, sino también personal. Parece que Calderón es un hombre débil que no soporta ninguna forma de crítica, y por ello prefiere silenciar, a fomentar una cultura crítica e inteligente. No digamos ya lo que respecta a que el presidente acepte sus errores y sus defectos.

Entonces, no podemos negar que en México, lejos de vivir democráticamente y en libertad, debemos atenernos a lo que el mandamás considera como lo “apto” para ser sabido, y sobre todo, a quien considera apto para informar. Por si a alguien le quedaba duda de las maneras del PAN para justificarse, tengan en cuenta que éstas son peligrosas y represoras. No cabe duda que a México todavía lo gobierna el autoritarismo y la mediocridad política.

Javier Lozano, aunque el huevo esté caro, cómprate un par y responde

El día de hoy se destapó un poco más la cloaca que envuelve al gobierno de Felipe Calderón y a sus subordinados, los cuales, parece ser que nunca han cuestionado al Presidente, ¿y cómo?, si de seguro los tiene amenazados con retirarles su cargo.

Como lo habíamos mencionado en post’s pasados, para este tipo de “negociación” se recurrió al porro más agresivo, cínico e intolerante, Javier Lozano, a quien desafortunadamente, la vida le quitó a su señora suegra (esto es importante ya que no ha tenido actividad en las redes sociales “argumentando” tal acontecimiento).

Hoy hubo una conferencia de prensa en la que Joaquín Vargas para mostrar las pruebas que MVS ostenta y con lo cual se continúa con el conflicto entre la empresa mencionada y el gobierno federal. El presidente de la firma, refutó que es falsa la afirmación de la Presidencia en el caso de la salida de la periodista Carmen Aristegui y mencionó, como ya se sabía, que el Estado condicionó la salida de la periodista para mantener beneficios a la televisora.

Esto no termina ahí. Por la mañana Joaquín Vargas acompañado de un notario “presentó grabaciones donde intervenía el ex Secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, en las que se exigen disculpas públicas de Carmen Aristegui, a Felipe Calderón, por haber realizado comentarios sobre un presunto problema de alcoholismo, comentarios que para su visión, podrían afectar negociaciones por la banda ancha de 2.5 GHz.”[1]

Estas declaraciones vienen a contrastar las que hace unos momentos realizó la Presidencia, quienes, por medio de Alejandra Sota indicaron que la decisión de cesar de su cargo a Aristegui fue de Vargas y no un “capricho presidencial” por lo cual, le cede toda la responsabilidad al presidente de la empresa MVS. Sin embargo, resulta extraño que sea la sólo la vocera la que ha dado la cara después de las declaraciones y las pruebas presentadas por el ya varias veces citado, mientras, Javier Lozano, el directamente inculpado ha hecho mutis y hasta el momento no ha respondido.

Decimos que es extraño porque si hay alguien que es un “bravucón” y “porro” en sus declaraciones ese es Lozo, el porro tenebroso y hasta el momento no ha salido a dar cátedra de su carácter explosivo, ¿será que, como el kilo de huevo está por las nubes y el gobierno de su cuasi padre, Felipe Calderón, no ha podido estabilizarlo, no le ha alcanzado para comprar un par de ellos? Quizá es eso.

Esperemos ver la respuesta del ex Secretario de Trabajo aunque esperamos que sea en el mismo tenor que la pasa, muchas explicaciones pero ninguna suficiente para hacernos creer que él tiene la razón. Lástima, ha perdido la credibilidad desde hace mucho.

Le dijo Javier Lozano a Joaquín Vargas: “copelas o cuello”

Como mencionamos el día de ayer en el post matutino de Pan y Circco, se desató otra cloaca en el mundo del gobierno federal. Joaquín Vargas, Presidente de MVS Comunicaciones, declaró cómo es que, el porro más agresivo y “eficaz” del PAN, Javier Lozano Alarcón, lo amenazó con que su proyecto se iría “a la chingada” si recontrataba a Carmen Aristegui. Esto sucedió después de que la periodista fue cesada de su espacio en la empresa por difundir los rumores sobre el alcoholismo de Felipe Calderón.

No es la primera vez que Javier Lozano se encuentra sumergido en escándalos de esta índole y, sinceramente, nosotros creemos que es cierto. Si tuviéramos que mencionar a los peores integrantes de Acción Nacional, los más ruines, los más peligrosos, los más miserables; sin duda, el ex Secretario de Trabajo, se encontraría dentro de ese grupo.

Hay que recordar las declaraciones del empresario mexicano de origen chino, Zhenli Ye Gon cuando afirmó (situación que no nos parecería extraña) que Alarcón lo amenazó de muerte si no guardaba el dinero en efectivo en su casa, el cual le sería decomisado . La amenaza todos la conocemos, el famoso “copelas o cuello” que fue repetido incansablemente y parodiado por demasiadas personas.[1]

Tampoco hay que olvidar que durante su función como encargado de la Secretaría mencionada, Lozano tuvo un desempeño demasiado pobre. Cuando fungía con ese “compromiso” sucedió el despido masivo de los trabajadores de Luz y Fuerza para dar paso a la ya conocida, corrupta e ineficiente Comisión Federal de Electricidad, en complicidad con el “presidente del empleo” (qué irónico), Felipe Calderón.

Es decir, Alarcón parece ser la “fina estampa” de Felipe Calderón, a ambos les gusta amenazar; a ambos les gusta hacer las cosas por debajo del agua, en lo oscurito; ambos están sedientos de poder y; lo más preocupante y delicado, ambos cometen sus fechorías a raíz del fuero que tienen como político.

Quizá por eso le urgía ser Senador a Javier Lozano y a pesar de eso, todos se le están yendo encima pues, como dicen por ahí, crea fama y échate a dormir y vaya que él ha creado demasiada. Veremos en qué termina todo esto aunque creemos que, al igual que siempre, el gobierno gozará de impunidad y terminará sin ser castigado como debe ser.


[1] Esto no quiere decir que defendamos al “empresario”, para nada, que se castigue conforme a la ley.

La libertad de expresión no es intercambiable

Uno de los episodios más vergonzosos y ridículos de los muchos que vivió Felipe Calderón al frente de la presidencia de México, sin duda fue cuando la periodista Carmen Aristegui, en ese entonces titular de un programa de radio en MVS, revelaba el alcoholismo de Calderón e invitaba a presidencia a aclarar los rumores al respecto.

Todo esto, como recordarán, surgió a partir de una manta que el PT instaló en el Congreso que literalmente decía: “¿Tú dejarías que un borracho manejara tuauto? ¿Verdad que no? ¿Por qué dejas que maneje tu país?”

Al presidente no le pareció que su problema fuera cuestionado en cadena nacional, y mandó despedir a Aristegui cuanto antes. Dos días después de haber dado tales declaraciones, la periodista ya no trabajaba en MVS, a pesar de que no violó ningún código de ética ni mucho menos agredió u ofendió a Felipe Calderón, sino que solamente cuestionó un rumor presente ya en la política mexicana.

La justificación de MVS fue simplemente que el código de ética de la empresa impedía la presentación de rumores como noticias, y también que Aristegui se negó en su momento a ofrecer una disculpa pública.  Por eso nadamás terminó de un momento a otro la relación laboral de Aristegui con MVS, y todo por orden del ejecutivo federal, hombre de pocos pantalones.

Ahora bien, con el escándalo del día de hoy, donde se dio a conocer que Javier Lozano pretendía “usar” como moneda de cambio a la periodista con la empresa MVS, las veces que el gobierno panista hace lo que quiere con su libertad de expresión, son dos. Tan sólo dos de las más visibles, aunque en México la libertad de expresión se reprime en incontables ocasiones.

Estos hechos nos dicen claramente que el nuestro, mas que un gobierno es una dictadura, casi una inquisición, donde si al manda más no le parece lo que se dice sobre él, comienzan a rodar cabezas. Lo más lamentable es que uno de los logros que supuestamente trajo el PAN al país fue eso mismo, la libertad de expresión, la transparencia y la crítica libre. ¿No es entonces una contradicción que a la vez que se jacten de supuestos “logros” inexistentes, den golpes tan bajos como el sufrido por Carmen Aristegui?

En este sentido, es claro también que el Estado mexicano ofrece unas casi nulas garantías para la protección de los periodistas en México. Además, lamentablemente el sistema está dominado por empresas privadas y son éstas las que controlan lo que se hace y dice en los espacios radiofónicos, contra lo que se puede hacer muy poca cosa legalmente.

No obstante todo lo anterior, México seguirá con un sistema antidemocrático, sin la libertad de expresión y prensa que se jacta de tener, al menos hasta que un nuevo gobierno llegue y cambie las cosas.

(JavierLozano) Lozo, el porro tenebroso y agresivo del PAN

Desde hace unos días se dio la noticia de que MVS Comunicaciones “fue notificada sobre el procedimiento de rescate de la banda 2.5 Gigahertz (Ghz) que anunció la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) el pasado 8 de agosto.”[1]

“El titular de la SCT, Dionisio Pérez-Jácome, anunció la negativa de prórroga de todas las concesiones vencidas en la banda de 2.5 Ghz, y de inmediato dio inicio el procedimiento de rescate de las concesiones vigentes con el propósito de reordenar esta parte del espectro conforme a los principios de política pública y las mejores prácticas internacionales.”[2]

Pues bien, el día de hoy, Joaquín Vargas, Presidente de MVS, afirmó que se trata de una injusticia y además, condicionó la entrega de las concesiones si se despedía a Carmen Aristegui de su espacio noticioso, destacando que hace algunos meses, la ya mencionada hizo declaraciones sobre el (supuesto) alcoholismo de Felipe Calderón.

Para este acto (por debajo del agua, como le gusta al gobierno federal), se tuvo que involucrar al peor porro (y payaso) de todos: Javier Lozano. El ex Secretario de Trabajo fue el encargado, según Vargas, de presionarlo para que no recontratara a la periodista porque “si recontratas a Aristegui te olvidas de banda ancha”.

Es una declaración demasiado fuerte y nosotros pensamos que es verídica. Si Javier Lozano no titubeó para dejar a miles de personas en la calle y no se tienta el corazón para pensar en los desempleados que dejó, es claro que no dudará en amenazar y presionar a los empresarios a que hagan lo que el gobierno federal quiere, es un porro y un servidor del poder.

El empresario Denunció que el gobierno federal se ha encargado de “obstaculizar el paso a la autopista impidiendo el paso de los vehículos”, ya que el proyecto presentado por la empresa para el uso de sus concesiones de banda ancha ofrecía al usuario servicios a mitad de precio y al doble de velocidad.[3]

No por nada a Javier Lozano le urgía llegar a ser senador y así, gozar de las mieles del fuero. Ahora, como funcionario público pretenden dar una respuesta que no será convincente ya que conocemos su calaña y sabemos que nunca va a cambiar, mientras él esté bien, que los demás mexicanos sigan con migajas, dejando a su paso, un aire de censura y represión.