Gracias a Felipe Calderón, ya no habrá más muertos en el norte… todos se están yendo por la inseguridad

El día de hoy se da a conocer una lamentable noticia. En 2011, más de 160 mil personas han dejado sus lugares de origen como consecuencia de los enfrentamientos entre los cárteles de la droga, concentrando a la mayoría en el norte: Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León, Durango y Sinaloa, así como Michoacán y Guerrero. De igual forma, en lo que va del 2012 se estiman alrededor de 25 mil las personas que han hecho lo mismo.

Es triste dejar el lugar en donde se vive, pues tienes que dejar todo. Tu patrimonio, tu comodidad y tu lugar de origen, tienes que dejarlos de lado gracias a que no posees con el mínimo de seguridad requerido para vivir dignamente; sin embargo, hay algo más lamentable, y esto es que tal situación se deriva de dos situaciones deleznables: 1) la violencia que sigue avanzado entre los bandos criminales a pesar de la “guerra contra el narco” y; 2) la ineptitud de las autoridades y del gobierno federal para enfrentar estos conflictos.

Desde hace 5 años se tiene una “estrategia” de combate al narcotráfico que no tiene pies ni cabeza. Las medidas del gobierno consistieron en sacar al ejército a las calles sin saber a lo que se enfrentaban en lugar de llevar a cabo reformas que permitan acabar con las causas del problema: la educación deficiente y el desempleo. Las consecuencias las hemos visto, más de 60 mil muertos en este sexenio y algunos aseguran que hasta 150 mil, no obstante, la violencia no cede.

Todos los días vemos que atrapan a los criminales más buscados; sin embargo, parece que la inseguridad está en relación inversa a ello, es decir, mientras a más criminales detienen, mayor inseguridad existe, al menos es lo que se percibe en las calles de los estados ya mencionados.

¿Hasta cuando se terminará con esto? Desafortunadamente persistirá hasta que el mandato de Felipe Calderón termine, pero como dicen por ahí, “lo bailado nadie nos lo quita” y eso es cierto, ya que tristemente tenemos que ver como mueren a diario personas inocentes que bien podrían ser nuestros hermanos, nuestra madre, nuestro padre o algún amigo, resultado de lo que estúpidamente el Estado ha llamado daños colaterales.

Lamentablemente, Felipe Calderón ya nos ha demostrado que no le importa resolver los problemas de migración, sólo hay que recordar cuando le dijo a los Estados Unidos que no gastaran en muros que de cualquier forma nos íbamos a saltar, demostrando una vez más, su ineptitud e ineficacia.

Aunado a ello y aunque no lo parezca, existen personas que aún apoyan la “guerra” contra el narcotráfico; sin embargo, son los mínimos. Las personas que repudiamos a la violencia como forma de contener a la misma, somos la mayoría; a pesar de ello, el presidente sigue empeñado en continuarla sin importarle que las personas se vean en la necesidad de dejar sus hogares o de ver a sus familiares muertos o desaparecidos.

Está apunto de terminar el sexenio y al “presidente de las manos limpias” le seguirá valiendo los problemas de migración, total, él ya se va.

 

 

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Más de 60 mil muertos en 5 años en México: revista Zeta.

El clima pre electoral parece estar opacando la gigantesca masacre que se está llevando a cabo en nuestro país desde hace 5 años, instancias internacionales, gobiernos extranjeros, organizaciones de la sociedad civil y activistas de derecho humanos han denunciado lo que sucede en México sin que se tomen represalias por ello.

1er. lugar, Chihuahua. Se han registrado 12 mil 712 homicidios dolosos relacionados con  la delincuencia organizada entre el 1 de diciembre de 2006 y 31 de octubre de 2011., 2. Sinaloa.- 7 mil 003, 3. Guerrero. 5 mil 175, 4. Baja California. 4 mil 014, 5. Estado de México. 3 mil 215, 6. Nuevo León. 3 mil 035, 7. Durango.- 2 mil 880, 8. Jalisco. 2 mil 535, 9. Michoacán. 2 mil 408, 10. Tamaulipas. 2 mil 291, 11. Sonora. 2 mil 066, 12. Coahuila. 1 mil 358.

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“Me pagas o te quemo”, el infierno de la extorsión

El crimen organizado sigue aterrorizando al pueblo mexicano, los hechos que se presentaron en el casino Royale en Monterrey, no fueron algo aislado y mucho menos nuevos, ese terror, esa tragedia que cobró la vida a 53 personas (hasta el momento) forma parte de un modus operandi por parte de esos desgraciados que tienen como modo de vida obtener dinero fácil amedrentando y despojando del patrimonio a personas de bien y que se ganan la vida con trabajo honesto y limpio.

La tragedia de Monterrey sólo vino a destapar y hacer más evidente la ola de violencia que el crimen organizado mantiene en todo el país, simplemente el día de ayer fueron calcinados dos negocios en el estado de Chihuahua y lo peor es que estiman que en ciudad Juárez el 90% de los comercios son extorsionados sin que los dueños puedan hacer algo al respecto.  En los meses más recientes, se han documentado ataques similares en Durango, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Morelos y Guerrero.

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“No se preocupen por mi futuro porque aquí no tengo ni siquiera presente”, se leía en una de las pancartas en Villas de Salvárcar.

El año pasado, iniciamos con una noticia que impactó de sobremanera en la opinión pública nacional e inclusive internacional, la matanza de 16 jóvenes en la Colonia Villas de Salvárcar, en Ciudad Juárez, Chihuahua. El suceso ocurrido en la citada colonia juarense durante una fiesta, en la cual se encontraban más de medio centenar de estudiantes de bachillerato, la mayoría de ellos menores de 18 años.

Además de la situación que, sin duda alguna, marcó la vida de cientos de familias juarenses que día con día sufren las consecuencias de una política de seguridad que no cumple las expectativas que el titular del Ejecutivo Federal defiende; tal suceso causó mayor revuelo por las declaraciones que emitió Felipe Calderón durante una  gira en el extranjero, el primer mandatario, imprudentemente realizó un pronunciamiento en donde catalogaba la masacre en Villas de Salvárcar como un ajuste de cuentas entre delincuentes.

De tal suerte, que los padres de los estudiantes asesinados respondieron a las afirmaciones de Felipe Calderón criticando su insensibilidad y falta de tacto, ya que tales argumentaciones se efectuaron sin sustento alguno o información verídica que confirmará las aseveraciones irresponsables del titular del Poder Ejecutivo Federal.

De modo que, poco más de una semana después de las revelaciones insensibles de Felipe Calderón, éste se reunió con amigos y familiares de los jóvenes asesinados y ofreció disculpas a los presentes si sus declaraciones los ofendieron a ellos o a la memoria de sus hijos. En este tenor, se lanzó el fallido programa de “Todos Somos Juárez, Reconstruyamos la Ciudad”, cuyos resultados dejaron mucho que desear, como se ha puntualizado en ocasiones anteriores.

Cabe resaltar que, Felipe Calderón dejo ver, mediante declaraciones posteriores, la poca eficacia y eficiencia política de su estrategia de seguridad. A los padres de familia de los jóvenes asesinados, les ofreció “revisar” su curso de acción en materia de seguridad para combate al crimen organizado, desde luego, se trató de una manifestación pocas veces aceptada y francamente reconocida por el inquilino de la residencia oficial de Los Pinos. No obstante, por qué continúa la misma estrategia, a pesar del rechazo de la ciudadanía y del mismo reconocimiento por parte Calderón que señaló a Villas de Salvárcar como botón de muestra.

Asimismo, el gobierno federal prometió a los juarenses en lo particular y a los mexicanos en general, implementar acciones integrales en el combate a la delincuencia organizada, ya que como el propio Felipe Calderón expuso, se debe complementar la estrategia de seguridad con herramientas integrales además de operativos policiacos y militares. El cuestionamiento nos vuelve a surgir, entonces cuál es la razón por la que no se modifica la política de seguridad.

Sin embargo, las promesas de reformar el curso de acción en seguridad quedaron en el olvido y el Gobierno Federal optó por acudir con su gabinete para echar a andar “Todos Somos Juárez”,  pero cuál fue su sorpresa;  el primer mandatario federal recibió una cascada de reclamos por la incapacidad de las autoridades federales no solo para garantizar el derecho a la seguridad sino también a la salud, educación, empleo, vivienda, etcétera.

Villa de Salvárcar marcó un capítulo más de la ineptitud y la negligencia de funcionarios que no poseen las capacidades ni las aptitudes para modificar su estrategia de seguridad pública; y sin duda, otro caso más que se suma a los miles de acciones que continúan sumergidas en la impunidad, debido a que se presentaron a presuntos responsables de la matanza, pero independientemente de ellos, los hechos nunca se esclarecieron.