¿Quién comanda realmente la guerra contra el narcotráfico?

A raíz del misterio y la confusión que envuelve el caso de la supuesta muerte de Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca”, en todo México se han suscitado interrogantes sobre la veracidad de la muerte del líder máximo de los Zetas, y aún más, sobre la autenticidad de la guerra contra el narcotráfico que emprendió Felipe Calderón durante su sexenio.

A pesar de que las pruebas de que esta guerra es inútil, obsoleta y francamente absurda son más que evidentes, el gobierno federal la ha mantenido como un estandarte del cual enorgullecerse y ha continuado con ella como si fuera en realidad una opción viable y que atienda al fenómeno en su totalidad.

En la cotidianidad, en la de los mexicanos comunes, esta guerra se vive con tensión social y aumento de la violencia, es decir, una disminución en el índice de calidad de vida dentro de la sociedad. Sin embargo, aunque a todas luces es una estrategia ridícula, para los más altos intereses del gobierno estadounidense parece ser plenamente justificada. Es entonces el gobierno mexicano el que ofrece todas las condiciones para que ésta estrategia fallida se realice, en un afán entreguista y servicial que lo ha caracterizado.

Cuando Calderón se refería a las muertes de inocentes y al aumento de la violencia como “daños colaterales” de esta guerra, parece que no lo hacía sin pensar, pues en efecto, todo es parte de un ambicioso plan que ni siquiera fue planeado por el gobierno mexicano, sino por los E.U.A.

Aún cuando el presidente Calderón pueda dar miles de razones de carácter moral y ético para justificarse, cada vez nos queda más claro que las verdaderas razones ésta absurda estrategia son quizás las mismas que impulsan la ocupación de Irak o Afganistán, es decir, el dinero, el control y el poder.

En síntesis, la guerra contra el narco de Calderón, su máximo logro, es tan sólo una parte de un negocio que pretende obtener ganancias millonarias incluso por sobre la seguridad de toda una nación. La venta de armas, el millonario tráfico de drogas hacia Estados Unidos, la militarización como pantalla de engaño, son ejemplos del porqué de ésta guerra inocua.

En este sentido, para que el negocio funcione para el vecino del norte, parece que el plan ha sido desestabilizar a México para simular una cruenta y dura lucha contra los cárteles que llevan la droga a E.U. Esto, obviamente justificaría la movilización del ejército estadounidense en México y consecuente militarización, así como la intromisión de aquel país en asuntos de interés nacional, con el pretexto de que el problema es internacional.

Quizás la idea de “invasión” como tal suene un poco increíble para el mexicano que conoce las invasiones realizadas por E.U.A. en Medio Oriente, sin embargo al tratarse de una invasión más o menos progresiva, sus efectos no son muy evidentes. El papel de Estados Unidos en la guerra del narco sería fundamentalmente infiltrar a su personal en operaciones de inteligencia (como lo vimos, por ejemplo, en el caso del atentado contra marines en la carretera a Tres Marías) y de esa forma incrementar el control en los mismos procesos.

Un punto más para pensar en la intromisión extranjera en la estrategia de seguridad calderonista es que desde México hacia el sur, se está forjando una red militar por toda Latinoamérica. En los países sudamericanos el problema de la droga también es preocupante (aunque, salvo en Colombia, no se ha llegado a un grado tal de violencia). Sin embargo, la red militar no protege a los países de los cárteles, ni busca la seguridad internacional, sino en esencia, busca la obtención de ganancias, producto de la venta y distribución de armas y drogas, en su mayoría.

Lo lamentable del asunto es que el propio gobierno mexicano está del lado de las obscuras intenciones. No por nada Calderón, apenas llegó a la presidencia puso en marcha el plan llamado “México 2030” que prometía entre otras cosas, mayor apertura al libre comercio y la disminución de seguridad arancelaria entre los países, así como la privatización de varios e importantes sectores económicos. ¿Les dice algo el plan Mérida? Obviamente, es un ejemplo más del entreguismo indiscriminado que calderón y su gobierno tuvieron (y tienen aún) con intereses muy distintos a los del pueblo mexicano.

La militarización, entonces, es la falsedad máxima donde se engaña al pueblo con la promesa de seguridad, de combate al crimen, aunque en la realidad, su objetivo sea únicamente el de preparar el escenario para una intervención abierta y descarada.

De hecho, diversos políticos de peso en México, han afirmado justo lo anterior, que la guerra contra el narco es falsa y sólo justifica una intervención estadounidense. Esto, nos hace pensar que la crisis política y social por la que atraviesa nuestro país no es para nada una equivocación, ni es producto de la violencia misma, sino que al contrario, es resultado de un pésimo manejo de parte del gobierno y porque lamentablemente, más de la mitad de los mexicanos aún viven en la pobreza.

Esta guerra tampoco es producto de la incesante demanda de drogas generada por el país del norte, sino de hecho, se esmera en mantener el negocio internacional de las drogas en su auge, y no es para menos pensarlo dado que es el país más poderoso del mundo, y el nuestro tiene el gobierno más débil y entreguista de los últimos tiempos.

No sorprende entonces ver que Calderón invite a empresas voraces a ocupar territorio mexicano, ni que se ofrezcan todas las facilidades para que el gobierno estadounidense ingrese y modifique estatutos de acción mexicano. Quizás, en este sentido, la sospechosa muerte de “El Lazca” sea una mentira más para confundir, y creer que México se queda desamparado y necesita ayuda urgentemente…

 

 

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Felipe Calderón toma valor, y se lava las manos en la ONU

Como ya ustedes sabrán, hace unos días, Felipe Calderón acudió a la Organización de las Naciones Unidas (que por cierto, suele ignorar la verdadera voz de los pueblos) nada menos que a lavarse las manos sobre su actuación como presidente de México. Esta ocasión nuestro presidente alzó la voz como nunca frente a los líderes globales, casi exigiendo una revisión del enfoque prohibicionista de las drogas que se maneja en casi todos los países integrantes.
En un afán exhibicionista y enaltecedor, Calderón restregó a Estados Unidos su responsabilidad en este sentido, argumentando que es éste país el destino final de la droga y por tanto, quien mantiene mayor cantidad de adictos y quien proporciona el dinero y las armas, siendo México y los países latinoamericanos quienes ponen la muerte y la sangre.
No es necesario decir que éstas declaraciones, provenientes de quien jamás aceptó crítica alguna sobre su estrategia de seguridad, resultan ofensivas, mediocres e irracionales. ¿Por qué Calderón tuvo que esperar hasta el último momento de su sexenio, cuando ya tenía 100,000 muertos a sus espaldas, y cuando las organizaciones criminales se han hecho más fuertes y poderosas? ¿Acaso encontró la respuesta definitiva al problema del narco apenas unos días antes de dejar la presidencia?
De hecho no es así. Felipe Calderón fue criticado con esos mismos argumentos durante casi 6 años, y todo este tiempo analistas y estrategas coincidieron en que la legalización de algunas drogas sería una medida que al menos afectaría las finanzas del narcotráfico, y por tanto, su poderío. Miles de voces se han alzado a favor de la legalización de ciertas drogas durante años, y aunque con la radicalización de la violencia se hicieron más y más fuertes, Calderón jamás aceptó las fallas en la estrategia y nunca entabló un diálogo efectivo ni con Estados Unidos (pues se trata de un problema internacional), ni con el propio pueblo de México.
En efecto, hay que tener muy poca vergüenza y dignidad para contradecirse de tal forma siendo presidente de México. El hecho de exigir a todo el mundo que se revise la misma estrategia que defendiste durante años, habla de una incongruencia, y sobre todo una indiferencia y cinismo para con el país al que representas. Qué decir de la dignidad que como político, representante, dirigente y como ser humano mismo, tendrá Felipe Calderón de ahora en adelante.
Lo más lamentable es que la petición de Calderón no se trata en realidad de buscar una solución efectiva a la violencia y al crimen en México y Latinoamérica. Lo que en verdad lo mueve a hacer ésta clase de ridículos, es tratar de reivindicarse frente a sus hijos, su familia, su partido y el pueblo mexicano. Como muchas de sus últimas acciones a partir del 1 de julio, las de Calderón se enfocan a ensalsarze como mandatario, a justificar la mediocridad de su gobierno, y a limpiar su imagen.
Como era de esperarse, la ONU desechó en un día su petición, dejando así a Calderón en un ridículo mucho más grande. Lo que preocupa no es el ridículo, sino la locura y el cinismo con que ya habla el mandatario a estas alturas. Parece que ha olvidado todo lo sucedido en 6 años y pretende que con una u otra declaración falsa se le olvide al pueblo mexicano la desgracia que instauró. Como siempre, Calderón al hablar de México, se refiere a un país de los sueños donde todo es perfecto, la economía es fuerte, y el presidente que se va,fue el mejor regalo que un país pudo recibir.
No obstante, México ya no es el de antes, y no se deja engañar por un loco. Los cambios durante este sexenio fueron drásticos en materia de seguridad, y no muchos negarán el perdón para un presidente que gracias a su ineptitud y a su egocentrismo hizo un infierno de la vida de miles.
Lo que sí es necesario, y Felipe nos lo queda debiendo, es una estrategia efectiva e inteligente que sepa afrontar al crimen organizado desde sus raíces, y al problema del narco en su totalidad. Por más guerras que haya, si la demanda existe, la producción no desaparecerá. Entonces, ¿es la legalización la última y única opción que queda?

A 11 años de la huida del Chapo.

México, históricamente ha sido tierra de festejos y conmemoraciones. Desde la época prehispánica se celebraba el día de muertos, las fiestas de los dioses, la llegada de los equinoccios, después, con la llegada de los españoles se instauraron fiestas de los Santos, la celebración de la virgen de Guadalupe  (que hasta la fecha se celebra el aniversario de su aparición), el aniversario del inicio de la guerra de Independencia de México y el aniversario de la Revolución Mexicana, pura celebración tenemos, y para agregar una celebración más, nada mejor que el 11° aniversario de la Fuga de la cárcel de quien según medios  estadunidenses, es uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo, además, el narcotraficante más buscado. El “Chapo” Guzmán.

Un día para recordar, ya que el delincuente más poderoso (según la revista Forbes) logró escaparse de la Prisión de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, de una manera digna de una película de Al Capone, metido en un carrito de ropa sucia.

Es importante recordar esta fecha, ya que la fuga del “Chapo” ocurrió durante el gobierno de alternancia, Leer más de esta entrada

México séptimo lugar mundial en muertes por accidentes, a causas de las drogas.

El pasado mes de Mayo el secretario de Salud Federal José Ángel Córdova Villalobos, reveló que México ocupa el séptimo lugar a nivel mundial y el tercero regional en muertes por accidentes viales, con hasta 24 mil decesos anuales.

Dentro de las principales causas de accidentes viales se encuentran las relacionadas con el consumo de Alcohol o alguna clase de estupefaciente.

El secretario de Salud Federal durante la inauguración del Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020 de las Naciones Unidas, dijo que se emprenderán programas de concientización entre la población como operativos de alcoholímetro, para disminuir drásticamente las muertes en accidentes viales.

En ese mismo sentido pero con una propuesta mucho más concreta que la del Secretario de Salud  y con el objetivo de evitar accidentes viales por los influjos de drogas diferentes al alcohol, Daniel Goñi, presidente de la Cruz Roja mexicana, propuso la implementación de lo que llamó un drogalímetro, el cual detectaría si algún conductor uso algún tipo de estupefaciente.

Dicha propuesta, informó, funcionaría con un modelo similar al programa Conduce sin alcohol, mejor conocido como alcoholímetro, programa implementado en la ciudad de México.

“Lamentablemente en la situación de la droga, no se huele, no se percibe tan fácilmente, (los ciudadanos) pueden circular a su casa siendo un potencial para causar accidentes. Eso básicamente del porqué deberíamos de pugnar por un drogalímetro”, expresó.

Diversas organizaciones en México y en el mundo trabajan respecto de generar conciencia entre los jóvenes, que es el grupo de edad en el que se da con mayor frecuencia la relación entre el uso de drogas y los accidentes viales.

Por ejemplo en Yucatán 300 jóvenes de 8 municipios, trabajan en equipo para sumarse a los programas de verano que ha implementado la Secretaría de la Juventud (SEJUVE) con la intención de alejarlos de las drogas y crear en ellos una conciencia social y de prevención de accidentes, la sede fue la ciudad de Tizimín.

Otro ejemplo en nuestro país de este tipo de organizaciones en pro de la concientización social sobre la prevención de las adicciones y sus posibles efectos es ESPOLEA organización dedicada al activismo social sobre diferentes temas, equidad e género, diversidad sexual y atención a pacientes con VIH, organizará el próximo 12 de septiembre talleres de video para la abogacía, edición y generación de campañas, en el marco de la III conferencia Latinoamericana y Conferencia Mexicana de política de drogas.

En Europa según datos de una organización dedicada a la prevención y concientización sobre los efectos del uso de las drogas llamada Unión de asociaciones y entidades de atención al drogodependiente (UNAD) afirma que el 42% de fallecidos en accidentes de tráfico en 2010 dio positivo en alcohol y drogas.

Esto es solo un ejemplo de como el uso de drogas afecta de forma muy relevante en México y en el mundo como causante de accidentes viales, por lo que el trabajo de estas organizaciones civiles es de gran relevancia para salvar miles de vidas al año, y alejar a la juventud del consumo de drogas.

Las drogas que tienen endrogado a México

Desde tiempos inmemoriales, las culturas de diferentes partes del mundo han utilizado sustancias alucinógenas para diversas situaciones, ceremonias religiosas, sacrificios, como medicina o como estimulante para los guerreros. En el caso de México, la sustancia más usada para la realización de ceremonias de los pueblos nativos, era y sigue siendo el peyote.

El uso de esta droga es legal en algunas partes del país, dada la cuestión religiosa, ya que hay pueblos que se mantienen con sus usos y costumbres, mismas que el gobierno acepta y permite, pero sólo para mantener viva una cultura nativa de México. Los tarahumaras son un ejemplo de este hecho.

Sin embargo, el problema del consumo de drogas en la sociedad convencional si es preocupante. México se convirtió en uno de los lugares de producción y tránsito de estupefacientes desde principios del siglo XX con el tráfico de opio hacia el vecino del norte por parte de las comunidades chinas que se instalaron en el norte del país. Después, fue el tráfico de marihuana  en los años 40 y hasta nuestros días. Casi cualquier tipo de droga que exista, pasa por territorio mexicano.

Aunque es un problema muy grave el ser productor y distribuidor de drogas, México sufre otra dificultad más para acabar con este cáncer, pues ya no sólo vemos pasar la droga, sino que ésta se queda aquí y se consume. México se ha vuelto un consumidor muy importante de drogas, un mercado nuevo para los criminales.

Independientemente de que siempre ha existido gente que consume drogas, el impacto en la sociedad no era tanto, sin embargo, las restricciones y aumento en la seguridad de las fronteras de México provocaron que se empezara a distribuir entre la juventud mexicana para no perder el capital que los consumidores estadunidenses generaban por la compra de estos productos.

En la actualidad, el crecimiento de consumidores de droga en nuestro país se distingue por el producto que consume, siendo la Marihuana la más consumida, le sigue la cocaína y algunas anfetaminas. Sin contar las drogas legales (alcohol, tabaco y café).

En declaraciones del Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna:

En el país existen cerca de 4.7 millones de adictos a diferentes drogas.  Se calcula que existen 3 millones a la marihuana y 1.7 millones de adictos a la cocaína.

Esta declaración fue emitida en el año 2010. Imaginen cuánto ha crecido en el último año, seguramente se ha duplicado la cifra. Con estos números, es entendible que Calderón haya iniciado una guerra contra el narcotráfico. Con los 50 mil muertos que lleva ya tiene menos consumidores de drogas con los cuales lidiar, y según su discurso, dice que la mayoría de las víctimas eran miembros del narcotráfico.

Esta situación debe de poner a pensar a toda la sociedad mexicana, los cambios económicos y culturales han propiciado que este fenómeno se siga extendiendo. Lo más lamentable es que afecta mayoritariamente a la población juvenil, esa misma que se ha llamado “ninis”, la falta de oportunidades y una buena calidad de vida, aunada a un ambiente de violencia ha provocado que se pierda la esperanza en cada uno de estos millones de futuros constructores  de México. Si así está la materia prima para el país de los años venideros, ¿cómo quedará esta pobre nación?

Este reto en contra de la drogadicción debe ser enfrentado por todos los miembros de la sociedad, si bien es cierto que la mayor parte de la culpa es del gobierno, las personas deben de poner de su parte, educando bien a los niños y jóvenes, dando valores que les permitan desarrollarse de la mejor manera y que les impidan caer en el abismo de las drogas, recordemos que al ser un negocio, se rige bajo la oferta y la demanda. Así mismo, exijamos a las autoridades que hagan su trabajo, que si su lucha contra el narcotráfico está siendo derrotada, es porque esa no es la salida correcta. La educación y el buen gobierno son la solución, mientras una sociedad esté mejor preparada, será más difícil que caiga en caminos que los autodestruyan.