La culpa no la tiene Walmart sino el que la hizo comadre

Hace un par de días se dio a conocer en el New York Times la vergonzosa noticia sobre la trasnacional Walmart y sus millonarios sobornos al gobierno mexicano para expandirse que alcanzan los 24 millones de dólares.

Durante los gobiernos del cambio de los panistas, esta compañía creció a los ojos de todos gracias a las mordidas que a partir del 2002 se dieron a través de Eduardo Castro-Wrigth, quien fuera entonces director de la empresa.

Pero, ¿para qué los sobornos?, fácil, para tener privilegios y pasar por encima de la ley, como es el caso de las objeciones ambientalistas que existían y obtener permisos que por lo general, para alguien común y corriente tardan meses en resolverse.

Como es de suponer, este tipo de actos se realizaron para tener un mayor número de establecimientos y así, ganarle terreno a la competencia. Es decir, no sólo se incurrió en el delito de cohecho, “comprando” a diversos personajes del gobierno federal y burócratas del mismo, también se comenzó a fortalecer el monopolio de la empresa ya citada, que hasta situó una de sus tiendas en Teotihuacán.

Esto nos hace pensar, la Secretaría de la Función Pública, la de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la PGR, ¿en qué momento actuaron?, desafortunadamente la respuesta es: nunca. En ninguna de las gestiones del PAN hicieron su trabajo y dejaron pasar tales acontecimientos.

Tampoco podemos dejar de lado la responsabilidad de Walmart al llevar a cabo dichas prácticas pues en teoría, en el sistema capitalista debe existir una competencia libre, justa y apegada a las reglas, situación que ellos no cumplieron; sin embargo, pueden ser comprensibles (pero no admisibles) ”sus estrategias” de expansión, ya que eso es lo que pretende una corporación de su magnitud, ganar terreno a como dé lugar, por muy arbitrario que suene esto (y con lo cual no estamos de acuerdo).

No obstante, la mayor responsabilidad (casi toda) pertenece al gobierno federal el cual ha permitido que los grandes consorcios sigan teniendo tanto poder. ¿Cómo es posible que en los gobiernos del cambio exista tanta corrupción?, ¿cómo es posible que los que nos prometieron combatirla sean los que la fomentan?, y lo peor no es eso, sino que actualmente no existe una investigación seria ni indicios de que pretendan hacerla.

Lamentablemente, se sigue permitiendo que las grandes trasnacionales sean las únicas que se beneficien con las constantes laceraciones que realizan y el saqueo rapaz que cometen en nuestro país y se vislumbra que no terminará pronto porque los mismos servidores panistas se sirven de eso. También hay que recordar lo que está sucediendo con las empresas mineras en el desierto de San Luis Potosí y la zona sagrada de Wirikuta pero,  como dice el título, la culpa no es de ellas, la culpa es de quien las hace comadres.