¿Y mamá Chepina Vázquez Mota, dónde quedó?

Tras la derrota del PAN y su candidata Josefina Vázquez Mota en las pasadas elecciones del 1 de julio, todo México esperaría que la ahora ex candidata siguiera activa en la vida política del país, y con mayor razón cuando ella misma declaró que su amor por México era genuino y que incluso los mexicanos eramos como unos hijos para ella y por tanto nos cuidaría con todo el papel de una madre protectora.

Sin embargo, sólo pasaron unos días para que Josefina desapareciera completamente de la vista pública, a pesar de sus promesas y su falsa voluntad de trabajar por México. Lo último relevante que supimos de ella fue que felicitó en su twitter a los medallistas olímpicos mexicanos. De ahí en fuera, nada se sabe de esa madre tan amorosa.

Como recordarán, Josefina aseguró que su trayectoria política continuaría encabezando un movimiento socia llamado “Ola”, donde según ella, su proyecto político tendría seguimiento, esta vez como un movimiento ciudadano. Después de eso, se fue de vacaciones con su familia para descansar de la campaña, y hoy, casi dos meses después de la elección, no ha retomado sus actividades públicas ni dentro ni fuera del PAN, cosa que por cierto, extraña de alguien que tan animosamente pretendía gobernar este país.

Pero el problema no se reduce a su desaparición de la vida pública. Cuando Vázquez Mota anunció la creación de su nuevo movimiento, “Ola”, rápidamente se le invitó a encabezar el Consejo Ejecutivo Nacional de su partido, pues muchos panistas simplemente no aceptaron que con el nuevo órgano pudiese dividirse aún más de lo que ya estaba. Es decir, si el PAN se descentralizaba más y más, corría el riesgo real de colapsar, dada la incómoda coyuntura en que se encuentra.

Por esto mismo, Felipe Calderón y Gustavo Madero se peleaban el control del partido hace unas semanas, amenazando así su frágil cohesión interna. Es curioso que Josefina no figurara en lo absoluto en esta discusión, ¿no creen?

¿Qué pasará entonces con la ex candidata? ¿Será que ya existen pactos internos en el PAN que impidan su aparición pública, o más bien Josefina simplemente espera a que el sexenio acabe para salir cuando el ambiente y los ánimos estén más relajados? Cualquiera que sea la respuesta, Josefina ha perdido su gran oportunidad de resultar importante. Su alejamiento, un tanto ridículo y contradictorio, eliminó sus oportunidades de dirigir a su partido y de ser la asombrosa mujer que siempre quiso ser.

Para lo que respecta al futuro del PAN, no podemos negar que Josefina posee un importante apoyo social de más de 10 millones de mexicanos que votaron por ella, y por tanto su alejamiento también provoca una disminución de la fuerza social del blanquiazul, y para necesitados de apoyo social, no hay nadie más que el PAN. Además, ¿quién va a responder a esos millones de personas que creyeron en ella y su proyecto? ¿Es justo que Josefina olvide de una forma tan cínica a la inmensa cantidad de gente que la apoyó, y el proyecto que defendía?

Por supuesto que no lo es, pero desafortunadamente así funcionan las cosas para el PAN: los votos sirven sólo para obtener el poder y acumularlo. La población puede seguir tan desgraciada como siempre…

 

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El PAN, dividido en trozos…

Ya no sabemos que pensar con el PAN. Un día aceptan la elección y al siguiente aseguran que impugnarán la elección, y que incluso podrían aliarse con el PRD para adquirir más fuerza.

El problema es que todas las declaraciones son aparentemente oficiales (qué puede pensarse cuando las hace el mismo presidente del partido, o el secretario general) y cada una es contundente a su manera, lo que hace que la sociedad civil perciba ese ambiente tenso e incómodo, y bastante confuso y contradictorio. El PAN se nos muestra débil, dividido y francamente confundido.

Hace unos día, Gustavo Madero solicitó que el IFE y el gobierno federal tomaran acciones para “atender nuestro avance democrático”. Poco después declaró que el PAN no definirá si asistirá (y por ende, aceptará) a la toma de protesta del nuevo gobierno sino hasta el mes de agosto, cuando se tengan datos mucho más contundentes. De hecho, dijo que su partido hará todo lo necesario para detectar y denunciar las supuestas irregularidades que se dieron el día de la elección.

Ahora bien, en la conferencia de prensa de hoy, Madero argumentó que la corrupción dominó esta jornada electoral, por lo que con toda seguridad habrá impugnación y quizás, alianza con la izquierda.

No sorprende que otros funcionarios panistas, específicamente la Secretaria general del PAN, Cecilia Romero, declaró radicalmente lo contrario. Oficialmente, el PAN ya reconoció los resultados y asegura que el 1 de diciembre tendremos nuevo presidente, y no será panista.

Madero rechazó que su postura sea contradictoria. Al contrario, argumenta que su posición es la que cualquier presidente de un partido debería adoptar en una circunstancia como la que vivimos. ¿A quién creerle? ¿Cuál declaración oficial es la verdaderamente oficial?

Mientras unos no dudan en ir hasta las últimas consecuencias, como Madero, otros muy tranquilamente esperan la llegada del 1 de diciembre para dejar el poder y dedicarse a otras cosas.

Lo que es seguro es que el PAN está más dividido que nunca. Comenzó con la campaña de Josefina y terminará no muy pronto con lo que venga, derivado de esta confusión. Es evidente que, además de la división de opiniones, no hay una comunicación efectiva ni algo que se le parezca dentro del partido, es decir, que fuimos gobernados por un partido sin cohesión interna ni acuerdos claros. ¿Qué podíamos esperar de éste país?

Vicente Fox Quesada, esa alimaña…

El año 2000 significó mucho para muchos, y no era para menos pues representó el “verdadero” paso de una democracia falsa, de juguete, a una democracia real, o al menos eso se pensaba en esos momentos.

Vicente Fox fue el protagonista de ese hecho histórico y por lo tanto adquirió gran relevancia, no sólo él y sus allegados, sino el Partido Acción Nacional como una esperanza real para millones de mexicanos que ansiaban el esperado cambio que hoy, 12 años después, todavía no llega.

Había, de hecho, buenas referencias del Guanajuatense como gobernador de aquel estado, y con las promesas que presentó, como el crecimiento anual del 7% la población le otorgó su plena confianza, su fe, sus esperanzas y prácticamente su futuro. Nadie dudaba entonces que se estaba haciendo historia y que el renacimiento mexicano estaba a la vuelta de la esquina.

Es cierto que con la llegada del PAN cambiaron ciertas cosas que podríamos enumerar aquí y ahora. Además de la libertad de expresión, un manejo más o menos eficiente de la macroeconomía, ciertos avances en transparencia y una cobertura relativamente amplia de salud, ¿qué mas nos dejó el PAN?

Pronto todos nos dimos cuenta que la realidad nuevamente superaba al discurso y que las promesas eran nada más que eso. De hecho, las antiguas estructuras corporativistas permanecieron intactas. ¿Acaso no negoció Calderón con Elba Esther Gordillo el recibir votos a cambio de plazas en su gobierno? Así, el famoso “cambio” que nos trajo Fox y el PAN no benefició a nadie, salvo a los más allegados, los más poderosos, los de siempre.

El país que durante la campaña foxista en 2000 prometía ser de primer mundo en pocos años, se veía de pronto sorprendido y rebasado por su propia realidad, lo cual culminó con el desastrosos gobierno de Felipe Calderón y la radicalización de la violencia como elemento más resaltante de su sexenio.

Ahora bien, todos conocemos la traición que Fox, quien una vez fuera el panista por excelencia, el orgullo blanquiazul y el de México, hizo a su propio partido al abandonar a su candidata y llamar a votar por otro candidato y otro partido político. Esto no hizo más que atentar contra la democracia mexicana (si es que podemos llamarle así) y además, contra sus propios principios, los de su partido y la propia historia de su país.

Resulta ridículo pensar que quien asumió el gobierno “del cambio”, haya hecho todo lo posible por destruir a su propio partido y en cierta forma, regresar a aquello que criticaba.¿Será rencor, resentimiento, problemas personales con algún panista, estupidez o simple falta de principios?

Lo lamentable es que Fox no sólo afecta a su partido, como quizás él lo piensa. Al llamar a votar por un partido ajeno, que una vez calificó como el mal más grande de México, el ex presidente da la razón al doloroso argumento de que la democracia mexicana no es más que una simulación, una mera pantalla, un experimento fallido.

Para esto, también es curioso que hoy en día Fox asegure que los movimientos sociales generados post elección son falsos y orquestados, cuando días atrás le daba la estocada final a la idea de democracia mexicana.  ¿Dónde está entonces  la congruencia de Vicente Fox? Estos 6 años se dedicó a ponerle piedras en el camino a Felipe Calderón por las rencillas y rencores, y ahora Fox no llama a sacar a un partido de Los Pinos sino a traerlo de regreso.

Fox parece un Santa Ana moderno, uno de los traidores de México, una persona que para los más radicales ha perdido definitivamente los cabales. Como es obvio, el mexicano no es tonto y la historia no lo va a perdonar, de hecho, ya está siendo dura con él. Fox al terminar su sexenio trató de redimirse y consolidar una mediocre gestión al frente del país (o al menos, no lo que muchos creían que iba a ser) fundando el Centro Fox, para supuestamente desde esa trinchera, contribuir al avance del país. Y es una pena ver que a 12 años, tiempo en que se debería empezar a ver consolidado el cambio democrático que nos prometieron, no hayamos avanzado ni un poco.

De miedo incluso resulta saber que con lo anterior, Vicente Fox busca dañar a tres personas a las que le tiene un profundo rencor. A Josefina Vázquez Mota, a Felipe Calderón, y a Andrés Manuel López Obrador. Y por cierto, aunque ciertamente Calderón ha sido más respetuoso que Vicente Fox del proceso electoral, pareciera que Calderón esta más preocupado por convencer a la sociedad de que su gestión fue buena, que por la delicada situación democrática que vivimos.

Mientras tanto, no cabe duda que Fox es un traidor. Tuvimos un presidente cínico y mentiroso durante 12 años. En fin, se convirtió en todo lo que una vez criticó, en una alimaña, en una tepocata y una víbora prieta.

La contradicción: el talón de aquiles panista

Los últimos días han sido para el PAN un sube y baja de declaraciones. Que si van a impugnar, que si la elección fue comprada, que si se alían o no con el PRD. Es lógico que un partido que ha perdido el poder de manera tan vergonzosa como lo hizo el blanquiazul se encuentre en plena debacle y por ende, en confusión total respecto a su futuro. La división interna que los acosa y la debilidad en la que se encuentran hará muy difícil que se adopte una postura concreta.

Por ello, Carlos Pérez Cuevas, coordinador de los diputados federales panistas, convocó a su partido a reflexionar primero que nada en torno a la derrota sufrida el pasado 1 de julio, antes de que siquiera se plantee la necesidad de relacionarse con el nuevo gobierno.

“De pronto pareciera que hemos reconocido que no nos ha ido nada bien, pero de pronto parece que estamos en un impasse, en una etapa en la que pareciera que no pasó nada y la realidad es que este es un tema que tiene que llevar a la reflexión”, dijo evidenciando la confusión panista.

En este sentido, existen grandes dudas y diversos enfoques sobre si acudir el 1 de diciembre a la toma de protesta del nuevo presidente de México. Por un lado, está la posibilidad de acudir por mera responsabilidad legislativa y para reafirmar el “compromiso” con las instituciones mexicanas. Por el otro cabe la posibilidad de determinar que el nuevo gobierno se basa en irregularidades y decidir no acudir como protesta ante un proceso injusto.

Sea cual sea la decisión final, es innegable que a partir del 1 de Diciembre, habrá una división más profunda y más influyente de lo que se espera, y los resultados de ella serán inevitablemente el debilitamiento cada vez más agudo del partido.

¿Cómo será para el PAN ser un partido de oposición sin un gran respaldo popular, ni cohesión interna, ni siquiera con la certeza de saber si los métodos electorales fueron los válidos?

Por el momento, Gustavo Madero, presidente nacional panista, aseguró que de ninguna manera serán el freno que impida progresar al país, como según él, le sucedió al PAN durante su mandato. ¿Acaso no habrá sucedido eso por tener en el poder a un partido ultra conservador y derechista que más bien impedía un sano desarrollo mexicano?

Mientras tanto, las contradicciones internas permanecen y se agudizan. Tanto así que un día declaran una cosa, y al siguiente otra radicalmente distinta. Todavía no deciden si la elección fue limpia o si hubo irregularidades. Esa misma búsqueda de unión y cohesión, los divide más… ¿Será la gota que derrame el vaso para el declive blanqui azul?

¿Por qué el pueblo dio la espalda a la derecha?

A punto de que Felipe Calderón se vaya de la presidencia, y con él, la mediocridad política de un partido inepto y radicalmente alejado de la realidad y las necesidades de los mexicanos: el PAN.

Por fin,los mexicanos han puesto fin a 12 años de gobiernos panistas. México no va nada bien, pareciera ser el dictamen de la población que ha acudido a las urnas para renovar la presidencia de la República, y es claro el Partido Acción Nacional ha quedado marginado en esta ocasión.

Paralizante crispación política, mediocre economía, regiones enteras destrozadas por la violencia de poderosos criminales autores de decenas de miles de homicidios, impunidad generalizada, pero también estabilidad macroeconómica, cobertura universal de servicios médicos básicos, fortalecimiento de las instituciones de gobernanza financiera y el surgimiento de instancias de rendición de cuentas son parte del agridulce balance de este ciclo de dos administraciones, muy distintas entre sí, del PAN en el poder. ¿Qué pesa más? ¿Vale la pena priorizar por ejemplo la “estabilidad macroeconómica” sobre la seguridad y tranquilidad de miles de familias? ¿Hasta dónde es válido sacrificar una cosa por otra?

No todo es malo, es cierto. A los panistas hay que acreditarles que en estos 12 años han surgido el Instituto y la Ley Federal de Acceso a la Información Pública Gubernamental, entre otras instancias de evaluación. Ese robustecimiento del marco de rendición de cuentas contrasta con episodios de falta de voluntad de estos mismos gobiernos y gobernantes de someterse al escrutinio público, y con la debilidad mostrada por Fox y Calderón frente a sectores y personajes que fueron los que le dieron la estocada definitiva.

La llegada de los panistas hizo pensar en nuevas reglas y acotamiento de poderes fácticos. Nada ilustra mejor ese fracaso que la líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo. Nombrada por el expresidente Carlos Salinas, fue aliada de Fox y de Calderón y hoy su poder es mayor que en 2000: condiciona políticas de evaluación educativa, e incluso ahora cuenta con un partido político. Por parte del PAN, no hubo impulso de estos gobiernos para romper la cultura monopólica de sectores como la televisión y la telefonía.

Incluso el mayor mérito de los panistas se ha vuelto contra de ellos. Supieron mantener la ortodoxia económica pero carecieron de imaginación y arrojo para convertir ese orden en progreso. Por ejemplo, logró disminuirse la inflación de forma considerable. Sin embargo, las noticias no son tan buenas cuando analizamos el crecimiento: el promedio en el periodo 1989-2000 fue de 3.7%, superior al registrado entre 2001 y 2012 (1.9%); el per cápita fue de 1.8% y 0.5% respectivamente.

El respeto a la libertad de prensa que las presidencias del PAN podrían argumentar a su favor palidece ante la cifra de 81 homicidios de periodistas desde el año 2000, a los que hay que sumar 14 desapariciones de comunicadores en este mismo periodo, según el recuento de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

En el plano internacional, México tuvo su mejor momento en la efímera gestión de Jorge G. Castañeda al inicio del gobierno de Fox y luego con la representación de Adolfo Aguilar Zinser en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas en 2003, cuando junto con Chile los mexicanos resistieron presiones de George W. Bush para autorizar la ilegal invasión a Irak. Salvo eso, la presencia mexicana en el plano internacional se desvaneció mientras Brasil y Chile crecían como referentes de la región.

Pero sin duda fueron la incapacidad para lograr acuerdos con los otros partidos, que posibilitaran reformas estructurales en materia laboral, fiscal y energética, y las crecientes dudas sobre la idoneidad de la estrategia de combate al crimen organizado, lo que más afectó las posibilidades del PAN.

El escepticismo sobre el éxito del modelo de combate anticrimen de Calderón no solo surge tras al menos 65.000 asesinatos, con demostraciones de brutalidad por parte de los criminales cada vez más grotescas, sino porque de tanto en tanto agencias del propio Gobierno son causa de escándalo de ineficiencia, violación a derechos humanos y corrupción.

La propia campaña de la candidata del PAN ha sido ejemplo de los males que los mexicanos reprochan al ejercicio del poder del PAN. El desempeño de la primera mujer que en México ha disputado la presidencia desde un partido con posibilidades reales de ganar, padeció la improvisación y, sobre todo, la división entre los militantes panistas.

Ya los mexicanos han dado la espalda, respectivamente, al gobernante que cuando le pidieron actuar ante una televisora que se adueñó en diciembre de 2002 de una señal de televisión contestó “¿Y yo por qué?”, y al presidente que creyó que con pura voluntad e incondicionales se podía gobernar a un país complejo y vibrante que ha decidido que sea otro partido el que a partir de diciembre rija su destino. Así sea.

Felipe Calderón y su freno a la democracia

En mayo de este año, Felipe Calderón se hacía pasar por el presidente más diplomático y comprensivo que ha tenido este país. El “Movimiento por la paz” liderado por Javier Sicilia, quien  perdió un hijo gracias a la delincuencia organizada, creyó en un momento representar la voz de México en el llamado por la paz y la justicia y sólo por ese momento, el gobierno estuvo de su lado.

Gracias a sus acciones, el gobierno federal, Felipe Calderón y diversas organizaciones sociales firmaron un “pacto por la paz”, que desembocó entre otras cosas, en la creación de una Ley de Víctimas que estableciera un fondo de recursos financiado con los bienes confiscados al crimen organizado.

“Estamos dispuestos a expresar las demandas, reclamos y propuestas sociales como un emplazamiento a los poderes, formales y fácticos, de Estado y de gobierno, no porque tengamos confianza en ellos ni les queramos legitimar, sino porque están obligados a responder a nuestro emplazamiento ético, que es el terreno donde radica nuestra identidad y fuerza”, dice el texto en su introducción, dejando en claro que no les estaban haciendo favor alguno.

Así pues firmaron el pacto, y se envió la iniciativa de le Ley de Víctimas al Congreso, quien lo aceptó sin dudarlo. No obstante, pocos días después, el presidente Calderón regresaba la iniciativa de ley con sus correcciones y observaciones propias, sin las cuales no podría aceptarse tal reforma.

Esta ley, debió promulgarse el pasado 29 de junio, pero con el veto impuesto con Calderón eso queda relegado para el infinito. Además, es inaceptable el uso electoral que el gobierno le dio a este problema, usando a las víctimas como chivos expiatorios y para justificarse.

Explica Sicilia que la iniciativa de ley no tiene errores sustanciales a considerar y por ello el veto no es más que una violación a la libertad y a la democracia mexicanas. Parece que todavía la gente debe atenerse a lo que papá gobierno considera que es lo mejor….

Lo que llama la atención, aparte de la conspiración de Calderón contra la libertad, es el uso electorero que el gobierno dió al problema. De manera oportunista, el veto a la Ley de Víctimas llegó apenas cuando Josefina Vázquez Mota había aceptado su derrota. Claramente no convenía contradecir los valores y exigencias sociales cuando está en juego la presidencia de la República. Así lo hicieron, y además en tiempos que estaban fuera de la ley. Desde cualquier ángulo que se le vea, este veto es una violación a las libertades y sobretodo a la soberanía del pueblo.

Muy fácilmente Calderón, de ser el estadista que dice ser, hubiese aprobado y promulgado la Ley para después, entre todos, discutirla y modificarla en su caso. Proveniendo de un cúmulo de organizaciones sociales, era de esperarse que fuera producto de un consenso, de esos que pocas veces se ven por aquí, pero al parecer la egolatría y mediocridad de Calderón impidió que México sintiera, al menos un momento, que participa de su vida política.

Josefina Vázquez Mota, revolucionaria…

Dicen por ahí que Josefina Vázquez Mota, tras su vergonzosa derrota electoral el pasado 1 de julio, pretende ser la líder panista. Al diablo Gustavo Madero y Felipe Calderón. Lo de hoy es que la mujer lleve las riendas de todo, aunque ya haya demostrado sus incapacidades.

Todo un equipo de líderes panistas, entre ellos Diego Fernández de Ceballos, Josefina Vázquez Mota, Roberto Gil y Ernesto Cordero, entre otros, se reunieron con el presidente Felipe Calderón para decidir y analizar el rumbo que deberán seguir el Partido Acción Nacional y la ex candidata.

Vázquez Mota aseguró que tiene planeado movilizar al sector que votó por ella (poco más de 12 millones de personas) para impusar un movimiento ciudadano que presentará iniciativas y reformas propias. Sin embargo, antes debía obedecer a la institucionalidad de rendir cuentas ante “el primer panista del país”, Felipe Calderón.

La pregunta que surge de esto es fundamental. ¿Cómo hará Josefina para formar un movimiento social de más de 12 millones de personas que propongan y estén de su lado, cuando difícilmente pudo convocarlos a votar por ella? En este sentido, es más que evidente que muy pocos de los que votaron por Vázquez Mota lo hicieron por las propuestas, el carisma y/o la visión de la panista. Al contrario, votaron como siempre lo han hecho, por el partido de siempre. De ahi a que Josefina tenga un verdadero poder de convocatoria y de movilización de masas, hay un trecho larguísimo. Si a esto le agregamos un proyecto político fracasado como el panista, las cosas se vuelven más claras.

“Esto no es el final, sino apenas el principio de un gran movimiento que voy a encabezar y al que voy a invitar a poco más de 12 millones que ya se expresaron en las urnas”, dijo la ex candidata ante su partido. Como era de esperarse, no puntualizó en las propuestas, ni el tipo de acciones que tomará. Mucho menos se refirió a una metodología de trabajo a corto o largo plazo, sin embargo aseguró que seguirá trabajando por el país. Como siempre, el proyecto de Josefina se diluye en el aire por falta de solidez.

No perdió el tiempo, además, para resaltar de nuevo su condición femenina al declararse firme y segura, libre y demócrata y muy respetuosa de las instituciones. ¿Porqué en 2009 cuando desvió $2,000 mdp como Secretaria de Educación Pública no tenía el mismo respeto a las instituciones?

Ya veremos cómo será el movimiento social panista. Esperemos que, por el bien democrático, el PAN aprenda por fin a actuar y a no dejar las promesas, como siempre, flotando en el aire durante años…

Calderón a la PGR… el último ridículo de JVM

El día de ayer a todos sorprendió una noticia de esas que simplemente no caben en nuestra comprensión. Josefina Vázquez Mota, durante su cierre de campaña en Zapopan, Jalisco frente a unas 5,000 personas, aseguró que de llegar a ser presidenta de México, invitaría a Felipe Calderón para ser Procurador General de la República, según ella “porque México necesita un abogado que cuide de sus familias…”

Ridículo y penas ajenas aparte, resulta bastante difícil comprender el sentido de tal propuesta, y a primera vista no podemos pensar mas que es uno más de los gritos desesperados de Vázquez Mota para llamar la atención, decirnos que todavía está ahí, convencer de alguna forma mágica a los indecisos, sentirse acompañada de cierta manera en esta contienda donde se le dejó sola y abandonada.

Lo que sorprende en este caso es la invitación, posible o no, que hace Josefina a Calderón, cuando es bien sabido que éste fue el gran ausente en la campaña panista. Aunque es cierto que en ocasiones realizó proselitismo para justificar su gobierno (por ejemplo, divulgando a los cuatro vientos sus “logros” en al menos dos ocasiones, e incluso permitiendo “errores” como el hacer pasar a un desconocido como el hijo del capo de la droga más grande del mundo), en general el apoyo fue muy limitado y sin él, la campaña cayó en caída libre y por su propio peso.

Además, tal proposición brilla por su incongruencia. Basta recordar lo que ha sido y significado el gobierno de Calderón para darse cuenta de lo ridículo que es postularlo para la Procuraduría General de la República. ¿O acaso no dicen nada la violenta política en torno al crimen organizado, las violaciones a derechos humanos, la impunidad en que han quedado miles de muertes y la ineficacia de muchas de las acciones emprendidas en su gobierno? En este sentido, ¿vale la pena un procurador que tienda a repetir lo claramente inservible?

Todo está muy claro. Las cabezas cercenadas que vemos a diario en el noticiero matutino reafirman que los cárteles que pretendió combatir, hoy son más fuertes que nunca en la historia. ¿Porqué entonces salir a 4 0 5 días de la elección a prometer lo imposible? ¿Porqué nunca se mencionó a Calderón en la campaña, ni a su “proyecto”, si es que pretendía formar parte del gabinete? ¿Porqué nunca figuraron los “resultados” del calderonismo en esta campaña? Claramente, porque no existen…

Es por esto que la propuesta de Vázquez Mota suena ridícula, imposible y aventada “al aire”. Enaltecer de tal forma a quien ha dejado unos resultados tan poco confiables, es estar ciego y sordo. Asimismo, la idea de que un ex presidente acepte ocupar un puesto público inferior nos dice mucho sobre la misteriosa manera en que Josefina entiende al feminismo. Quizás, en su mundo, piensa que con una mujer presidenta, hasta un ex presidente merece ser subordinado de la gran mandataria y salvadora del país…

Así las cosas dentro del PAN. Parece ser que a estas alturas ya no reina la razón, sino la confusión y desesperación. Como hemos dicho, el partido que está en el poder está a punto de perderlo en medio de una profunda división interna y con pésimos resaultados y por ende bajísima aceptación popular.

Más allá del ridículo, hay que pensar en que Josefina expresó en una frase, la incongruencia, la contradicción, la desesperación y la confusión de un PAN en pleno declive.

 

Fin de campaña, fin de la mediocridad. ¿Qué sigue para el PAN?

El día de hoy terminan las campañas electorales de los candidatos presidenciales y comienza la especulación sobre los resultados de la próxima elección. Han sido muchas las aventuras y sobretodo, los tropiezos de la candidata panista Josefina Vázquez Mota y parece claro que la balanza no se inclinará a su favor, debido a una historia negra de los gobiernos del PAN, y por la ineptitud de la candidata y su equipo de campaña, que no lograron convencer en lo absoluto a la población, ni al partido mismo.

Basta con recordar su campaña basada en ninguna propuesta real, salvo el hecho de ser mujer. Si a esto le aunamos la falta de apoyo de Felipe Calderón, la traición de personajes importantes como Vicente Fox y Manuel Espino, y además los escándalos generados en su contra, las posibilidades son muy escasas para ella.

Vale la pena preguntarse entonces qué sigue para Vázquez Mota y el PAN, tras quedar relegados al último lugar de preferencias y de aceptación social. La derrota de Chepina no hará más que condenar al PAN a una triste agonía que durará al menos 6 años.

La candidata, dando patadas de ahogado, dice confiar en el “poder divino” que hará el milagro de salvarla y darle la victoria con el voto de todos los indecisos (un 15% del total) que al final, según ella, habrán de orientar su voto hacia el partido que dejó al país como lo vemos hoy en día.  Además, Josefina se ha dedicado a hablar mal de todos sus contrincantes sin un argumento más o menos válido… y de sus propuestas, nada de nada. Eso sí, los mexicanos debemos votar por ella por ser mujer y por ser “diferente”. Ese fue el fondo de su proyecto político, no hay más.

Aparte de sus propuestas huecas, Josefina dejó entrever la desesperación de quien se sabe derrotado, y eso la dejó aún más en ridículo frente al pueblo de México y frente a sus oponentes. Evidentemente a días de la elección, comenzó a adoptar una postura mucho más “agresiva” y sucia, lo que también hizo notar la poca preparación y el poco profesionalismo de su equipo. Una elección no se gana a 10 días de las elecciones, es algo que se trabaja y se planea. El aparente fortalecimiento de su campaña no fue más que una pantalla que ocultaba sus peores miedos.

No sólo eso. El presidente Calderón, en lugar de ofrecerle su apoyo, la dejó sola y abandonada a su suerte, tras perder a su “candidato ideal”, Ernesto Cordero. Josefina, entonces, abrió su campaña sin esperanza ni apoyo alguno. Además de los pésimos resultados de los gobiernos panistas y sus constantes contradicciones, ¿podía esperarse algo más?

La gota que derramó el vaso fue la supuesta detención del hijo del Chapo Guzmán y que un día después se desmintió. El capturado no tenía relación alguna con el capo de la droga, y eso provocó una desconfianza generalizada, pues de inmediato pudimos percatarnos que no era más que un plan específicamente orientado a exaltar las acciones del PAN en el gobierno y así darle la victoria. Obviamente, tal mentira representó el acabóse para la credibilidad de la campaña de Josefina y en el gobierno federal panista.

¿Qué sigue entonces para el PAN, cuando es claro que perderá el poder y la credibilidad? Josefina Vázquez Mota nos da algunas respuestas. Su campaña, como vimos,manejó un discurso totalmente irreverente basado en prejuicios y cuestiones moralistas de orden más individual que común. Simplemente Josefina prefirió adaptar su proyecto político a sus propias convicciones personales, convirtiéndolo en un proyecto atrasado y ciego, que no quiere darse cuenta de cómo el país y sus necesidades han cambiado. En resumen, volvimos a ver al PAN como el partido retrógrada y oportunista que siempre fue.

En este sentido, es claro que Acción Nacional se encuentra dividido y herido de muerte. Sin líderes de verdad, sin apoyo popular y con la división y contradicción internas que hoy tiene, sólo le queda tratar de mantenerse unido y recuperar el control del partido. Tras haberlo hecho, deberá modernizarse en la práctica y no sólo en el discurso, y dejar atrás esa lógica  anticuada y conservadora que creemos, es su principal obstáculo. Hasta que el PAN aprenda a conocer y aceptar su propia realidad, la realidad mexicana, y deje de vivir en la burbuja de conformismo que lo ha caracterizado, será casi imposible que recupere el poder en al menos 20 o 30 años.

Lo alentador del asunto es que el pueblo de México se ha dado cuenta de su situación y ha madurado. No es tan fácil que lo manipulen los que lo quieren engañar para beneficiarse de la ignorancia. Al fin, el PAN estará donde siempre debió quedarse por retrógrada y poco objetivo… en el último lugar de nuestras preferencias.

 

Un error de inteligencia que insulta nuestra inteligencia…

Tras declarar una y otra vez que de ganar la presidencia capturaría al Chapo Guzmán, Josefina Vázquez Mota estaba segura de su victoria. La captura del hijo del capo sería el elemento que indudablemente  inclinaría la balanza a su favor y le daría la victoria absoluta. “Como presidenta no descansaré hasta regresar al Chapo Guzmán a la cárcel porque el PAN no pacta con narcotraficantes”, fueron las palabras de la candidata.

Sin embargo, el gusto y la alegría sólo le duraron un día ya que, como todos sabemos, el detenido no era ni siquiera familiar del capo, por lo que surgieron muchas especulaciones, entre ellas, la de la planeación de la captura con fines meramente políticos. ¿Es casualidad que a escasos 10 días de la elección donde el PAN está a punto de perder el poder, se presenten éstos hechos tan relevantes que además resaltan los “logros” de un gobierno basado en la guerra antinarco?

Lo ridículo reside en que la candidata no perdió el tiempo y a pocas horas de anunciada la detención, ya se adjudicaba la victoria e inclusive daba por hecha la detención inmediata del Chapo Guzmán. La captura del supuesto hijo del narcotraficante representaba la esperanza última de la candidata y su partido de recuperar el poder en México.

Todo lo anterior terminó en un ridículo más para Vázquez Mota. Tras una campaña de fracasos, éste hecho significaría la pérdida total de credibilidad y el fin de la accidentada campaña. Al día siguiente de la captura, la DEA confirmaba que el capo estaba muy lejos de ser detenido, y que su supuesto hijo no era más que el producto de una confusión más por parte del gobierno federal. De hecho, la versión oficial, a pesar de las declaraciones de la DEA, continuó siendo la de que el detenido era sin duda, el hijo del Chapo.

Al fin, la noticia fue desmentida y tuvo que ser aceptada, de mala gana, por Felipe Calderón y la propia Josefina Vázquez Mota. El éxito aparente se hallaba desmoronado y la campaña, obsoleta.

El PAN cayó en las manos de su propia mentira y la manipulación que ellos mismos critican. Haya sido o no un intento de manipular la opinión pública con un fin electoral, éste grave error de logística demuestra por un lado la falta de competencia de las autoridades de inteligencia mexicanas en la guerra contra el narco, que es su principal logro (por lo tanto la lucha anticrimen se entiende como una pérdida de recursos y esfuerzos); y por otro, que Josefina Vázquez Mota y su equipo de campaña, están desesperados, se saben derrotados, y por ello necesitan de una mentira para justificarse y recuperar la confianza popular.

Además, lo anterior demuestra no sólo una coyuntura, sino toda una forma de actuar de los panistas que como sabemos, no brillan por ser congruentes, pacíficos y objetivos, sino todo lo contrario. Con Felipe Calderón hay muchas muestras de que la mentira es una recurrente manera de justificar otros actos más obscuros y siniestros, por lo que no sorprende en lo absoluto que Josefina esperara con ansias la supuesta captura definitiva que le daría la victoria.

Lo más preocupante es que, sin deberla ni temerla (independientemente de los nexos con el narco que se le atribuyen al detenido) cualquier persona puede caer presa de los grandes intereses políticos. Es decir, Josefina no se preocupa por los mexicanos ni pretende cuidarnos como sus propios hijos. Lo que quiere es simplemente continuar con la línea panista de gobierno, esa que sólo busca el poder por el poder y que gobierna para ser más poderosos…

Ya lo saben, cuando salgan a las calles, eviten parecerse a los grandes capos de la droga…