En 12 años, la justicia se nos fue de las manos…

Los últimos dos sexenios han significado para México un parteaguas en cuanto a la concepción de política y sobre todo en la impartición de justicia a nivel federal, pues es en éste ámbito donde más irregularidades ha habido, y justamente eso se relaciona con el equilibrio y legitimidad del gobierno en curso.

La impartición de justicia durante éstos 12 años, si de por sí estaba severamente dañada, con poca confiabilidad, hoy en día ha llegado a un punto donde ya nada es creíble. Tras la fuga de cientos de reos de prisiones locales y federales, desde ex funcionarios ligados al crimen organizado hasta grandes capos de la droga como “el Chapo” Guzmán, pasando por sicarios y reos comunes, la justicia en México parece no existir, o al menos no para aquellos que tienen los medios para zafarse de ella.

Como sabemos, la corrupción domina cada uno de los ámbitos de la vida pública en nuestro país, y las cárceles no son la excepción dado el alto grado de criminalidad que allí se concentra y las pocas atenciones brindadas por parte del gobierno federal para asegurar su correcto funcionamiento. Dentro de ellas, el poder no lo ejerce el Estado sino las bandas criminales que operan impunemente imponiendo leyes y métodos propios de “impartir” justicia. Quien tiene recursos o influencias, tiene garantizados privilegios dentro de prisión y también la posibilidad de huir mediante prácticas corruptas que no involucran sólo a custodios y reos, sino que tienen que ver con toda la estructura de justicia.

Lamentablemente, esta situación ha llegado a afectar no sólo las penitenciarías, de hecho las han trascendido. Hoy en día es común enterarse de criminales que lo mismo se fugan de penales de alta seguridad, como de hospitales e incluso, en los casos más ridículos y asombrosos, de funerarias y forenses… El caso más sonado, el del “Chapo”  Guzmán, quien se fugó fácilmente del penal de más alta seguridad en el país, es quizás el ejemplo más claro de la impunidad. Con la reciente desaparición del cuerpo de “el Lazca” , la credibilidad llegó a un punto mínimo al rayar en lo ridículo las declaraciones oficiales. Quien tiene recursos, tiene la libertad comprada…

“Las opiniones de la sociedad civil no han hecho esperar y evidentemente muestran un rechazo profundo a las instituciones de justicia mexicanas y una desconfianza generalizada, justo lo contrario de lo que Felipe Calderón declara y asegura en sus discursos oficiales. A pesar de la realidad evidente, Calderón ha negado siempre que haya fallas o vacíos en las estrategias aplicadas por él mismo y en vez de reconocer tomar medidas para enmendarlo, se esconde tras una pantalla de mentiras” (1).

De hecho, en una ocasión Calderón, muy quitado de la pena, aseguraba en twitter que la fuga de reos en Piedras Negras ocurrida hace unos meses no le correspondía, que aquello era responsabilidad de los gobiernos locales y que el gobierno federal por su parte, había hecho su trabajo a la perfección. ¿Les parece que esa es la actitud de un gobierno incluyente y preocupado por el desarrollo de las instituciones que supuestamente desarrollan a México? ¿Acaso un gobierno federal puede siquiera pensar en que algo no le corresponde, sólo por pertenecer a una división diferente?

Lo que está claro es que los 12 años de panismo se caracterizaron siempre por una indiferencia hacia los problemas que realmente necesitaban atención y planeación, para otorgar toda su atención a los círculos empresariales. Aunque es verdad que hubieron acciones benéficas, siempre éstas fueron pensadas en beneficio de los empresarios y no de México. Y es en este sentido en el que el problema de la impartición de justicia adquiere mayor relevancia, pues esta misma indiferencia de la que hablamos ante los problemas nacionales es la que mantiene a las estructuras políticas estáticas sin poder progresar ni ser realmente efectivas en su funcionamiento.

Un Estado que combate al crimen de manera tajante y contundente debería en teoría tener un plan estratégico para garantizar la readaptación de los presos (si es que ese es el objetivo de su encarcelamiento). Al contrario, lo que sucede es que se inicia una guerra mal planeada y se encarcelan infinidad de personas, a pesar de la crisis carcelaria. Después, como “solución” al problema de la sobrepoblación y la urgencia demás lugares para más reos, se construyen más cárceles, pero en ningún momento se generan reformas ni iniciativas para transformar un sistema de justicia en crisis. Es más, en lugar de atenderlo desde el gobierno, Calderón prefirió otorgar concesiones a empresas extranjeras que ya construyen los primeros penales privados en México, cediendo así la responsabilidad del Estado, a manos privadas.

Curiosamente todas las fugas y demás irregularidades se dieron en mayor medida durante los 12 años de gobiernos panistas; de igual forma la desconfianza en las instituciones se generó a raíz de éstos y más ejemplos de corrupción, dejando así a la política mexicana en una situación un tanto increíble, donde ya no sabemos si confiar en un policía, en un funcionario o en un presidente.

¿Crees que la justicia mexicana tenga aún indicios de credibilidad, a pesar de 12 años de ineptitud política?

(1) http://www.sinembargo.mx/15-10-2012/395001

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Vázquez Mota y Lujambio, inmortalizados en retratos y por su incompetencia

El pasado lunes, durante una ceremonia encabezada por el presidente del empleo, Felipe Calderón, se develaron un par de retratos en honor a Josefina Vázquez Mota y a Alonso Lujambio (QEPD) en la Secretaría de Educación Pública.

Con bombo y platillo, como sólo él  sabe, Calderón mostró los retratos en el Salón Nishizawa de la SEP. Asimismo, “los nombró “sucesores de José Vasconcelos” y elogió su trabajo a favor de la calidad educativa.”[1]

Un retrato no es absurdo como tal, la cuestión aquí es que cuando se lleva a cabo una acción como ésta es porque pretendes enaltecer a una persona por sus grandes logros, que ha logrado desempeñarse con talento, éxito y humanismo, que ha dejado un legado de contribución al país significativo a determinada causa; sin embargo, ¿qué aportaron Vázquez Mota y Lujambio?

Cuando Calderón Hinojosa accedió al poder, asignó a Josefina y posteriormente, en 2011, a Alonso Lujambio, para “corregir un sistema de educación pública en ruinas, donde los maestros compran y venden su empleo y la mitad de los niños abandona los estudios después de la secundaria.”[2] No lo consiguieron, por el contrario, ella puso la primera palada de tierra para comenzar a cavar la tumba del sistema educativo y Lujambio terminó colocando el epitafio.

A pesar de los gastos excesivos que se hicieron durante la gestión de Vázquez Mota, el nivel educativo de “México ocupó el lugar 48 (420 puntos en promedio) de aproximadamente 65 naciones, 33 de la OCDE, en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias, con una escala que va de los 262 a los 698 puntos.”[3] Es decir, durante la administración de la ex candidata en lugar de mejorar, empeoró la calidad de la educación.

Cabe hacer un énfasis en los constantes despilfarros que se dieron, como lo fue el programa Enciclomedia que, a pesar de haber cancelado el contrato por la poca eficiencia del sistema, se continuaba pagando los contratos a los empresarios.

Además, en éste sexenio recobró su fuerza “la Maestra”, Elba  Esther Gordillo ya que, a pesar de los esfuerzos por señalar que las plazas ya no tenían un costo, esto sigue sucediendo, pues ambas mujeres tenían una relación entrañable y amistosa, pero cuando comenzó la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota, tuvo que ocultarla, ocasionando graves costos, ¿se acuerdan del “Adiós, Chepina, te vamos a extrañar?.

Con Alonso Lujambio la situación en México no fue mejor. El tema de la educación en México quedó de lado y parece ser que lo más comentado durante su gestión fueron las múltiples irregularidades con la famosa Estela de Luz; su administración pasó inadvertida para los mexicanos.

En vida, “el funcionario federal dijo que en los últimos 10 años en México se han creado mil 684 nuevas preparatorias y 173 universidades, sin embargo, para llegar a la cobertura total falta mucho trabajo”; [4] no obstante, no se trata solamente de construir más aulas, más edificios, más escuelas, sino de modificar la estructura educacional, los métodos de enseñanza y que quienes llevan a cabo el oficio de profesor, sean y estén capacitados para realizar el trabajo que todos pagamos para que realicen.

El colocar un par de retratos en la SEP de dos Secretarios porque tuvieron un “excelente desempeño” en su materia, nos da una muestra de lo que ha sido el sexenio de Felipe Calderón: una farsa.

Aún queda mucho camino por recorrer en el ámbito educativo, se deben hacer reformas sustanciales y de raíz, situación que el gobierno en turno dejo a un lado para intentar legitimarse, enfocando sus fuerzas en una lucha equivocada porque la guerra no es contra el narcotráfico o el crimen organizado sino con todos nosotros; nuestras mejor arma no es la bélica, es la educación.


[2] Texto obtenido del portal del Economista http://eleconomista.com.mx/sociedad/2012/06/10/fracaso-educativo-problema-pan visitado el 18 de Octubre de 2012.

 

[3] Texto obtenido del portal de Universia http://noticias.universia.net.mx/en-portada/noticia/2010/12/07/758431/mexico-ultimo-lugar-educacion-ocde.html visitado el 18 de Octubre de 2012.

[4] Texto obtenido del portal de Milenio http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/434f5cc48739b1e6f2b64e6cf2425834 visitado el 18 de Octubre de 2012.

El caso “Lazca”, el colmo de la política ficción.

Ya todos conocemos la fantástica  historia donde la marina mexicana abatió valientemente al líder de la organización criminal “Los Zetas”. Y si todos la conocemos, es de hecho, porque esta historia se ha transformado rápidamente casi en un anuncio propagandístico que le cayó muy bien al gobierno panista a unos días de ceder la presidencia, como logro máximo, y “para cerrar con broche de oro”.

Aunque todo empezó con especulaciones, la muerte y posterior robo del supuesto cadáver de “El Lazca” ha servido  como un punto de referencia de la guerra contra el crimen organizado que inició Felipe Calderón. Obviamente, el futuro ex presidente necesita un trofeo para presumir, y ya lo tiene, pero ¿y el cadáver dónde está? ¿Dónde están los efectos del certero golpe que la muerte de Lazcano hubiera significado para la estructura criminal de Los Zetas?

Aquí las cosas adquieren sentido pues de inmediato podemos pensar que la supuesta muerte del capo es una mera pantalla para que el calderonismo justifique plenamente las acciones del sexenio, a través de la muerte de una figura tan fundamental como es Heriberto Lazcano Lazcano.

Este “golpe” a Los Zetas, entonces, sería lo que todo México estaría esperando para disfrutar de avances en materia de seguridad y disminución en la violencia. Sin embargo, es un error pensar que con la muerte de El Lazca, se acaban Los Zetas. Ya hemos visto a lo largo de 12 años que a pesar de que hay grandes capos que son capturados (con el claro ejemplo del “Chapo” Gumán a la cabeza), las estructuras del crimen organizado permanecen intactas:

“(…) una característica más del grupo criminal (Los Zetas) es que su organización interna no es estática. En su libro El verdugo de hombres los analistas estadunidenses George W. Grayson y Samuel Logan sostienen que los continuos cambios en la estructura de asignación de operaciones impiden a las autoridades “identificar a los criminales que están a cargo de una plaza, ciudad o estado, lo que complica los planes para rastrear, emboscar y capturar a jefes de medio pelo” (1). 

Si lo anterior es verídico, por más jefes de plaza, capos y sicarios que sean encarcelados, el narcotráfico seguirá su tranquilamente su curso, pues es ya una regularidad que dentro de los cárteles los liderazgos sean temporales, y por tanto, las estructuras, aunque se mantienen firmes, son dinámicas en su interior.

En este sentido resulta absurdo creer que con la muerte de El Lazca, por más poderoso que haya sido, afecte realmente la estructura interna de los grupos criminales. Su muerte, entonces (de ser cierta), es una forma más de propaganda. Si se exalta el “logro”, si se pretende hacer creer que las cosas cambiarán radicalmente a partir de este evento, si se engaña a la población aseverando algo que no se tiene… eso es propaganda pura, pero de la más corriente, la que no presenta siquiera alguna prueba para justificarse, la que más hace daño.

El gobierno por su parte, se ha esmerado estos días en aclarar confiadamente (a pesar de que “se lo robaron”) que el cuerpo sí era de Lazcano, y peor aún, que este hecho significará el declive del crimen en nuestro país. No hay nada más falso, sabiendo que el crimen organizado no depende ni se sostiene en una sola persona, sino que es un sistema complejo que satisface ciertas necesidades de la población (demanda de drogas), y que de hecho, al verse “descabezado” no disminuye su presencia violenta, sino que al contrario, por la disputa de plazas y de escaños en el poder, las luchas se vuelven más violentas, más sanguinarias y lamentablemente tienen un alcance cada vez mayor.

Lo que viene, tras la supuesta muerte de El Lazca, es evidentemente una reorganización interna de Los Zetas, que traerá consigo violencia, pues está en juego dinero y poder. Lo lamentable, como decíamos, sería que esta violencia, de por sí ya desmedida, alcance al sector civil que nada teme y nada debe.

Mientras tanto, el gobierno federal sigue ensalzándose con el gran logro realizado, sin saber (o sin reconocer) que esto traerá una radicalización en la difícil situación cotidiana de la mayoría de los mexicanos. Si Calderón acudiera personalmente a las comunidades donde predominan estos grupos, confirmaría que las cosas van en retroceso y que la estrategia de seguridad sólo sirvió para volver a México más inseguro.

Lamentablemente, no sucederá. Nuestro presidente nos deja en la inseguridad y él se va a vivir toda una vida pagada con el dinero de nuestro esfuerzo. Queda en nosotros tomar conciencia y aceptar las verdades, o saber distinguir las mentiras…

 

(1) 
http://www.ciudadypoder.com.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=56714:a-pesar-de-la-presunta-muerte-del-%E2%80%98lazca%E2%80%99-sigue-firme-toda-la-estructura-%E2%80%98zeta%E2%80%99&Itemid=591)

 

A 520 años, nos siguen saqueando

En un día como hoy, se dio una de las farsas más grandes de América. Según la historia que nos enseñan en México, Cristobal Colón llegó a bordo de tres carabelas y conquistó el continente americano para traernos “civilización”, “cultura” e “identidad”. Sin embargo, esto es falso ya que, en México (que antes no se conocía como tal) ya existían civilizaciones, culturas y sobretodo, avances en muchas materias como la astronomía, la agricultura, las matemáticas, entre otras.

Lo que hicieron los españoles fue llegar a Cem-Anahuak, que es uno de los tantos nombres que tiene nuestro continente con el pretexto de dotarnos de su cultura, que según ellos, era superior a las que ya existían. No fue una conquista amable, definitivamente, pero tampoco fue que nos quisiera colonizar para traernos conocimiento porque de hecho, aquí ya se utilizaban sistemas perfectos de cultivo, de riego; se tenía ya un sistema decimal demasiado avanzado y se estudiaba la astronomía. Lo que hicieron los visitantes fue imponer a toda costa su forma de pensar y saquear a más no poder a los habitantes y por supuesto, a sus tierras.

Hoy se “conmemora” el Día de la Raza pero nosotros lo llamaríamos el día que comenzó el atraco. A 520 años de que sucedió el saqueo por parte de los españoles a nuestro continente y claro, a los pueblos de México, en nuestro país seguimos teniendo este conflicto.

El nuevo colonizador se llama Felipe Calderón, nos trajo “civilización”, “seguridad”, “educación”, “empleo” y “una vida digna”. Al menos eso es lo que él nos ha dicho; empero, no nos ha dicho que gracias a él y a sus concesiones, muchas minas siguen siendo explotadas y nuestros recursos naturales también, lo peor es que nada de eso se queda en México, como en el caso de Baja California Sur o lo que se pretende en San Luis Potosí por parte de las empresas canadienses.

El nuevo colonizador resultó ser idéntico a Colón, con hambre de riqueza (personal) y sobretodo, pagó a los de arriba para poder seguir teniendo privilegios a costa del pueblo. Ambos resultaron ser un títere, fueron responsables de que miles de personas murieran y de los grandes robos hacia el pueblo.

Gracias a Calderón, al PAN y a todos los que lo han hecho posible, gracias por dejar explotar nuestras riquezas en lugar de defenderlas aunque se supone que para eso están, quizá esa sería la diferencia con Colón, que de perdida lo hacía por su nación, contrario al Presidente, que se enriquece con lo que es nuestro.

¿Quién comanda realmente la guerra contra el narcotráfico?

A raíz del misterio y la confusión que envuelve el caso de la supuesta muerte de Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca”, en todo México se han suscitado interrogantes sobre la veracidad de la muerte del líder máximo de los Zetas, y aún más, sobre la autenticidad de la guerra contra el narcotráfico que emprendió Felipe Calderón durante su sexenio.

A pesar de que las pruebas de que esta guerra es inútil, obsoleta y francamente absurda son más que evidentes, el gobierno federal la ha mantenido como un estandarte del cual enorgullecerse y ha continuado con ella como si fuera en realidad una opción viable y que atienda al fenómeno en su totalidad.

En la cotidianidad, en la de los mexicanos comunes, esta guerra se vive con tensión social y aumento de la violencia, es decir, una disminución en el índice de calidad de vida dentro de la sociedad. Sin embargo, aunque a todas luces es una estrategia ridícula, para los más altos intereses del gobierno estadounidense parece ser plenamente justificada. Es entonces el gobierno mexicano el que ofrece todas las condiciones para que ésta estrategia fallida se realice, en un afán entreguista y servicial que lo ha caracterizado.

Cuando Calderón se refería a las muertes de inocentes y al aumento de la violencia como “daños colaterales” de esta guerra, parece que no lo hacía sin pensar, pues en efecto, todo es parte de un ambicioso plan que ni siquiera fue planeado por el gobierno mexicano, sino por los E.U.A.

Aún cuando el presidente Calderón pueda dar miles de razones de carácter moral y ético para justificarse, cada vez nos queda más claro que las verdaderas razones ésta absurda estrategia son quizás las mismas que impulsan la ocupación de Irak o Afganistán, es decir, el dinero, el control y el poder.

En síntesis, la guerra contra el narco de Calderón, su máximo logro, es tan sólo una parte de un negocio que pretende obtener ganancias millonarias incluso por sobre la seguridad de toda una nación. La venta de armas, el millonario tráfico de drogas hacia Estados Unidos, la militarización como pantalla de engaño, son ejemplos del porqué de ésta guerra inocua.

En este sentido, para que el negocio funcione para el vecino del norte, parece que el plan ha sido desestabilizar a México para simular una cruenta y dura lucha contra los cárteles que llevan la droga a E.U. Esto, obviamente justificaría la movilización del ejército estadounidense en México y consecuente militarización, así como la intromisión de aquel país en asuntos de interés nacional, con el pretexto de que el problema es internacional.

Quizás la idea de “invasión” como tal suene un poco increíble para el mexicano que conoce las invasiones realizadas por E.U.A. en Medio Oriente, sin embargo al tratarse de una invasión más o menos progresiva, sus efectos no son muy evidentes. El papel de Estados Unidos en la guerra del narco sería fundamentalmente infiltrar a su personal en operaciones de inteligencia (como lo vimos, por ejemplo, en el caso del atentado contra marines en la carretera a Tres Marías) y de esa forma incrementar el control en los mismos procesos.

Un punto más para pensar en la intromisión extranjera en la estrategia de seguridad calderonista es que desde México hacia el sur, se está forjando una red militar por toda Latinoamérica. En los países sudamericanos el problema de la droga también es preocupante (aunque, salvo en Colombia, no se ha llegado a un grado tal de violencia). Sin embargo, la red militar no protege a los países de los cárteles, ni busca la seguridad internacional, sino en esencia, busca la obtención de ganancias, producto de la venta y distribución de armas y drogas, en su mayoría.

Lo lamentable del asunto es que el propio gobierno mexicano está del lado de las obscuras intenciones. No por nada Calderón, apenas llegó a la presidencia puso en marcha el plan llamado “México 2030” que prometía entre otras cosas, mayor apertura al libre comercio y la disminución de seguridad arancelaria entre los países, así como la privatización de varios e importantes sectores económicos. ¿Les dice algo el plan Mérida? Obviamente, es un ejemplo más del entreguismo indiscriminado que calderón y su gobierno tuvieron (y tienen aún) con intereses muy distintos a los del pueblo mexicano.

La militarización, entonces, es la falsedad máxima donde se engaña al pueblo con la promesa de seguridad, de combate al crimen, aunque en la realidad, su objetivo sea únicamente el de preparar el escenario para una intervención abierta y descarada.

De hecho, diversos políticos de peso en México, han afirmado justo lo anterior, que la guerra contra el narco es falsa y sólo justifica una intervención estadounidense. Esto, nos hace pensar que la crisis política y social por la que atraviesa nuestro país no es para nada una equivocación, ni es producto de la violencia misma, sino que al contrario, es resultado de un pésimo manejo de parte del gobierno y porque lamentablemente, más de la mitad de los mexicanos aún viven en la pobreza.

Esta guerra tampoco es producto de la incesante demanda de drogas generada por el país del norte, sino de hecho, se esmera en mantener el negocio internacional de las drogas en su auge, y no es para menos pensarlo dado que es el país más poderoso del mundo, y el nuestro tiene el gobierno más débil y entreguista de los últimos tiempos.

No sorprende entonces ver que Calderón invite a empresas voraces a ocupar territorio mexicano, ni que se ofrezcan todas las facilidades para que el gobierno estadounidense ingrese y modifique estatutos de acción mexicano. Quizás, en este sentido, la sospechosa muerte de “El Lazca” sea una mentira más para confundir, y creer que México se queda desamparado y necesita ayuda urgentemente…

 

 

¿Culpables de verdad o chivos expiatorios?

¿Cuántas veces no hemos escuchado que después de un delito con el cual se genere demasiada presión al gobierno se termine por agarrar al “culpable” y presentarlo a las autoridades? Sin duda varias pero, ¿cuántas en verdad habrán sido ciertas?

En las últimas horas se presentó ante los medios de comunicación a “El Ardilla” y a otros miembros del cártel de “Los Zetas”. Los cargos de los que es “autor intelectual” el primer mencionado son: la muerte de los 72 inmigrantes en Tamaulipas, la muerte de más de 200 personas encontradas en una fosa clandestina y; el más reciente, la fuga de 132 reos del penal de Piedras Negras, Coahuila.

Es decir, se supone que Alonso Martínez es el responsable de más de 300 personas, situación que se nos hace un poco dudosa ya que, si por algo se ha caracterizado el gobierno de Felipe Calderón es por fabricar cargos a personas inocentes y por hacer grandes faramallas al detener a un (presunto) delincuente.

Para ejemplificar esto tenemos dos casos particulares y muy sonados. El primero de ellos es el de Florance Cassez, la francesa que sí, según las autoridades, es responsable de  los delitos de secuestro, delincuencia organizada y posesión ilegal de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército; sin embargo, hay que recordar que “la empresa fílmica” de García Luna llamada SSP, realizaron una producción digna de Hollywood para mostrar a los medios de comunicación su detención.

Pero sin duda, el segundo caso es el que nos hace desconfiar más de la detención de “El Ardilla”, de la PGR de Marisela Morales y de la SEMAR es cuando nos dijeron que habían capturado al hijo del “Chapo Guzmán”  y resultó ser falso, de hecho, la persona que fue presa de esa injusticia ni siquiera se parece físicamente a Jesús Alfredo Guzmán Salazar.

Por eso en este momento ya desconfiamos de que en realidad detengan a los verdaderos delincuentes y sólo utilicen a personas que sí, han cometido delitos, pero no todos los que se les imputan.

La cuestión aquí es que si la SSP, la PGR, la SEMAR o cualquier otra institución que tenga como deber garantizar la seguridad nos siguen mintiendo al decir que atrapan a los más buscados cuando no es cierto, ¿qué podemos esperar hacia adentro de sus filas?, y peor aún, mientras ellos hacen sus teatritos los verdaderos responsables siguen en las calles haciendo de las suyas.

Creación de penales privados, la nueva forma de lavarse las manos…

Hace unos días Felipe Calderón inauguró en Sonora el primer penal federal financiado con inversión privada de México, y es tan sólo el primero de un total de 20 que se construirán como mínimo.

El hecho de que haya un penal privado en México sorprende, pues significa claramente que el sistema de justicia federal instaurado no funciona como debería, y que gracias a ello surgió la necesidad de buscar otras alternativas, como es la instalación de penales privados. La solución de Calderón no fue fortalecer o analizar y mejorar el sistema de justicia, sino ceder la responsabilidad a otros, más dispuestos y capaces.

Y la verdad no es para menos. La realidad de nuestras cárceles es realmente indignante, y a lo largo de éstos 6 años se ha vuelto casi intolerable. Hace unas semanas se fugaron 134 reos del CERESO de Piedras Negras, Coahuila, y han habido innumerables fugas durante los sexenios panistas. Además, todo México sabe que muchas de esas prisiones están literalmente controladas por el crimen organizado y por la corrupción, lo que es una clara muestra de la ineficiencia del sistema penal.

Si para las muchas limitaciones en la mente de nuestro presidente, y en la impartición de justicia la única solución fue “pedir ayuda” a la inversión privada, en vez de mejorar, habla también de una mediocridad política inigualable. Aún a sabiendas de que fue la misma guerra emprendida por el gobierno federal contra el narcotráfico ha llevado las cosas a tal nivel, la presidencia no acepta su responsabilidad, y prefiere atraer capital privado, cobijado en la idea de que ayuda a la economía, pues generó inversión y empleos.

Lo preocupante aquí es que México acaba de abrirse al mercado de los reos, evadiendo responsabilidades presentes y futuras, dejando todo en manos de empresarios que si bien pueden ofrecer un servicio eficiente en cuanto a evitar fugas y desmanes dentro de las cárceles, por lo único que velan es por la ganancia. Es decir, un empresario no tendrá la intención de mejorar y rehabilitar a los reos, como pudiera tenerlo un gobierno comprometido, sino primordialmente tendrá la intención de obtener ganancias.

¿Dónde quedará entonces la voluntad de que los delincuentes se rehabiliten y se reincorporen a la sociedad productivamente? Si actualmente dentro de las cárceles los reos “compran” comodidad y jerarquía, ¿quién regulará la situación si sucediera dentro de un penal privado? ¿Quién controlará que estén libres de corrupción y de violencia, cuando podrán regirse bajo sus propias reglas?

Lo que al parecer se le olvidó al presidente fue justamente esa regulación tan necesaria cuando se dan concesiones a empresas privadas en asuntos del Estado, pues no sólo se trata de construir y ceder el poder, sino de una planeación estratégica y conjunta que evidentemente Calderón pasó de largo. Claro está, si no existe una planeación en el sistema penal federal, menos la habrá cuando hay dinero de por medio, y esa siempre fue una característica del gobierno panista: el entreguismo irracional y la poca conciencia de sus actos.

Alguna vez Calderón tuiteó lo siguiente:  “En los últimos 6 años se han fugado más de 1000 reos de penales estatales.  De los penales federales ninguno”. ¿No creen que es una forma de “lavarse las manos” y evadir la responsabilidad de su mediocre gobierno? Como esto, así como le echa la culpa a los demás, a pesar de su posición como presidente de la República, de la misma forma se entrega el poder y la responsabilidad a manos de… quién sabe quien…

Rechazan a Calderón en E.U. como profesor. Nadie lo quiere, ni aquí ni allá

Hace tiempo nos preguntábamos qué sería de Felipe Calderón tras dejar la presidencia de México y obtener una indemnización millonaria de por vida, claro está, pagada por todos los mexicanos. Hubo diversas versiones, pero nuestro presidente mostraba especial interés en dos opciones: el convertirse en empresario, o en impartir cátedra en alguna universidad de los Estados Unidos.

Lo curioso del caso, es que al parecer, ninguna universidad solicitó en ningún momento los servicios de Calderón, aunque él ya se veía como un académico exitoso y trascendente. Pero como dicen, todo cae por su propio peso, y todo se paga…

Resulta que cientos de estudiantes de la Universidad de Texas se organizaron y enviaron una carta a William Powers Jr., director de esa institución, solicitando no ofrecer empleo a Felipe Calderón como profesor de aquella universidad. Lo más contundente fueron las razones que exponen para evitar a toda costa la contratación de Calderón, por considerarlo nada menos que un asesino.

Como ejemplo de la mediocridad del ejecutivo mexicano, los estudiantes texanos expusieron la fallida estrategia de seguridad y de lucha contra el narcotráfico que como sabemos, ha traído más de 80,000 muertos, muchos de ellos inocentes, y que además instauró el terror en la cotidianidad de muchísimos lugares del país.

Otro punto relevante es el cinismo con que Calderón trató este sensible tema al llamar simplemente “daños colaterales” a la muerte de inocentes. Una persona que manipula de esa forma la verdad, simplemente no puede instruir algo en una institución que prepara y concientiza a las nuevas generaciones. Y es más, una persona así jamás debió tener la oportunidad de ser presidente de México.

La Universidad de Texas no es la única institución con la que Calderón ha dialogado en el sentido de convertirlo en profesor. Tanto la prestigiada Universidad de Harvard, como la de Stanford y Georgetown, de las más reconocidas en E.U. y en el mundo, ya han negociado con el presidente para cederle una plaza apenas deje sus funciones.

Ninguna institución ha confirmado la contratación, o no, de Calderón, pero el hecho de que sean los propios estudiantes quienes tratan de evitarlo nos dice no sólo que desafortunadamente en E.U. parecen estar más conscientes de la realidad de nuestro país, sino que es la juventud misma la que defiende su propia educación, cosa totalmente loable.

Lo preocupante es que Calderón ha enloquecido y en verdad cree que puede, sin ningún tipo de atadura moral o ética, impartir clases de ¿economía, ciencia política, legislación?, cuando ha destruido a un país, nada menos que con su ineptitud y grandilocuencia. Una persona así, como decíamos, no puede siquiera pensar en eso, pues es un atentado contra la inteligencia.

¿Se imaginan que Augusto Pinochet venga a la UNAM a dar clase de derecho? Pues algo similar pasará en E.U.A. si no se concientiza en el asunto y se impide que un inepto se piense profesor, tan sólo por manejar a un país de le peor forma posible.

 

 

 

Felipe Calderón no es ni de aquí ni de allá

El “presidente del empleo” está preparando su salida del gobierno con lo mejor que tiene (sí, claro); de hecho, ya hasta estaba viendo la posibilidad de retirarse a Estados Unidos y ahí, en la Universidad de Texas, dar clases.

Sin embargo, al igual que en México, en nuestro vecino del norte no lo quieren. “En una petición publicada en la página web change.org y dirigida a William Powers Jr, presidente de la Universidad de Texas, se lee: “Calderón es responsable de la muerte de miles de niños, no dejemos que sea profesor en Estados Unidos.”[1]

Como habíamos comentado en post’s anteriores, a Calderón parece ser que no lo quieren ni aquí, ni allá. Desde su inicio como presidente en el 2006 ha recibido al menos 10 muestras de rechazos en eventos públicos, no sólo en su país, también en Estados Unidos. Por ello, no nos sorprende que los estudiantes de la UTA rechacen que una persona tan cínica, ineficiente, incapaz, inepta y sobretodo, responsable de miles de muertes durante su sexenio.

Pero, ¿de qué podría dar clases Felipe Calderón?, quizá de quiímica, porque tomó a un país y lo hice materia fecal, o bien de cómo compra de bebidas embriagantes con dinero del erario. También podría dar clases de cómo hacer una guerra sin estudiar la situación social o bien, de cómo hacerle para llevar a la ruina a un país en seis años.

Ya en serio, Calderón parece ser que no es querido en ningún lado, ni en Estados Unidos y claro, tampoco en su propio país. Veremos cómo termina todo; sin embargo, nos parece demasiado cínico que en el país deja una destrucción terrible y el, con su pensión vitalicia, pretenda ir a Estados Unidos. Si el país es tan seguro, ¿por qué no se queda a vivir acá?

No cabe duda que así como comenzó sus días, los terminó, con una deslegitimación demasiado grande, con mentiras, con repudio y sobretodo, con el rechazo de la sociedad, tanto de loa mexicana como la de Estados Unidos. Una persona tan detestable que no merece ni mereció, ser presidente de México.

 


[1] Texto obtenido del portal en línea de Proceso http://www.proceso.com.mx/?p=321322 visitado el 1 de octubre de 2012.

Felipe Calderón toma valor, y se lava las manos en la ONU

Como ya ustedes sabrán, hace unos días, Felipe Calderón acudió a la Organización de las Naciones Unidas (que por cierto, suele ignorar la verdadera voz de los pueblos) nada menos que a lavarse las manos sobre su actuación como presidente de México. Esta ocasión nuestro presidente alzó la voz como nunca frente a los líderes globales, casi exigiendo una revisión del enfoque prohibicionista de las drogas que se maneja en casi todos los países integrantes.
En un afán exhibicionista y enaltecedor, Calderón restregó a Estados Unidos su responsabilidad en este sentido, argumentando que es éste país el destino final de la droga y por tanto, quien mantiene mayor cantidad de adictos y quien proporciona el dinero y las armas, siendo México y los países latinoamericanos quienes ponen la muerte y la sangre.
No es necesario decir que éstas declaraciones, provenientes de quien jamás aceptó crítica alguna sobre su estrategia de seguridad, resultan ofensivas, mediocres e irracionales. ¿Por qué Calderón tuvo que esperar hasta el último momento de su sexenio, cuando ya tenía 100,000 muertos a sus espaldas, y cuando las organizaciones criminales se han hecho más fuertes y poderosas? ¿Acaso encontró la respuesta definitiva al problema del narco apenas unos días antes de dejar la presidencia?
De hecho no es así. Felipe Calderón fue criticado con esos mismos argumentos durante casi 6 años, y todo este tiempo analistas y estrategas coincidieron en que la legalización de algunas drogas sería una medida que al menos afectaría las finanzas del narcotráfico, y por tanto, su poderío. Miles de voces se han alzado a favor de la legalización de ciertas drogas durante años, y aunque con la radicalización de la violencia se hicieron más y más fuertes, Calderón jamás aceptó las fallas en la estrategia y nunca entabló un diálogo efectivo ni con Estados Unidos (pues se trata de un problema internacional), ni con el propio pueblo de México.
En efecto, hay que tener muy poca vergüenza y dignidad para contradecirse de tal forma siendo presidente de México. El hecho de exigir a todo el mundo que se revise la misma estrategia que defendiste durante años, habla de una incongruencia, y sobre todo una indiferencia y cinismo para con el país al que representas. Qué decir de la dignidad que como político, representante, dirigente y como ser humano mismo, tendrá Felipe Calderón de ahora en adelante.
Lo más lamentable es que la petición de Calderón no se trata en realidad de buscar una solución efectiva a la violencia y al crimen en México y Latinoamérica. Lo que en verdad lo mueve a hacer ésta clase de ridículos, es tratar de reivindicarse frente a sus hijos, su familia, su partido y el pueblo mexicano. Como muchas de sus últimas acciones a partir del 1 de julio, las de Calderón se enfocan a ensalsarze como mandatario, a justificar la mediocridad de su gobierno, y a limpiar su imagen.
Como era de esperarse, la ONU desechó en un día su petición, dejando así a Calderón en un ridículo mucho más grande. Lo que preocupa no es el ridículo, sino la locura y el cinismo con que ya habla el mandatario a estas alturas. Parece que ha olvidado todo lo sucedido en 6 años y pretende que con una u otra declaración falsa se le olvide al pueblo mexicano la desgracia que instauró. Como siempre, Calderón al hablar de México, se refiere a un país de los sueños donde todo es perfecto, la economía es fuerte, y el presidente que se va,fue el mejor regalo que un país pudo recibir.
No obstante, México ya no es el de antes, y no se deja engañar por un loco. Los cambios durante este sexenio fueron drásticos en materia de seguridad, y no muchos negarán el perdón para un presidente que gracias a su ineptitud y a su egocentrismo hizo un infierno de la vida de miles.
Lo que sí es necesario, y Felipe nos lo queda debiendo, es una estrategia efectiva e inteligente que sepa afrontar al crimen organizado desde sus raíces, y al problema del narco en su totalidad. Por más guerras que haya, si la demanda existe, la producción no desaparecerá. Entonces, ¿es la legalización la última y única opción que queda?