Segundo debate presidencial: Qué esperar de Josefina Vázquez Mota

Este domingo 10 se llevará a cabo el segundo debate entre los candidatos oficiales a la presidencia de la República a las 20:00 hrs. La candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota tendrá en ese momento la última oportunidad de presentar un proyecto que le permita convencer a los mexicanos indecisos, que al final darán la victoria al ganador.

Como todos sabemos que las posibilidades del blanquiazul de llegar al poder una vez más son nulas, inclusive ellos mismos, estamos seguros que la estrategia de Josefina se centrará en la descalificación, la calumnia y la mentira, justamente como lo ha venido haciendo a lo largo de su campaña por la obvia razón de que la suya es una campaña sin proyecto y sin fondo político.

Además, pareciera que esta estrategia de calumnias no ha funcionado en lo absoluto para la panista pues en un inicio se ubicaba en un segundo lugar de preferencias electorales, mientras que hoy día no para de descender, ubicándose en un lejano tercer lugar. La difamación, entonces, parece beneficiar a sus adversarios, en lugar de perjudicarlos, como se supone es el objetivo.

No conforme con los pésimos resultados de su campaña y la nulidad de sus propuestas, Vázquez Mota decidió para la última racha de la campaña continuar y hacer más agresiva la campaña de calumnias. Esta vez el objetivo ha cambiado y le toca a su contrincante más cercano, Andrés Manuel López Obrador. En los nuevos spots escuchamos de todo. Que si la gente no cambia, que si es un peligro, etc., pero no escuchamos propuesta alguna, ni sabemos a ciencia cierta a qué nos atenemos si votamos (en un caso remoto) por Josefina. Todo lo que se percibe es la desesperación de quien no reconoce su fracaso, pero no lo quiere reconocer… ¿Quién no cambia entonces?

Al respecto, para el debate del domingo no podemos esperar nada más de ella. Podemos estar seguros que las 6 horas que estuvo ensayando para salir airosa del debate (http://bit.ly/MhH5tC) las utilizó para organizar los cartones con datos escandalosos, las fotografías, etc. ¿Y el proyecto de nación, y el trabajo que según ella ha hecho durante meses para hacer de este un país mucho mejor y muy “diferente”? ¿Vale entonces la pena tener una presidenta así, sin violuntad, sin trabajo y sin honestidad?

En este sentido, parece que al PAN lo que le interesa es ocupar un segundo lugar donde no se sientan derrotados. Quieren pasar “de panzazo” para no dejar el poder de una manera denigrante y mediocre como preveén que lo harán. Más que eso, el PAN busca un segundo lugar de votaciones para estar mucho más cerca del próximo gobierno, más comunicados con él y continuar teniendo la amplia presencia que hoy mantiene a nivel nacional. En pocas palabras, se empiezan a buscar pactos políticos, de la misma clase que siempre han afectado la vida pública de México, del tipo corrupto y clientelar.

Una vez más preguntamos ¿dónde está la congruencia en el PAN? ¿Dónde se encuentra ese carácter “diferente” que tanto promueve Josefina Vázquez Mota en sus discursos? ¿Acaso únicamente en el hecho de ser mujer? Parece que sí, que ese es el único argumento de Chepina y de ahí no la sacaremos, pues simplemente las propuestas no existen. Nada hay de diferencia entre Calderón y Vázquez Mota salvo el hecho de ser mujer.

Así que ya saben a qué atenerse al ver a Chepina patricipar en el debate. Cero voluntad de cambiar, nada de propuestas, pero mucha descalificación y guerra sucia como siempre… ¿Aún creen el discurso de lo “diferente”?

La “libertad de expresión” de Josefina y el PAN

En estos días se han suscitado enfrentamientos entre el equipo de campaña de Josefina y los de los candidatos “rivales” a la presidencia. La cuestión es que los panistas han recurrido a calumniar a los demás con base en su “libertad de expresión” y con el fin de “informar”.

Según el artículo 38 del COFIPE, son obligaciones de los Partidos Politicos: “(…) p) Abstenerse, en su propaganda política o electoral, de cualquier expresión que denigre a las instituciones y a los partidos o que calumnie a las personas. Las quejas por violaciones a este precepto serán presentadas ante la secretaría ejecutiva del Instituto, la que instruirá un procedimiento expedito de investigación en los términos establecidos en el Libro Séptimo de este Código. En todo caso, al resolver sobre la denuncia se observará lo dispuesto por el primer párrafo del artículo 6o. De la Constitución.”[1]

Es decir, la candidata panista y su equipo están violando la ley pero el IFE y el mismo TRIFE parece ser que no lo saben; se hacen los desentendidos y en el peor de los casos, apoyan la guerra sucia.

No es la primera vez que se hace esto, ni que los institutos encargados por velar que se cumplan las leyes electorales se hagan de la vista gorda. En 2006 sucedió lo mismo, una ola de spots inundó al país diciendo que el candidato de las izquierdas era un “Peligro para México”; además, el entonces presidente, Vicente Fox, intervino de forma directa en la elección a favor del ahora mandatario, Felipe Calderón y que el IFE diera cuenta de ello, no tuvo alguna sanción.

En este proceso electoral, Felipe Calderón ha intervenido en favor de la candidata “diferente”, fiel a la costumbre panista de infringir la ley sin que pueda recibir una sanción porque “el Presidente no es sujeto de juicio político, sino sólo de responsabilidad penal por traición a la patria u otros delitos graves, por lo que es imposible sancionarlo”.[2] También han comenzado las calumnias en contra de los demás candidatos, modificando los discursos y sacándolos de contexto para así, mentirle a la gente. Si eso hace en la campaña, pretendiendo convencer a la gente con base en mentiras, qué no hará como “Presidenta”.

Es tiempo de que Josefina Vázquez Mota se dé cuenta que una elección se gana con propuestas, no con mentiras ni con guerra sucia, ya quedamos demasiado enlodados en las elecciones pasadas, esperemos que recomponga el camino en este lapso que falta de campaña.


[1] Véase en el COFIPE.

[2] Texto obtenido del portal de internet del periódico La Jornada http://www.jornada.unam.mx/2012/04/18/politica/009n1pol visitado el 7 de junio de 2012.

 

Una candidata de tercera merece una posición de tercera

En los últimos días se han dado a conocer diversas encuestas en las que se sitúa a Josefina Vázquez Mota en el tercer lugar de las preferencias electorales, descendiendo del segundo en el que se mantuvo durante un periodo de tiempo considerable.

A pesar de los esfuerzos del “presidente de las manos limpias” para hacer que la candidata “diferente” repuntara, no se pudo. Las encuestas hechizas de Felipe Calderón, el envío ilegal de cartas a los contribuyentes del SAT, el pronunciamiento de sus logros en plena veda electoral, los spots del gobierno federal, entre otras artimañas, no fueron elementos suficientes para que “Chepina” se mantuviera en el segundo lugar de las encuestas, mucho menos, para que aspirara al primero.

Aunado a esto, Vázquez Mota ha referido que en las redes sociales hay una guerra sucia en su contra y que por eso ha caído en los estudios de opinión; qué raro suena eso viniendo de una persona que tiene en sus filas al padre de la misma, Antonio Solá, el principal promotor del miedo y creador del “peligro para México”, que terminó favoreciendo la campaña del ahora “mandatario” en 2006.

Sin embargo, el que Josefina no haya podido mantenerse en la posición que tenía ni con las mañas de Calderón y las de su equipo de campaña no es de extrañarse, ya que sólo es consecuencia de diversos factores dignos de una persona que en su vida ha logrado algo por sí misma.

La candidata del PAN pretende hacernos creer en sus spots que a ella “nadie le regaló nada”; pero en la praxis ha sido todo lo contrario porque nunca ha ocupado un puesto en el que haya tenido que competir por él, por ejemplo, en las dos ocasiones que ha sido diputada federal llegó por la vía plurinominal, lo que indica que sólo espero su lugar para ser ascendida; lo mismo pasó con las Secretarías de las que fue titular, ya que llegó ahí por las estrechas relaciones que poseía en este entonces con el ahora ex presidente Vicente Fox y el actual “jefe del Ejecutivo”, Felipe Calderón.

No obstante, su desplome en los sondeos no lo debe atribuir a las redes sociales sino a sus propios actos, es decir, en dado caso de que hubiera una estrategia en contra de ella, la principal promotora y artífice sería la misma Josefina Vázquez Mota. Sus constantes equivocaciones la han mostrado como una política sin experiencia y sin capacidades para gobernar a un país que necesita de alguien que pueda con el paquete.

Las redes sociales no son las responsables de los actos de la candidata panista, la gente no erró en la logística del evento de Josefina en el estadio azul, ni en el evento que canceló en el WTC en dónde no se atrevió a escuchar a los trabajadores de Mexicana. La gente tampoco propuso que se iba a “fortalecer el lavado de dinero” como lo hizo ella y tampoco realizó spots con cifras falsas, mucho menos involucró a un asesino como lo es Juan Francisco Molinar Horcasitas o a un patán como Ernesto Cordero en su equipo de campaña.

Si hay alguien al que Josefina Vázquez Mota debe responsabilizar del fracaso que está teniendo su campaña presidencial y de que se esté convirtiendo en una candidata de tercera, no debe ser a la gente, ni a las redes sociales o a los periodistas. La responsabilidad recae sobre ella misma por sus constantes yerros, los cuales pertenecen a alguien que no es competente para tener un cargo público, como lo demostró cuando fue diputada federal y secretaria de Estado.

Lo bueno para Vázquez Mota es que todos sus errores acabaran el primero de julio, y que mejor, porque si le damos más tiempo dejaría de ser una candidata de tercera, para convertirse en una de cuarta.

 

Mota sacando el cobre

Varios medios de comunicación, relataron que en su reciente gira por Durango, Josefina Vázquez Mota saco el cobre, pues aunque sabemos que los precandidatos panistas estarán obligados a dar continuidad al discurso sobre la guerra contra el crimen, la señora Mota a sabido desvincularse de Felipe Calderón, sin embargo, en Durango, se pronunció por darle continuidad a la estrategia que le debe hoy a México alrededor de 50,000 muertos  y la fama internacional de ser el país con mayores problemas de narcotráfico, desbancando así  a Colombia. Algo que sin duda destapa sus verdaderas intenciones para el próximo sexenio.

Sabemos de sobra que actores políticos como JVM, no son precisamente cercanos a la gente, púes los gustos se convierten en excesos,  ya la historia nos ha contado en repetidas ocasiones, la forma tan peculiar que tiene la derecha mexicana de llamar a la moda.  Todavía me acuerdo cuando Vicente Fox gastaba alrededor de 500 dólares en toallas de baño o en sabanas de más de 1,500 dólares gozando así de las mieles del poder, y como olvidar a nuestro flamante Presidente Felipe Calderón en uno de sus viajes más costos que según fuentes de la misma Presidencia de la República, reportaron que los días 12 y 13 de Marzo del 2007, realizó un viaje a Yucatán que nos costaría a los mexicanos más de 5 millones de pesos, para ser exactos 5,889,335.44 módicos pesitos.

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Calderón llevó la guerra sucia al terreno internacional.

 

El soldadito de chocolate ya se siente absolutamente perdido en sus intenciones de perpetuar la aldea pitufo por seis años más, ya no sabe cómo aventar las pedradas por qué ya ve su barco hundido en el fango y trata de dar patadas de ahogado por medio de declaraciones ruidosas en periódicos internacionales.

En este contexto Calderón dio hace algún tiempo (no se sabe la fecha exacta) un par de entrevistas  al periódico The New York Times, que dedicó un par de espacios al pitufo mayor. El primero de estos espacios es el extracto de una entrevista que el diario le hizo a Calderón (no especifica la fecha ni el lugar). En ella, el presidente habla frontalmente sobre lo que él considera una posibilidad real: que el próximo gobierno pacte con los cárteles del narcotráfico.

Calderón busca sistemáticamente asociar la imagen del PRI a la del narcotráfico, lo que le da a ese discurso un claro uso electorero si se observa que durante el primer gobierno federal encabezado por el PAN Vicente Fox que, según los múltiples señalamientos genéricos de su sucesor, Felipe Calderón, no habría atendido a tiempo el cáncer que el médico funerario sí hubo de enfrentar con urgencia aunque, también, con tan peculiares artes e instrumentos que dio continuidad a la estela dominante de uno de esos capos, el sinaloense el Chapo Guzmán hasta ahora intocado y sin duda el gran ganador de esta guerra, y mediante el reciclamiento de los principales personajes del gabinete foxista que se habían encargado de tareas conexas, como fueron Eduardo Medina-Mora y, sobre todo, Genaro García Luna, otro de los principales triunfadores de la temporada.

Como era de esperarse, el PRI ha reaccionado con energía, exigiendo al pitufo hablador que con pruebas demuestre su dicho o, si carece de ellas, se disculpe públicamente.

Como si faltaran nubarrones sobre la campiña electoral, el partido afectado explora las posibilidades de presentar una objeción jurídica a las palabras calderonistas, que así serían un augurio temprano de la descompostura institucional de Los Pinos y de su cantada decisión de convertir el siempre impugnado aparato presidencial en arma de fuego político contra sus adversarios, como seis años atrás lo hizo desbocadamente Vicente Fox y como ahora lo realiza gradualmente Calderón.

El tropezón felipista, que la oficina de prensa de Los Pinos quiso suavizar ayer con la transcripción de la pregunta y la respuesta del caso, que acabaron confirmando el sentido y la intención de las palabras ante el NYT, ensombreció un fin de semana calderonista especialmente grato, pues el viernes había concluido de manera exitosa el anunciado plan de diluir al movimiento pacifista encabezado por Javier Sicilia, mezclándolo con otras organizaciones de distinto origen, talante y discurso y utilizando de nuevo la plataforma mediática del castillo de Chapultepec para fortalecer la imagen y el alegato oficiales respecto a la guerra contra el narcotráfico.

Es muy claro que Calderón quiere mantener un discurso en el que los narcotraficantes son los malos y no tiene nada que ver con ellos, y la única solución de acabar con el narco es la que representa el PAN, por suerte los ciudadanos han despertado y están demostrando que los partidos políticos no son la mejor vía, quizá exista dentro de algunos de los partidos ciertos personajes salvables pero es un hecho que las actuales organizaciones partidistas tienen que reformarse profundamente para poder recobrar la confianza delos ciudadanos.