En 12 años, la justicia se nos fue de las manos…

Los últimos dos sexenios han significado para México un parteaguas en cuanto a la concepción de política y sobre todo en la impartición de justicia a nivel federal, pues es en éste ámbito donde más irregularidades ha habido, y justamente eso se relaciona con el equilibrio y legitimidad del gobierno en curso.

La impartición de justicia durante éstos 12 años, si de por sí estaba severamente dañada, con poca confiabilidad, hoy en día ha llegado a un punto donde ya nada es creíble. Tras la fuga de cientos de reos de prisiones locales y federales, desde ex funcionarios ligados al crimen organizado hasta grandes capos de la droga como “el Chapo” Guzmán, pasando por sicarios y reos comunes, la justicia en México parece no existir, o al menos no para aquellos que tienen los medios para zafarse de ella.

Como sabemos, la corrupción domina cada uno de los ámbitos de la vida pública en nuestro país, y las cárceles no son la excepción dado el alto grado de criminalidad que allí se concentra y las pocas atenciones brindadas por parte del gobierno federal para asegurar su correcto funcionamiento. Dentro de ellas, el poder no lo ejerce el Estado sino las bandas criminales que operan impunemente imponiendo leyes y métodos propios de “impartir” justicia. Quien tiene recursos o influencias, tiene garantizados privilegios dentro de prisión y también la posibilidad de huir mediante prácticas corruptas que no involucran sólo a custodios y reos, sino que tienen que ver con toda la estructura de justicia.

Lamentablemente, esta situación ha llegado a afectar no sólo las penitenciarías, de hecho las han trascendido. Hoy en día es común enterarse de criminales que lo mismo se fugan de penales de alta seguridad, como de hospitales e incluso, en los casos más ridículos y asombrosos, de funerarias y forenses… El caso más sonado, el del “Chapo”  Guzmán, quien se fugó fácilmente del penal de más alta seguridad en el país, es quizás el ejemplo más claro de la impunidad. Con la reciente desaparición del cuerpo de “el Lazca” , la credibilidad llegó a un punto mínimo al rayar en lo ridículo las declaraciones oficiales. Quien tiene recursos, tiene la libertad comprada…

“Las opiniones de la sociedad civil no han hecho esperar y evidentemente muestran un rechazo profundo a las instituciones de justicia mexicanas y una desconfianza generalizada, justo lo contrario de lo que Felipe Calderón declara y asegura en sus discursos oficiales. A pesar de la realidad evidente, Calderón ha negado siempre que haya fallas o vacíos en las estrategias aplicadas por él mismo y en vez de reconocer tomar medidas para enmendarlo, se esconde tras una pantalla de mentiras” (1).

De hecho, en una ocasión Calderón, muy quitado de la pena, aseguraba en twitter que la fuga de reos en Piedras Negras ocurrida hace unos meses no le correspondía, que aquello era responsabilidad de los gobiernos locales y que el gobierno federal por su parte, había hecho su trabajo a la perfección. ¿Les parece que esa es la actitud de un gobierno incluyente y preocupado por el desarrollo de las instituciones que supuestamente desarrollan a México? ¿Acaso un gobierno federal puede siquiera pensar en que algo no le corresponde, sólo por pertenecer a una división diferente?

Lo que está claro es que los 12 años de panismo se caracterizaron siempre por una indiferencia hacia los problemas que realmente necesitaban atención y planeación, para otorgar toda su atención a los círculos empresariales. Aunque es verdad que hubieron acciones benéficas, siempre éstas fueron pensadas en beneficio de los empresarios y no de México. Y es en este sentido en el que el problema de la impartición de justicia adquiere mayor relevancia, pues esta misma indiferencia de la que hablamos ante los problemas nacionales es la que mantiene a las estructuras políticas estáticas sin poder progresar ni ser realmente efectivas en su funcionamiento.

Un Estado que combate al crimen de manera tajante y contundente debería en teoría tener un plan estratégico para garantizar la readaptación de los presos (si es que ese es el objetivo de su encarcelamiento). Al contrario, lo que sucede es que se inicia una guerra mal planeada y se encarcelan infinidad de personas, a pesar de la crisis carcelaria. Después, como “solución” al problema de la sobrepoblación y la urgencia demás lugares para más reos, se construyen más cárceles, pero en ningún momento se generan reformas ni iniciativas para transformar un sistema de justicia en crisis. Es más, en lugar de atenderlo desde el gobierno, Calderón prefirió otorgar concesiones a empresas extranjeras que ya construyen los primeros penales privados en México, cediendo así la responsabilidad del Estado, a manos privadas.

Curiosamente todas las fugas y demás irregularidades se dieron en mayor medida durante los 12 años de gobiernos panistas; de igual forma la desconfianza en las instituciones se generó a raíz de éstos y más ejemplos de corrupción, dejando así a la política mexicana en una situación un tanto increíble, donde ya no sabemos si confiar en un policía, en un funcionario o en un presidente.

¿Crees que la justicia mexicana tenga aún indicios de credibilidad, a pesar de 12 años de ineptitud política?

(1) http://www.sinembargo.mx/15-10-2012/395001

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Vázquez Mota y Lujambio, inmortalizados en retratos y por su incompetencia

El pasado lunes, durante una ceremonia encabezada por el presidente del empleo, Felipe Calderón, se develaron un par de retratos en honor a Josefina Vázquez Mota y a Alonso Lujambio (QEPD) en la Secretaría de Educación Pública.

Con bombo y platillo, como sólo él  sabe, Calderón mostró los retratos en el Salón Nishizawa de la SEP. Asimismo, “los nombró “sucesores de José Vasconcelos” y elogió su trabajo a favor de la calidad educativa.”[1]

Un retrato no es absurdo como tal, la cuestión aquí es que cuando se lleva a cabo una acción como ésta es porque pretendes enaltecer a una persona por sus grandes logros, que ha logrado desempeñarse con talento, éxito y humanismo, que ha dejado un legado de contribución al país significativo a determinada causa; sin embargo, ¿qué aportaron Vázquez Mota y Lujambio?

Cuando Calderón Hinojosa accedió al poder, asignó a Josefina y posteriormente, en 2011, a Alonso Lujambio, para “corregir un sistema de educación pública en ruinas, donde los maestros compran y venden su empleo y la mitad de los niños abandona los estudios después de la secundaria.”[2] No lo consiguieron, por el contrario, ella puso la primera palada de tierra para comenzar a cavar la tumba del sistema educativo y Lujambio terminó colocando el epitafio.

A pesar de los gastos excesivos que se hicieron durante la gestión de Vázquez Mota, el nivel educativo de “México ocupó el lugar 48 (420 puntos en promedio) de aproximadamente 65 naciones, 33 de la OCDE, en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias, con una escala que va de los 262 a los 698 puntos.”[3] Es decir, durante la administración de la ex candidata en lugar de mejorar, empeoró la calidad de la educación.

Cabe hacer un énfasis en los constantes despilfarros que se dieron, como lo fue el programa Enciclomedia que, a pesar de haber cancelado el contrato por la poca eficiencia del sistema, se continuaba pagando los contratos a los empresarios.

Además, en éste sexenio recobró su fuerza “la Maestra”, Elba  Esther Gordillo ya que, a pesar de los esfuerzos por señalar que las plazas ya no tenían un costo, esto sigue sucediendo, pues ambas mujeres tenían una relación entrañable y amistosa, pero cuando comenzó la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota, tuvo que ocultarla, ocasionando graves costos, ¿se acuerdan del “Adiós, Chepina, te vamos a extrañar?.

Con Alonso Lujambio la situación en México no fue mejor. El tema de la educación en México quedó de lado y parece ser que lo más comentado durante su gestión fueron las múltiples irregularidades con la famosa Estela de Luz; su administración pasó inadvertida para los mexicanos.

En vida, “el funcionario federal dijo que en los últimos 10 años en México se han creado mil 684 nuevas preparatorias y 173 universidades, sin embargo, para llegar a la cobertura total falta mucho trabajo”; [4] no obstante, no se trata solamente de construir más aulas, más edificios, más escuelas, sino de modificar la estructura educacional, los métodos de enseñanza y que quienes llevan a cabo el oficio de profesor, sean y estén capacitados para realizar el trabajo que todos pagamos para que realicen.

El colocar un par de retratos en la SEP de dos Secretarios porque tuvieron un “excelente desempeño” en su materia, nos da una muestra de lo que ha sido el sexenio de Felipe Calderón: una farsa.

Aún queda mucho camino por recorrer en el ámbito educativo, se deben hacer reformas sustanciales y de raíz, situación que el gobierno en turno dejo a un lado para intentar legitimarse, enfocando sus fuerzas en una lucha equivocada porque la guerra no es contra el narcotráfico o el crimen organizado sino con todos nosotros; nuestras mejor arma no es la bélica, es la educación.


[2] Texto obtenido del portal del Economista http://eleconomista.com.mx/sociedad/2012/06/10/fracaso-educativo-problema-pan visitado el 18 de Octubre de 2012.

 

[3] Texto obtenido del portal de Universia http://noticias.universia.net.mx/en-portada/noticia/2010/12/07/758431/mexico-ultimo-lugar-educacion-ocde.html visitado el 18 de Octubre de 2012.

[4] Texto obtenido del portal de Milenio http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/434f5cc48739b1e6f2b64e6cf2425834 visitado el 18 de Octubre de 2012.

México, un país rico con una alimentación pobre

El día de hoy se celebra el Día Mundial de la Alimentación, el cual, fue designado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y tiene como objetivo concientizar a la población y hacer comprender los enfoques para acabar con el hambre en el planeta.[1]

El problema del hambre es mundial; durante mucho tiempo millones de personas, adultos, ancianos y niños, han fallecido a causa de ella o de las complicaciones que pueden llegar a surgir por una mala nutrición y en nuestro país, no es la excepción.

Abelardo Ávila, investigador del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, ha detallado que durante el presente año morirán al menos 10 mil niños en el país como consecuencia de la desnutrición o bien, problemas que se desprendan de ella. Asimismo indicó que en lo que va del sexenio “habrían muerto alrededor de 100 mil niños por padecimientos asociados con la desnutrición, como son las diarreas o enfermedades respiratorias; se estima que este problema afecta a un millón de menores de cinco años.”[2]

¿Cuál es el problema entonces?, ¿por qué si México es un país rico en recursos naturales y en alimentos básicos como maíz, amaranto, chile, calabaza, frijol, entre otros, sigue persistiendo el hambre en demasiados sectores de la población? La respuesta es obvia: el programa Oportunidades y los esfuerzos por mejorar la situación del país en ese rubro fracasaron y mientras los recursos fueron malgastados en monumentos innecesarios como la Estela de Luz o excentricidades como los cuadros de Agustín Carstens, el combate a la pobreza alimentaria se dejó en segundo término.

Los chascos en los programas se ven a la vuelta de la esquina, no sólo en el tema de la desnutrición sino también en su contraparte, la obesidad. Según la UNICEF, México ostenta actualmente el primer lugar en obesidad[3] y el panorama no es alentador pues la crisis alimentaria que tenemos hoy en día, no cesará por un largo tiempo, gracias a la actual administración y a los deficientes programas encargados de combatirla. Aunado a ello, los menos favorecidos deben enfrentarse a la marginación, la falta de acceso a la canasta básica y a los servicios sanitarios, esto derivado del mismo fracaso del gobierno en las políticas públicas que en teoría, deberían estar subsanando las deficiencias presentadas.

Con éste preámbulo, el Foro Nacional para la construcción de la Política Alimentaria y Nutricional propuso la creación del Consejo Nacional de la Alimentación que pretende conjugar la participación de los ciudadanos con la de los académicos; no obstante, esto se prepara para la siguiente administración ya que, si la actual no realizó esfuerzos durante más de 5 años en el ámbito mencionado, es poco probable que lo haga en los restantes 2 meses, dejando de lado un compromiso más sin cumplir y al país en los bochornosos primeros lugares de obesidad y de desnutrición, lo que tendrá como consecuencia que los esfuerzos por mejorar en los niveles educativos o de calidad de vida sigan manteniendo una relación inversa.


[1] Información obtenida del portal de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura http://www.fao.org/getinvolved/worldfoodday/es/ visitado el 16 de Octubre de 2012.

[2] Texto obtenido del portal de Talla Política http://www.tallapolitica.com.mx/artman2/publish/nacional/CRECEN_LAS_MUERTES_POR_MALES_LIGADOS_A_LA_DESNUTRICI_N.shtml visitado el 16 de Octubre de 2012.

[3] Información obtenida del portal de la UNICEF http://www.unicef.org/mexico/spanish/17047.htm visitado el 16 de Octubre de 2012.

A 520 años, nos siguen saqueando

En un día como hoy, se dio una de las farsas más grandes de América. Según la historia que nos enseñan en México, Cristobal Colón llegó a bordo de tres carabelas y conquistó el continente americano para traernos “civilización”, “cultura” e “identidad”. Sin embargo, esto es falso ya que, en México (que antes no se conocía como tal) ya existían civilizaciones, culturas y sobretodo, avances en muchas materias como la astronomía, la agricultura, las matemáticas, entre otras.

Lo que hicieron los españoles fue llegar a Cem-Anahuak, que es uno de los tantos nombres que tiene nuestro continente con el pretexto de dotarnos de su cultura, que según ellos, era superior a las que ya existían. No fue una conquista amable, definitivamente, pero tampoco fue que nos quisiera colonizar para traernos conocimiento porque de hecho, aquí ya se utilizaban sistemas perfectos de cultivo, de riego; se tenía ya un sistema decimal demasiado avanzado y se estudiaba la astronomía. Lo que hicieron los visitantes fue imponer a toda costa su forma de pensar y saquear a más no poder a los habitantes y por supuesto, a sus tierras.

Hoy se “conmemora” el Día de la Raza pero nosotros lo llamaríamos el día que comenzó el atraco. A 520 años de que sucedió el saqueo por parte de los españoles a nuestro continente y claro, a los pueblos de México, en nuestro país seguimos teniendo este conflicto.

El nuevo colonizador se llama Felipe Calderón, nos trajo “civilización”, “seguridad”, “educación”, “empleo” y “una vida digna”. Al menos eso es lo que él nos ha dicho; empero, no nos ha dicho que gracias a él y a sus concesiones, muchas minas siguen siendo explotadas y nuestros recursos naturales también, lo peor es que nada de eso se queda en México, como en el caso de Baja California Sur o lo que se pretende en San Luis Potosí por parte de las empresas canadienses.

El nuevo colonizador resultó ser idéntico a Colón, con hambre de riqueza (personal) y sobretodo, pagó a los de arriba para poder seguir teniendo privilegios a costa del pueblo. Ambos resultaron ser un títere, fueron responsables de que miles de personas murieran y de los grandes robos hacia el pueblo.

Gracias a Calderón, al PAN y a todos los que lo han hecho posible, gracias por dejar explotar nuestras riquezas en lugar de defenderlas aunque se supone que para eso están, quizá esa sería la diferencia con Colón, que de perdida lo hacía por su nación, contrario al Presidente, que se enriquece con lo que es nuestro.

¿Culpables de verdad o chivos expiatorios?

¿Cuántas veces no hemos escuchado que después de un delito con el cual se genere demasiada presión al gobierno se termine por agarrar al “culpable” y presentarlo a las autoridades? Sin duda varias pero, ¿cuántas en verdad habrán sido ciertas?

En las últimas horas se presentó ante los medios de comunicación a “El Ardilla” y a otros miembros del cártel de “Los Zetas”. Los cargos de los que es “autor intelectual” el primer mencionado son: la muerte de los 72 inmigrantes en Tamaulipas, la muerte de más de 200 personas encontradas en una fosa clandestina y; el más reciente, la fuga de 132 reos del penal de Piedras Negras, Coahuila.

Es decir, se supone que Alonso Martínez es el responsable de más de 300 personas, situación que se nos hace un poco dudosa ya que, si por algo se ha caracterizado el gobierno de Felipe Calderón es por fabricar cargos a personas inocentes y por hacer grandes faramallas al detener a un (presunto) delincuente.

Para ejemplificar esto tenemos dos casos particulares y muy sonados. El primero de ellos es el de Florance Cassez, la francesa que sí, según las autoridades, es responsable de  los delitos de secuestro, delincuencia organizada y posesión ilegal de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército; sin embargo, hay que recordar que “la empresa fílmica” de García Luna llamada SSP, realizaron una producción digna de Hollywood para mostrar a los medios de comunicación su detención.

Pero sin duda, el segundo caso es el que nos hace desconfiar más de la detención de “El Ardilla”, de la PGR de Marisela Morales y de la SEMAR es cuando nos dijeron que habían capturado al hijo del “Chapo Guzmán”  y resultó ser falso, de hecho, la persona que fue presa de esa injusticia ni siquiera se parece físicamente a Jesús Alfredo Guzmán Salazar.

Por eso en este momento ya desconfiamos de que en realidad detengan a los verdaderos delincuentes y sólo utilicen a personas que sí, han cometido delitos, pero no todos los que se les imputan.

La cuestión aquí es que si la SSP, la PGR, la SEMAR o cualquier otra institución que tenga como deber garantizar la seguridad nos siguen mintiendo al decir que atrapan a los más buscados cuando no es cierto, ¿qué podemos esperar hacia adentro de sus filas?, y peor aún, mientras ellos hacen sus teatritos los verdaderos responsables siguen en las calles haciendo de las suyas.

Lo que le faltó al sexto informe de gobierno de Felipe Calderón

El día de hoy se llevó a cabo el Sexto Informe de Gobierno en el Palacio Nacional, ahí, Felipe Calderón con un recinto lleno (de pura gente que quería escuchar el informe, ¿eh?, no creemos que hayan sido acarreados o pagados). Políticos y ciudadanos se conjugaron para ser el público del Presidente de las manos limpias y por qué no, el más mentiroso.

Calderón, como es de esperarse en cada uno de estos informes (de cualquier político), se vanaglorió de tooooooodos sus logros: “mayor infraestructura”, “más becas”, “mayor cobertura en Educación, en Salud”, “las mayores reservas de dinero en años”, “mayor seguridad”, etc; sin embargo, parece que le dijeron que mencionara las cosas que no hizo durante todo su sexenio.

Lo que le faltó al sexto informe de gobierno de Felipe Calderón fueron varias cosas. En primer lugar, le faltó decir que el salario mínimo en México ha crecido una cifra ínfima e insultante con respecto a los precios de los hidrocarburos y los productos de la canasta básica.

Otro punto importante que le faltó mencionar fue el despilfarro que hacen las dependencias gubernamentales con dinero del erario. Algunos ejemplos ya los hemos mencionado en otros post’s, tal es el caso de la Estela de Pus, la construcción de una iglesia por parte de la CFE, prótesis de pene, impresiones en paliacates; pero sin duda, el gasto más absurdo y el cual se lleva las palmas es el de más de 4 millones en bebidas alcohólicas.

Tampoco nos mencionó que durante su gobierno dejará un panorama de muerte, destrucción y desolación pues, gracias a su (ir)responsabilidad por ostentar una “guerra” contra el narco se han mencionado la cifra de 95 mil muertos y más de 300 mil desaparecidos, entre ellos, niños.

De la misma manera, Calderón evitó decirnos que la cifra de pobreza ha ido en aumento y aunque él y Presidencia han querido tapar el sol con un dedo, es imposible no darse cuenta de la crisis en la que estamos sumergidos por su mala administración.

Esperemos que llegue diciembre para decir adiós a la peor administración de todas las que ha tenido México pero aparte, la más mentirosa, no es posible que Felipe Calderón sea tan cínico como para hablar de progreso cuando todos hemos visto y sentido la miseria en la que se encuentra el país. Lo peor de todo es que ellos creen que nos engañan… ¿o será que el presidente hablaba de otros país?

Tanta muerte se nos ha hecho costumbre

Durante el sexenio de Felipe Calderón “se nos ha hecho costumbre” escuchar en las noticias o ver con nuestros propios ojos a personas muertas, ya sea porque estaban relacionadas con criminales o porque existen demasiada negligencia en los operativos que realiza el ejército, la policía federal y las locales. Tantos asesinatos en estos tiempos han hecho que al mexicano en vez de provocarle indignación se le haga costumbre, lo que nos parece una especie de conformismo respecto a las muertes de miles de personas.

Sin embargo, además de que es una constante encontrar o ver escenas como las que hemos mencionado, también, el mexicano se ha envuelto en una ola de vejaciones y prejuicios hacia los que han sido abatidos ya sea culpable o inocentemente por las fuerzas policiacas y/o por el ejército.

¿Cuántas veces hemos escuchado en México?, “de seguro lo mataron porque estaba metido con el crimen”, “era narco”, “era un delincuente”, “era un vago”, “todos los que murieron eran porque tenían algún lazo con el crimen organizado”, entre otras declaraciones las cuales, nos parecen absurdas.

Si bien un narcotraficante es un criminal que asesina sin escrúpulos, ¿es correcto que el gobierno haga lo mismo?, es decir, ¿es válido que pensemos que porque alguien mata debe ser tratado con la misma moneda? Quizá hace cientos de años eso hubiera sido lo idóneo; no obstante, para eso se creó el Derecho y se reguló el homicidio, por ende, el gobierno no puede actuar de la misma manera.

También existen asesinatos entre miembros de distintas bandas y de hecho han de ser la mayoría pero, no por ello debemos tildar a todas las personas que han muerto de esa forma porque sería prejuzgar. Ni todos son inocentes ni todos son criminales. Por ejemplo, los niños o los ciudadanos que han sido asesinados por miembros del ejército o de la policía federal, sería absurdo culparlos de algo que no cometieron y al contrario, estaríamos cayendo en el mismo error.

Como hemos argumentado infinidad de ocasiones, este problema no se resolverá teniendo los mejores rifles pero si con las mejores armas que son la educación y el empleo bien remunerado, que durante el gobierno de Calderón no se lograron obtener y al contrario, acrecentaron su deficiencia. Así que, los exhortamos a que no nos dejemos llevar por el inconsciente colectivo ni por el prejuicio sino por la razón y exijamos al “Presidente de las manos limpias”, aunque sea en los últimos días que cese ésta guerra absurda que él comenzó pues parece que no es contra los criminales sino contra el pueblo.

¡Felicidades México! Ahora, a volver a nuestra realidad

El sábado, todo el país (bueno, todos los que tenían una televisión cerca) fue testigo de un acontecimiento histórico, la Selección Nacional ganó la primer medalla de oro en unos juegos olímpicos en fútbol y con ello, dio una alegría inmensa a todos los mexicanos. La victoria fue contundente, si bien se sufrió los últimos minutos, se logró conseguir la presea. Después de eso, la celebración.

El sábado fue un día de fiesta, claro que sí. La gente que pudo y la que quiso, festejó en el Ángel de la Independencia con la euforia que muy pocas veces se le ve a los mexicanos. Gritaron, cantaron, vitorearon a los “hérores nacionales” que se batieron en un magnífico duelo y que terminaron ganando.

Pero, ¿en verdad es para tanto?, a nuestro parecer sí y no. Es un excelente logro lo que hicieron Oribe Peralta y compañía; sin embargo, ¿cuántas veces hemos visto que se hagan ese tipo de movilizaciones por cuestiones de la misma o mayor importancia?, ¿por qué en este caso no se sataniza a quienes cerraron Reforma para dar paso al festejo?

¿Por qué la gente se une para este tipo de situaciones y no para hacerle llegar su inconformidad a Felipe Calderón acerca de los gasolinazos de cada mes? Ese mismo día fue el octavo del año y pareció no importarle a alguien, a pesar de que a todos nos afecta (eso sí); además, ese mismo día se encontraron a varias personas muertas y de igual forma, a la población parece no indignarle y mucho menos le interesa, tanto así que ya se les está haciendo costumbre escuchar hablar de descabezados, colgados, descuartizados, etc.

Sabemos que la sociedad está cansada de los gobiernos panistas, de escuchar en la televisión, en la radio, de observar los descabezados de los periódicos en los que se señala cada día que la inseguridad está a flor de piel en el país, pero también creemos que no es una justificación para deslindarse de las cuestiones que nos afectan, es por eso que hacemos un atento llamado a que la gente (re)inicie a involucrarse en las cuestiones políticas ya que, como decía Platón: el precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los hombres peores.

No podemos dejar que Felipe Calderón se vaya sin que sepa que lo repudiamos como gobernante; sin que le echemos en cara que el salario mínimo jamás subió en relación proporcional a lo que aumentó la canasta básica; no debemos permitir que se retire de la Presidencia sin recriminarle la falta de empleo y de oportunidades para los jóvenes y para sus estudios.

La victoria de México es un logro enorme, pero es ínfimo si se compara con el resultado obtenido en los juegos olímpicos ya que hubo sólo 7 medallas, así que, no debemos dejar de lado cosas verdaderamente importantes, ya celebramos, ahora sí, de vuelta a nuestra realidad.

México 2030: Un país en prostitución

En 2006, Felipe Calderón presentaba un ambicioso proyecto de nación al que llamó “México 2030”, el cual pretendía convertir al país en un lugar de primer mundo a más tardar para el año 2030, y que sería la línea a seguir durante todo su gobierno. Por cierto, qué seguros estaban entonces los panistas de que conservarían en poder al menos 24 años más…

Curiosamente, tras el triunfo electoral del PAN, muy poco supimos del pretencioso plan nacional. Nada más se escuchó sobre él, ni conocimos nunca los avances de este proyecto. ¿No les parece raro?

Pero ¿cómo se supone que un país de tercer mundo como México, con toda su problemática, llegaría a ser primermundista en poco tiempo, hasta convertirse en una especie de empresa de la cual obtener ganancias, intereses y rendimientos? Evidentemente para Calderón y su gobierno no hubo otra respuesta más que la privatización de lo mexicano.

Energía, agua, reservas ecológicas, servicios de salud, recursos naturales, recursos humanos, turismo. Todo eso sería objeto de “venta” a la iniciativa privada, pues para Calderón el país era suyo, y como tal, podía venderlo, rentarlo o destruirlo si quisiera.

No sorprende en este sentido por ejemplo, la pretensión del gobierno de ceder a empresas extranjeras la reserva ecológica y cultural de Wirikuta, lugar sagrado de los Wirárika (huicholes)  para su destrucción en forma de minería voraz. Afortunadamente la conciencia social actuó en su beneficio y la concesión logró detenerse.

Sin embargo, otras acciones igual de evidentes y aparentemente igual de desligadas de “México 2030” han cumplido su objetivo privatizador. La desaparición forzada de la compañía “Luz y Fuerza del Centro” y la extinción de la Secretaría de Energía son un ejemplo clarísimo de lo anterior. ¿Creían que estas acciones se debían a la coyuntura del momento? Pues no fue asi, al parecer todo eso estaba planeado desde el 2006, cuando Calderón estaba en campaña.

En ciertos documentos oficiales que detallan el dichoso plan de “desarrollo” se revelan las intenciones de, por ejemplo, desaparecer la propiedad pública (o “monopolios públicos”, como se le llama), así como de hacer legal el despojo de tierras y recursos a campesinos y pueblos originarios.

Según este proyecto, México se convertiría en uno de los principales centros turísticos del mundo, por lo que era claro que había que vender o concesionar las playas, el agua, y todas aquellas áreas que fuesen propensas de  inversión privada. ¿Qué parte de México con toda su riqueza no sería objeto de privatización? Casi ninguno…

No sólo eso. Actualmente el 70 % de la ciencia y tecnología, su producción e investigación, está en manos de la iniciativa privada que además de todo, queda excento del pago de impuestos, facilitando así el enriquecimiento excesivo y como si fuera poco, legal.

Así, el gobierno de Calderón podríamos calificarlo de totalmente entreguista y antinacionalista. ¿realmente nos conviene esa visión de la vida donde el dinero está por encima de todo, y todo es realmente todo. La tierra, el agua, la naturaleza, el clima, la racionalidad, la dignidad y hasta la identidad.

Algo muy similar sucedió en Argentina en 2001 cuando cayó sobre ellos la crisis más dura de toda su historia. Al gobierno se le hizo fácil privatizar absolutamente todo, dejando al pueblo, los recursos y sus intereses y necesidades, en el último lugar.

Que no nos sorprenda entonces que, gracias a un proyecto que hoy en día nadie recuerda, ni tampoco se difunde, México se convierta en el patio de juegos del mundo. Evidentemente el turismo es necesario, pero no a costa de nuestro patrimonio. Lo mexicano es de los mexicanos y de nadie más, y es México quien debe mantener soberanía sobre esto, mucho antes de siquiera pensar en venderlo al mejor postor, en una suerte de prostitución nacional.

Si a Felipe Calderón le gusta venderse, que lo haga, pero que no se lleve de corbata lo que es nuestro y lo que somos nosotros mismos. Si se preguntaban porqué México es tan rico y los mexicanos tan pobres, aquí está una posible respuesta…

Calderón, nunca nos dijiste que la austeridad sólo aplicaba a nosotros.

Al principio del sexenio, Felipe “el manos limpias” Calderón firmó un decreto en el cual reducía al 10% el sueldo del Presidente, gabinete, funcionarios de nivel de subsecretario, titulares de unidad y equivalentes; la medida, en teoría, significaba un ahorro en el próximo año de 25 mil 500 millones de pesos.

Sin embargo, con este decreto parecía que lo que firmaba era un contrato de cinismo ya que, varias veces hemos señalado los gastos excesivos en las dependencias gubernamentales, tanto Secretarías como paraestatales y asimismo, los gastos excesivos de construcciones y monumentos, como es el caso de la Estela de Pus.

Pues bien, además de los gastos absurdos como lo son, en PEMEX, prótesis rígidas de penes, paquetes de cerillos en 23 mil pesos, impresión en la SEDESOL con un costo de 5 millones de pesos, entre otros, el día de hoy se dio a conocer que el ciudadano Presidente, le pagamos un sueldo 18 veces más grande que el de cualquier mexicano promedio.

Es decir, “Felipe Calderón recibe un sueldo mensual de 15 mil 202 dólares, mientras que el Producto Interno Bruto per cápita en 2011 fue de 846 dólares mensuales, de acuerdo con datos del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) y del Fondo Monetario Internacional (FMI)”[1].

Entonces, ¿dónde quedó la austeridad querido Felipe?, ¿dónde quedó aquel candidato que dijo que tenía las manos limpias?, esas manos ya se han manchado (si es que no lo estaban) de sangre y corrupción, de nepotismo y marginación, jamás volverán a limpiarse, como el país jamás olvidará este “sexenio de terror”. Parece ser que el presidente sólo se burló de nosotros.

No es posible que en México exista tanta desigualdad, teniendo a algunos de los municipios más pobres del mundo mientras el jefe del Ejecutivo despilfarra en su persona, eso sin contar que lo que consume al día, corre también por nuestra cuenta.

Una lástima que el señor se vaya de la misma forma que llegó, por la puerta falsa, con base en engaños, con manipulación y con las manos más sucias que su conciencia, esperemos que al retirarse llegue la tranquilidad a nuestros hogares y que nuestras percepciones rindan más, aunque es complicado, pero no imposible, si se siguiera un verdadero plan de austeridad esto ya estaría pasando.


[1] Texto obtenido del portal en internet de Animal Político http://www.animalpolitico.com/2012/07/calderon-gana-18-veces-mas-que-un-mexicano-promedio/ visitado el 16 de julio de 2012.