¿Y los derechos humanos apá?

A propósito de la agresión que el Estado Mayor Presidencial realizó contra un joven que se expresaba contra Felipe Calderón y su sexenio de injusticias, creemos que es menester hablar de la labor de este gobierno en cuanto a respeto y garantía de los derechos humanos, y los avances que ha habido en ello.

El hecho de evaluar a Calderón en este rubro nos remite de inmediato a lo evidente, es decir, a la guerra contra el narcotráfico.Hay opiniones encontradas sobre si esta guerra es una necesidad, o más bien una necedad del gobierno federal para justificarse. De cualquier forma, la estrategia calderonista dejó como mínimo 70,000 muertos y además, una innumerable cantidad de violaciones a los derechos humanos.

Las cifras oficiales de organismos internacionales como “Amnistía Internacional” detallan que además de la brutal violación de derechos humanos que se da en el marco de la estrategia de seguridad, hay otra parte muy importante y muy poco atendida en los últimos años, como es la violación de derechos de mujeres, indígenas, migrantes y demás minorías no privilegiadas. Además, las miles y miles de vejaciones a que son expuestos, por ejemplo, la mujer en su derecho reproductivo, los reos en las cárceles, así como los frenos a la libertad de expresión y libertad económica, son prueba inequívoca de ello.

No sorprende que el diagnóstico sea negativo y desesperanzador en su totalidad . A pesar de que han habido intenciones claras de mejorar las cosas, como se hizo en 2008 con la reforma en la que se establecía la garantía de los derechos humanos en todas las cárceles del país, los resultados no son palpables. Qué decir en cuestión de respeto a la mujer, al indígena y al migrante…

Pero ¿cuál es el motivo del fracaso de todas estas políticas? Sin duda, la mala planeación que realizó el gobierno de Calderón al respecto es uno de los puntos fundamentales de su fracaso. Si a esto le aunamos la propia cultura del mexicano que no le permite salir de las prácticas corruptas, entendemos el porqué del vacío que existe en esta materia.

Está claro que el problema del narco es esencialmente social y no sólo jurídico, como la Presidencia lo manejó, y ya lo hemos dicho. Si en vez de implementar únicamente políticas de seguridad y militarización del país, hubiesen habido también políticas de concientización, los resultados hubieran sido muy diferentes. En este sentido, la participación de la sociedad civil es fundamental pues es de ella de donde emanan las verdaderas transformaciones. Es decir, si los derechos humanos se respetaran desde casa, sería mucho más sencillo para un gobierno asegurar su cumplimiento institucional, pues la mayoría de sus elementos seguirían sus propios principios, en lugar de seguir simples órdenes.

¿Cómo calificar entonces a Felipe Calderón en materia de derechos humanos? La respuesta es obvia y clara: muy negativamente. Hay miles de muertos resultado de una mala planeación estratégica, decenas de periodistas han sido asesinados o amenazados, y mientras tanto, el gobierno insiste en ocultar la realidad. En el marco cultural, tampoco hubo grandes avances, si pensamos en que se implementaron muy pocas (o ninguna) medidas de concientización y prevención entre la sociedad civil. Asimismo, la organización y movilización de la sociedad misma, es casi inexistente.

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Juicio político o escarnio público: ¿Qué sigue para Felipe Calderón?

Sólo 3 meses le quedan de vida al gobierno de Felipe Calderón. Ya todos sabemos y vivimos en carne propia lo caro que nos costaron éstos 6 años: pobreza, desigualdad, crisis económica, y sobre todo, una violencia extrema desatada, y casi 100,000 muertos producto de una estrategia fallida y aberrante.

Todo lo anterior, como es obvio, nos afecta como sociedad civil en el sentido de que somos nosotros quienes sufrimos las consecuencias de vivir en un país en plena guerra que de una forma u otra nos impide vivir nuestra cotidianidad de forma sana y normal. Además, el caos en que México está inmerso también tiene su impacto en el desarrollo de miles de familias que quizás buscan nuevos lugares para vivir lejos de la inseguridad.

Sin embargo, Calderón o es muy inepto como para notar la gravedad de la situación, o bien es tan cínico que se limita a declarar que todo lo anterior son “daños colaterales”, y que debemos tomarlos como algo “natural” en una guerra que nos traerá el bien y la seguridad tan anhelada.

Como era de esperarse, la sociedad no ha recibido con agrado el cinismo, la ineptitud y la poca sensibilidad de Felipe Calderón, y por ello, como seguramente recuerdan, se propuso llevar a Calderón ante la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y de lesa humanidad, justamente por la mínima inteligencia con que enfrentó al crimen organizado y los 95,000 muertos que hasta la fecha se han contabilizado.

Tal demanda parece tener todo el sustento argumentativo, y los hechos lo confirman. No importa si los asesinatos no los cometió Calderón personalmente, pero gracias a sus órdenes, éstos existen, por lo que al menos la demanda es legítima. No por nada el aún presidente ya se encuentra en búsqueda de empleo en el extranjero: porque sabe muy bien que al terminar su sexenio será perseguido y juzgado duramente por la sociedad civil.

Aunque es difícil que la demanda proceda, debido a la protección que reciben los ex presidentes en el extranjero y al fuero presidencial que le otorga el Estado mexicano, no hay duda de que el intento se hará, y la posibilidad de enjuiciarlo existe. De cualquier forma el escarnio público del que será objeto él y su familia, serán un peso grandísimo que quizás los persiga de por vida.

Calderón no tardó en reaccionar a las intenciones de enjuiciarlo y como todo déspota retó y amenazó directamente a sus críticos diciendo que la estructura de poder está de su lado para demostrar lo que le puede pasar a quien siquiera lo intente. Una vez más, el miedo y el terror, traducidos en amenazas y autoritarismo.

A pesar de esto, no sabemos qué pasará con Felipe. Lo que es seguro es que se le avecina un futuro sombrío donde la idea de quedarse en México es impensable, por lo que el auto exilio queda como opción casi única. Algún día tendrá que regresar y ser juzgado por sus acciones, tal como pasó con Luis Echeverría por ejemplo, quien más de 30 años después de dejar de ser funcionario público, fue capturado y juzgado por sus crímenes.

Mientras tanto en México, donde todos nos preguntamos qué será de Calderón a partir del 1 de diciembre, el daño ya está hecho, y la necesidad de desaforarlo y llevarlo a juicio político debería ser obvia. La gente sigue muriendo, la pobreza aumenta, y Caloderón se hace cada vez más cínico…

 

Si al gobierno no le salen las cuentas, es porque las manipulan

El gobierno federal deja a México inmerso en una violenta guerra que en realidad nadie solicitó, ni mucho menos resuelve lo que se supone que debería resolver, y además produce más muertos que nunca en la historia. A la fecha llevamos, oficialmente, más de 80,000 muertos relacionados directamente con la guerra contra el narcotráfico, y la cifra aumenta día con día.

A pesar de esto, y en lugar de reconocer que la realidad superó las expectativas en cuanto violencia, muerte y destrucción, el gobierno de Felipe Calderón prefiere volver a engañar al pueblo y tratar de “lavarse las manos” hasta donde se pueda.

En este sentido, hoy es bien sabido que el gobierno panista gusta de ocultar las verdaderas cifras de muertos para hacerlas quizás menos preocupantes, y así, justificar que en realidad las cosas no van tan mal. Existen al rededor de 13,000 muertos que no figuran en los números oficiales que presenta el gobierno a través del Sistema Nacional de Seguridad Pública, pero que sí aparecen en los registros del INEGI. Si el SNSP  reporta 82, 732 homicidios, el INEGI presenta 95, 632.

Cabe destacar que los homicidios a los que se refiere este conteo entran en la categoría de “dolosos y premeditados”, por lo que no entran en esta categoría aquellos que Calderón llama “efectos secundarios” de la lucha anti narco, y en cambio sí entran los que nada tienen que ver con esta guerra, es decir, los asesinatos de cada día…

Se entiende entonces que Calderón y su gobierno tratan de ocultar algo. Si no pueden ocultar la evidente y preocupante cifra de muertos que desató su estrategia, se dedican a tapar otro tipo de datos, igual de preocupantes, pero que al menos no dicen mucho sobre la fallida estrategia de seguridad.

De esta forma, las muertes serían evidentes, pero la seguridad pública, habría aumentado en relación con la guerra contra el crimen organizado. Así, Calderón podría justificar que su gobierno sí dió resultados benéficos.

Lo bueno es que todo llega a saberse, y más cuando se trata de algo tan claro, estudiado y con la vista de todos, como es la seguridad en México y la violencia extrema en que está sumergido. Parece que una vez más, Calderón fracasó en su intento de engañar a México. Lo que es evidente no se oculta: México es un caos después de Calderón.

Una disculpa por la muerte de su hija: La realidad de las Muertas de Juárez

México vive una de las peores crisis en su historia en cuanto a violencia se refiere, la lucha con el narcotráfico cada vez es más aguda y en todo el territorio nacional se escriben capítulos de sangre y muerte, el gobierno ha dejado muy en claro que no sabe cómo disminuir esta ola de violencia y peor aún, se aferran a su discurso desgastado para hacer creer a todo el pueblo de que toda esta sangre derramada es necesaria para un futuro mejor.

Dentro de esta historia de muerte, hay un capítulo que destaca entre otros, me refiero a las muertas de Juárez, un hecho terrible y tétrico que hasta la fecha no cesa y al contrario, vemos que el número de asesinatos crece sin solución alguna, estos homicidios por razones de genero han quedado en su mayoría impunes dejando inmersos en dolor y desgracias a las familias de las víctimas, un dolor que con nada se puede sanar, la pérdida de un ser querido como una hija, una esposa, una madre no tiene consuelo, no existe nada en este mundo que pueda dar resignación ni paz a los familiares y más por la forma en que fallecieron.

Así pasan los años y solo queda el recuerdo del ser querido, lo que se mantiene constante aparte del dolor es la lucha e indignación para encontrar justicia y que los responsables paguen, un camino que parece interminable y que muchas de las veces solo se encuentran murallas que impiden Leer más de esta entrada

Fox, la tregua y el cerebro de cacahuate

México atraviesa una situación más que complicada, me atrevo a decir que la mayoría de la población vivimos con miedo e incertidumbre al ver que las personas y dependencias que deben garantizar nuestra seguridad muestran una total ineptitud y en muchos casos forman parte del problema, recientemente vivimos episodios trágicos como el incendio en el Casino Royale de Monterrey, los múltiples asesinatos a manos de narcos y la inseguridad diaria que nos rodea en nuestras ciudades; no conformes con todo esto nos tenemos que aguantar y tolerar declaraciones irreverentes y de lo más ridículas que ofenden a cualquier razón, estás declaraciones provienen del magnífico, del sorprendente, del ranchero y ex Presidente, Vicente Fox, este personajazo nos demuestra  que siempre puede desafiar su propia inteligencia, obvio para mostrarnos que carece de ella, de por sí su sexenio fue un total fracaso y quedó para el olvido, ahora se aferra a seguir apareciendo en la vida pública del país pero en un papel que desempeña mejor, que es, el de comediante barato; digo esto porque ante los recientes hechos violentos que hemos vivido el señor propuso nada más y nada menos que pactar con las organizaciones delictivas y crear una ley de amnistía para los delincuentes, para así, lograr la paz en México.

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