El PAN llegó sin gobernabilidad, y se va sin credibilidad

Ya hemos dicho en este espacio que el PAN está destruido y dividido internamente debido, entre otras cosas, al fracaso de los 12 años de gobierno panista y a la lucha interna de poderes que existe hoy en día como consecuencia de la pérdida de la presidencia y de un gran número de legisladores.

En este sentido, podemos asegurar que el Partido Acción Nacional ha perdido (quizás para siempre) dos cosas fundamentales en la política, que tienen que ver con la aceptación y la legitimidad: la gobernabilidad y la credibilidad. Evidentemente, la gobernabilidad es eso que todo político requiere para gobernar de forma efectiva. Ésta requiere no sólo de la disposición oficial, ni de un proyecto viable y confiable, sino en mayor parte, de la coyuntura.

Como sabemos, aunque Vicente Fox llegó al poder con un ambiente de plena gobernabilidad, cuando se creía que al fin se había logrado tener un Estado democrático y plural, es cierto que Felipe Calderón lo hizo dentro de un ambiente totalmente contrario, con incertidumbre y rechazo generalizado, lo que propició un clima de ingobernabilidad.

Ahora bien, la credibilidad, creemos, es un aspecto más importante, pues ésta no se adquiere de la noche a la mañana, y más bien se va construyendo con acciones concretas, y la manera en que la ciudadanía las percibe y las vive en la cotidianidad, y eso sí, puede perderse rápidamente y para siempre.

En este sentido, casi todas las instituciones públicas tras los gobiernos panistas son vulgarmente conocidas como corruptas. Más todavía, por ejemplo, con la lucha contra el narcotráfico, que no ha dado resultados palpables, la credibilidad del PAN como gobierno ha quedado por los suelos.

Además, es evidente que Calderón y compañía han mentido día tras día sobre los resultados del sexenio. Sólo recordemos cada informe de gobierno, y en especial el último, donde el presidente hablaba de un país que poco tenía que ver con el México real, donde aún se sufre la inseguridad, la falta de educación y cultura, y sobre todo, la corrupción.

Como decíamos, la credibilidad se forja en acciones concretas, y cuando éstas no son claras y dejan lugar a dudas cada vez más confusas, los rumores se vuelven verdaderos. Más aún cuando quien miente es el mismo presidente tratando de ocultar la dura realidad, y de justificar su gobierno a través de falacias y engaños.

Asimismo, el hecho de tener un gobierno que se encuentra totalmente alejado de la realidad mexicana, con sus vacíos legales y la cruda situación social de su población, la desesperanza se hace más grande. Que tu propio gobierno asegure que se puede vivir con 6,000 pesos mensuales; que digan que el país es más seguro cuando pocos se atreven a salir  a las calles por la noche; que se hable de estabilidad y fortaleza económica cuando un kilo de huevo cuesta al rededor de 50 pesos, es la expresión máxima del cinismo y de la gran distancia que separa al mexicano común del político que no tiene problemas económicos, y por ende, el ejemplo más claro de porqué el gobierno panista y el PAN en sí mismo haya perdido toda credibilidad y apoyo no sólo social, sino también de sus propios militantes.

Asimismo, la crisis panista que todo lo anterior provocó al interior del partido, cumple con el círculo vicioso de la falsedad y la pérdida de credibilidad. ¿Quién va a confiar en un partido que se desmorona y que pretende mantener en pie al país, cuando no puede sostenerse ni a sí mismo? ¿Quién volverá a creer en un PAN que en tan sólo 12 años destruyó su propia legitimidad y su estructura interna, y con ella dejó a México casi en la ruina?

Sin embargo, lo hecho hecho está. Quizás la lección para nuestro país será no volver a confiar en el blanquiazul por un buen tiempo, hasta que las acciones concretas que mencionábamos, hablen por sí mismas.

El PAN cumple 73 años de vida, pero celebra un triste funeral

El Partido Acción Nacional cumple este 16 de septiembre de 2012, 73 años de existencia, y lo hará en medio de quizás el peor momento de toda su historia, a meses de perder nada menos que la presidencia de la República y un importante número de legisladores. El PAN está derrotado, y en lugar de festejar un año más, pareciera que se celebra un funeral donde algo se sepulta para siempre.

De un lado y otro, los panistas se culpan entre ellos por los fracasos, pero en realidad nadie se hace responsable de lo que pasa, e incluso, como ya hemos dicho, las luchas internas por el poder amenazan permanentemente la estabilidad y cohesión del partido llevándolo a límites que nunca antes había alcanzado en cuanto a tensión interna.

Además, este momento histórico que vivimos mantiene al PAN en un letargo que tanto el blanquiazul como millones de ciudadanos esperamos que termine pronto. De hecho, el periodo de transición que se vive el día de hoy, mantiene al presidente Calderón en un tipo de “stand by”, donde no puede impulsar reformas, sus decisiones no tienen fuerza, y la mirada está puesta en el nuevo gobierno.

Lo anterior y el hecho de que sea Calderón uno de los principales promotores de la división panista es todavía más perjudicial para ellos mismos, pues se entraman en una serie de incongruencias y acciones sospechosas que debilitan aún más al partido.

Esto se vuelve más relevante cuando vemos que en realidad gran parte de la culpa de la crisis panista la tiene nada menos que “el máximo panista del país”, Felipe Calderón Hinojosa. Si recordamos, quien fuera presidente del CEN del PAN, Manuel Espino era de los pocos militantes que en verdad creían en el proyecto blanquiazul; de hecho se comenta que, hasta antes de su deserción para apoyar al candidato de otra fuerza política, era Espino el único que celebraba el aniversario de Acción Nacional, con mariachis y todo. Tras su salida, como dijimos, la fiesta se volvió un funeral, donde las bases ideológicas se sepultan y predomina el derrotismo y el evidente fracaso.

 Recordemos simplemente las palabras que una vez dijo Manuel Gómez Morín, fundador del Partido Acción Nacional, en su famosa carta dirigida a José Vasconcelos, donde habla entre otras cosas de  la fortaleza y perdurabilidad del entonces partido emergente, y que se relacionan directamente con la crisis interna que hoy en día sufre:

“La manera de hacer que se formen esos grupos perdurables (dentro del partido) es darles un carácter tal que resulte injustificable en contra de ellos cualquier intento de destrucción. Si esos grupos pretenden desde luego, y antes de adquirir posiciones firmes en la opinión política, entrar en lucha con los elementos que actualmente tienen el poder y que no están muy favorablemente dispuestos a soltarlo, necesariamente también entrarán en la lucha en la que ellos tratarán de hacer a un lado a los que están, los que a su vez tratarán de destruirlos a ellos”.

Es decir, el PAN de hoy en día contradice sus propios cimientos, sus bases ideológicas fundamentales y los principios de su fundación. ¿Acaso no representa Calderón esa figura que el primer PAN intentaba contrarrestar y superar con un discurso y un ideario nuevo y revolucionario?

¿No es Calderón ese de quien habla Gómez Morín que no está dispuesto a soltar el poder, y que por ello crea y sostiene una lucha constante de poderes?

En este sentido, continúa Morín su carta:

“Y como los que están tienen la fuerza y como los nuevos grupos, por muchas razones, no estarán aún bien organizados ni probablemente habrán logrado convencer a las gentes de que son algo nuevo, de que dan a las grandes palabras su verdadero significado, de que tienen una bandera distinta, lo más probable es que en esa lucha los que están tengan el triunfo completo, y también se pierde la esperanza misma por muchos años”.

Nada más claro ni mejor dicho. El fracaso panista está determinado justamente por esa incapacidad de convencer, de portar un proyecto nuevo, renovador y verdaderamente distinto. Por ello, el slogan de campaña de Josefina Vázquez Mota, alias “La Diferente”, significó quizás su derrota, por manejar un discurso contradictorio, falso y además, repetitivo.

No sorprende entonces que el PAN se caiga a pedazos. Como decíamos, las bases mismas que lo crearon fueron destruidas en tan sólo 12 años que mantuvieron el poder, y es evidente que la esperanza de que el PAN represente una opción verdadera, tardará muchos años en recuperarse.

No es simple cuestión de presentar proyectos sustentables o iniciativas regulares, sino que la crisis de Acción Nacional es mucho más profunda. Al parecer, tanto Vicente Fox como Felipe Calderón han hecho un daño irreversible en su estructura y en la médula que la sostiene (o sostenía) pues con sus acciones han desafiado todo aquello que significa ser panista.

Dice un fragmento de la Declaración de principios del Partido Acción Nacional:

“Nos indigna la herida innecesaria de opresión y miseria que unos seres humanos infligen a otros. La respuesta debida ante el dolor evitable es la responsabilidad social. Exige superar el individualismo y cooperar en la construcción democrática del bien común. La responsabilidad social no se agota en el ejercicio del derecho ciudadano al sufragio; se perfecciona permanentemente con la participación ciudadana en el cumplimiento de los deberes cívicos, políticos y sociales que tiene la persona en comunidad…”

En primer lugar, si hay algo que indigna en este país es que bajo un papel de supuesto benefactor, el gobierno siga haciendo más grande la innecesaria herida de la miseria y la opresión entre los ciudadanos, pero sin aceptar la responsabilidad. Además, esa misma responsabilidad social que tanto importaba en el antiguo PAN, hoy es una mentira. Los 90,000 muertos, la entrega indiscriminada de patrimonio y recursos a empresas extranjeras, la obvia subordinación de nuestro gobierno a los E.U., no pueden mentir.

Mientras tanto, la división parece no detenerse pues hay todavía cosas en disputa. Existe aún un voto duro panista importante que no puede ser ignorado, al menos que quieran perderse de más de 12 millones de personas que concuerdan todavía con sus principios.

Pero mientras la fortaleza siga desperdiciándose en conflictos internos, no habrá más felices cumpleaños para el PAN.

Información obtenida de:

Carta de Manuel Gómez Marín a José Vasconcelos: 

Declaración de principios del PAN (1994)

El PAN vuelve a ser oposición, a pesar de la ambición de Felipe

El Partido Acción Nacional se formó como un partido de oposición ideológica y política al gobierno en turno. Muchos años después, tomó el poder ejecutivo y pareciera que se le olvidaron las bases de su fundación, pues a unos meses de dejar la presidencia, el partido se muestra descontrolado, dividido y en crisis.

A partir de la derrota del 1 de julio, el PAN entró en una dinámica de lucha de poderes para controlar y conducir al partido ahora que volverá a ser oposición tras 12 años de fracaso como gobierno.

Como ya hemos dicho en este blog, son Felipe Calderón y Gustavo Madero quienes disputan el control del blanquiazul, y con ello lo llevan a una división cada vez más profunda. Por su parte, nuestro presidente hace todo lo posible por obtener el reconocimiento de todo México (pero sobre todo de los panistas) utilizando curiosamente las mismas tácticas que el propio PAN criticaba en sus años de oposición, es decir, el uso de la mentira, la exageración de logros, el silenciar a quienes lo critican, entre otras muchas cosas.

Lo anterior es muestra del derrotismo que en realidad impera dentro del partido y sobre todo, en Felipe Calderón. Además, es claro que la contradicción es una constante en la cultura política del panismo. Como decíamos, el recurrir a viejas prácticas antidemocráticas es cada vez más frecuente, y el hecho de que el mismo presidente utilice un discurso a todas luces mentiroso, es preocupante y decepcionante.

Asimismo, la división interna panista fomentada en gran parte por el mismo Felipe Calderón afecta el proceso de regreso a la oposición del PAN, justamente porque por un lado se tiene la figura autoritaria que él representa y que pretende conservar el poder (al menos dentro de su partido, pues fuera lo ha perdido todo), y por el otro, una fracción mucho más abierta al diálogo y a la conciliación.

Lo más lamentable es que Calderón, en su ambición, impide que la democracia interna en el blanquiazul fluya de manera libre y correcta, y a la vez desequilibra la de por sí la frágil estabilidad del PAN, en lugar de trabajar para su rápida cohesión que le permita dialogar con el nuevo gobierno, y no gastar energías en discusiones internas.

¿Qué podemos hacer con Calderón? Quizás sólo esperar el momento en que se vaya, pues el daño, desafortunadamente hecho está, y está alcanzando incluso a su querido partido.

Que siempre no, Isabel Miranda de Wallace no era la buena

Cuando se escogería el candidato en el PAN-DF para competir contra Miguel Ángel Mancera, y Beatriz Paredes hubo varios prospectos; sin embargo, el partido decidió imponerse y asimismo, imponer a su candidata.

Isabel Miranda de Wallace es una persona que ha sabido involucrarse en la vida política y que, aún sin serlo, comenzó a tener éxito; no obstante, el PAN erró en creer que esa “empatía” que sentía con la gente le bastaría para competirle al candidato más fuerte, al de las izquierdas.

Tanto fue el capricho porque Miranda de Wallace quedara como la candidata que ahora sufren las consecuencias. La señora sí, hizo un excelente trabajo al encontrar a los secuestradores y asesinos de su hijo pero con eso no se gana una candidatura; no tenía experiencia en la política, no tenía experiencia en la administración, mucho menos tenía lo que es necesario para mantener un debate de altura, presencia.

La elección pasó y sucedió lo que todos (no) temíamos, Isabel Miranda de Wallace terminó en penúltimo lugar de la contienda con 13% de los votos, es decir, ni siquiera alcanzó el 15% de la preferencia de los capitalinos. [1]

Pero, ¿no que los panistas estaban muy seguros de su candidata?, pues terminó siendo que no. “El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Acción Nacional (PAN) reconoció el “fracaso” que representó la candidatura de la activista Isabel Miranda de Wallace al Gobierno del Distrito Federal y se responsabilizó del desatino, por lo que la deslindó de cualquier culpa por su derrota y que el partido pasara de la segunda a la tercera fuerza política en la capital.”[2]

Es decir, los pobres panistas no pudieron ni en la del DF, una de las elecciones más importante, mucho menos con la Presidencial y esto es porque en ambas tuvieron a candidatas que no “dieron el ancho” para competir contra varios monstruos políticos. Por un lado estaba Josefina Vázquez Mota que nunca ha ganado un cargo de elección popular pues, como sabemos, a las diputaciones que ha aspirado fueron plurinominales y a las Secretarías en las que estuvo, accedió por sus relaciones cercanas con los entonces Presidentes panistas. Por el lado de Isabel Miranda, su única credencial es la comentada, capturar a los secuestradores de su hijo.

No cabe duda que el PAN se desmoronó poco a poco y eso no fue de gratis, son todos los errores acumulados desde el 2000. Esperemos no verlo más en la Presidencia o al menos hasta que se hayan dado cuenta para qué sirve gobernar.


[2] Texto obtenido del portal del diario “Impacto” http://impacto.mx/nacional/nota-53658/Se_responsabiliza_CEN_del_PAN_de_resultado_de_Isabel_Miranda visitado el viernes 17 de agosto de 2012.

 

Entonces, ¿en el PAN ya no hay democracia?

Durante la campaña de Josefina “la diferente” Vázquez Mota, el Partido Acción Nacional (no) se cansó de decir que eran una institución renovada y la más democrática de todas las que existen en el país y que compitieron por la Presidencia de la República. En todas las plazas a las que iba Josefina Vázquez Mota indicaba su fuerza democrática y su compromiso con la honestidad y la transparencia.

Después de la elección y todavía en shock, el líder de Acción Nacional argumentó que sabían que pasara lo que pasa iban a perder, es decir, le mintieron, y de fea forma al pueblo mexicano, arguyendo que iban por “la grande2 y que los milagros sí existían.[1]

Pero al PAN siempre le ha gustado mentirle al pueblo, pensando que jamás despertaríamos. Lo hizo en el año 2000 prometiéndonos un cambio y llegó a empeorar la situación; lo hizo con Felipe Calderón, diciendo que no subiría los impuestos y tenemos crecimientos prolongados en la canasta básica y los hidrocarburos.

Posterior a eso, los mismos panistas que nos han mentido durante todo este tiempo, tuvieron una excelente idea, mentirnos otra vez. Josefina fue la encargada de encabezar tal hecho. Ella, con los demás integrantes de ese partido fraguaron un plan para que callaran lo que ya sabían, su partido no es tan democrático como lo han dicho durante todo este tiempo.

Gustavo Madero, mencionó que “más que refundar al PAN se debe retomar la lucha democratizadora de nuestros fundadores y su compromiso con la formación de ciudadanía como guía”. Entonces, ¿no han hecho eso durante su sexenio?, es claro que no y la gente se ha dado cuenta de ello, por algo son tercera fuerza política en este momento y por algo Josefina no pudo competir contra dos monstruos de la política como Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador.

No cabe duda que los gobiernos de Vicente Fox y de Felipe Calderón le pasaron las facturas a Chepina, de ahí que su incipiente campaña jamás haya podido despegar. De lo que tampoco nos queda duda es que el PAN ya no le seguirá mintiendo a los mexicanos y que la carrera de Vázquez Mota ha terminado.

El maximato de su excelencia Felipe Calderón

Hace tiempo felipe Calderón hablaba de la necesidad de refundar al PAN, tras el rotundo fracaso del panismo como gobierno, y la bajísima aceptación popular que hoy en día posee el partido. Seguramente no lo dijo por decirlo, pues implícitamente la refundación panista trae consigo la renovación del mismo Calderón, es decir, la intuición de que es el todavía presidente de México el factor clave en la nueva etapa del PAN.

Como sabemos, Calderón es “el primer panista de México” y por tanto, quien domina y ordena no sólo en el país, sino dentro del propio partido. Nadie puede negar que al menos en el CEN del PAN, la gran mayoría son calderonistas. Además, una buena cantidad de diputados y senadores se encuentran del lado del mandatario. No sorprende entonces que después del 1 de diciembre, una buena parte del congreso panista continúen a su lado.

Pero, ¿qué va a pasar con la dirigencia del partido, ahora que está en plena división y fractura internas, y a punto de dejar el poder y convertirse de nuevo en oposición política? Hay quien dice que Gustavo Madero, actual presidente nacional del PAN y ferviente calderonista, llegará incluso a formar una corriente alterna que le permitirá controlar el partido. No obstante, si la influencia de Felipe continúa dentro del partido, sería muy difícil ver a Madero claudicar de su posición tan privilegiada.

En el caso de que Madero tuviese que dejar la presidencia del PAN, ya todo está arreglado entre familia. Como principal candidata se figura Luisa María “Cocoa” Calderón, hermana del presidente y ex candidata al gobierno de Michoacán. Además, salvador Vega Casillas y Rogelio Carbajal, ambos cercanos a Calderón, también se encuentran a un paso de la silla blanquiazul. Tan ridículamente cierto es lo anterior, que no debe sorprendernos que Margarita Zavala se anima a contender por la presidencia. Al fin, si ya lo hizo Josefina, ¿porqué ella no?

Las corrientes internas ya casi no figuran dentro del PAN. Ni Maquio, ni Luis H. Álvarez , ni Medina Plascencia figuran ya en el partido. Ahora han dejado libre el paso a Calderón, quien de hecho, no ha podido mostrarse capaz de sustentar una buena organización, no digamos ya una buena actuación del blanquiazul como fuerza política. Ni los valores ni la congruencia pudieron mantener; tanto así que uno de los panistas más fuertes, Vicente Fox, se cambió de barco.

¿Entonces, qué nos queda en el PAN? Nada menos que dos fuerzas increíblemente retrógradas y antidemocráticas. Por un lado, la ya mencionada familia y compadres de Calderón cuya visión no es más que dogmática y autoritaria, y sobretodo obediente a intereses muy lejanos a los de México. Por el otro, y no menos terrorífico, está “El Yunque”, organización secreta que representa el conservadurismo y la derecha más intolerante del país, y que además representa intereses extranjeros y empresariales que poco tiene que ver con las necesidades de los mexicanos.

¿Será que a Calderón se le subieron los humos? No sorprendería que el presidente intente crear un “Maximato” en pequeña escala. Si no pudo con el país, pues seguro podrá con el PAN, al fin que ya está dividido y será fácil manipularlo. De Josefina ni hablamos pues ya se ha visto que las capacidades no las posee, y el liderazgo mucho menos. De postularse, tendría que negociar con Calderón y compañía, y para ganarle a su excelencia, está dificil, más si consideramos que Josefina nunca fue la candidata de Felipe.

En su idea de grandeza, Felipe Calderón es el jefe y señor de su partido. A ver cuánto le dura el gusto de ver a su partido en quiebra, y la ilusión de poder…

Vicente Fox Quesada, esa alimaña…

El año 2000 significó mucho para muchos, y no era para menos pues representó el “verdadero” paso de una democracia falsa, de juguete, a una democracia real, o al menos eso se pensaba en esos momentos.

Vicente Fox fue el protagonista de ese hecho histórico y por lo tanto adquirió gran relevancia, no sólo él y sus allegados, sino el Partido Acción Nacional como una esperanza real para millones de mexicanos que ansiaban el esperado cambio que hoy, 12 años después, todavía no llega.

Había, de hecho, buenas referencias del Guanajuatense como gobernador de aquel estado, y con las promesas que presentó, como el crecimiento anual del 7% la población le otorgó su plena confianza, su fe, sus esperanzas y prácticamente su futuro. Nadie dudaba entonces que se estaba haciendo historia y que el renacimiento mexicano estaba a la vuelta de la esquina.

Es cierto que con la llegada del PAN cambiaron ciertas cosas que podríamos enumerar aquí y ahora. Además de la libertad de expresión, un manejo más o menos eficiente de la macroeconomía, ciertos avances en transparencia y una cobertura relativamente amplia de salud, ¿qué mas nos dejó el PAN?

Pronto todos nos dimos cuenta que la realidad nuevamente superaba al discurso y que las promesas eran nada más que eso. De hecho, las antiguas estructuras corporativistas permanecieron intactas. ¿Acaso no negoció Calderón con Elba Esther Gordillo el recibir votos a cambio de plazas en su gobierno? Así, el famoso “cambio” que nos trajo Fox y el PAN no benefició a nadie, salvo a los más allegados, los más poderosos, los de siempre.

El país que durante la campaña foxista en 2000 prometía ser de primer mundo en pocos años, se veía de pronto sorprendido y rebasado por su propia realidad, lo cual culminó con el desastrosos gobierno de Felipe Calderón y la radicalización de la violencia como elemento más resaltante de su sexenio.

Ahora bien, todos conocemos la traición que Fox, quien una vez fuera el panista por excelencia, el orgullo blanquiazul y el de México, hizo a su propio partido al abandonar a su candidata y llamar a votar por otro candidato y otro partido político. Esto no hizo más que atentar contra la democracia mexicana (si es que podemos llamarle así) y además, contra sus propios principios, los de su partido y la propia historia de su país.

Resulta ridículo pensar que quien asumió el gobierno “del cambio”, haya hecho todo lo posible por destruir a su propio partido y en cierta forma, regresar a aquello que criticaba.¿Será rencor, resentimiento, problemas personales con algún panista, estupidez o simple falta de principios?

Lo lamentable es que Fox no sólo afecta a su partido, como quizás él lo piensa. Al llamar a votar por un partido ajeno, que una vez calificó como el mal más grande de México, el ex presidente da la razón al doloroso argumento de que la democracia mexicana no es más que una simulación, una mera pantalla, un experimento fallido.

Para esto, también es curioso que hoy en día Fox asegure que los movimientos sociales generados post elección son falsos y orquestados, cuando días atrás le daba la estocada final a la idea de democracia mexicana.  ¿Dónde está entonces  la congruencia de Vicente Fox? Estos 6 años se dedicó a ponerle piedras en el camino a Felipe Calderón por las rencillas y rencores, y ahora Fox no llama a sacar a un partido de Los Pinos sino a traerlo de regreso.

Fox parece un Santa Ana moderno, uno de los traidores de México, una persona que para los más radicales ha perdido definitivamente los cabales. Como es obvio, el mexicano no es tonto y la historia no lo va a perdonar, de hecho, ya está siendo dura con él. Fox al terminar su sexenio trató de redimirse y consolidar una mediocre gestión al frente del país (o al menos, no lo que muchos creían que iba a ser) fundando el Centro Fox, para supuestamente desde esa trinchera, contribuir al avance del país. Y es una pena ver que a 12 años, tiempo en que se debería empezar a ver consolidado el cambio democrático que nos prometieron, no hayamos avanzado ni un poco.

De miedo incluso resulta saber que con lo anterior, Vicente Fox busca dañar a tres personas a las que le tiene un profundo rencor. A Josefina Vázquez Mota, a Felipe Calderón, y a Andrés Manuel López Obrador. Y por cierto, aunque ciertamente Calderón ha sido más respetuoso que Vicente Fox del proceso electoral, pareciera que Calderón esta más preocupado por convencer a la sociedad de que su gestión fue buena, que por la delicada situación democrática que vivimos.

Mientras tanto, no cabe duda que Fox es un traidor. Tuvimos un presidente cínico y mentiroso durante 12 años. En fin, se convirtió en todo lo que una vez criticó, en una alimaña, en una tepocata y una víbora prieta.

Josefina propone y el clero dispone

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La candidata a la Presidencia de la República por el Partido Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota, sostuvo una reunión privada con representantes de distintos credos religiosos, en donde ofreció el establecimiento de un marco legal para otorgar apertura a las iglesias en los medios de comunicación, así como la creación de un Consejo Consultivo de Asuntos Religiosos, so pretexto de mantener contacto directo con los ministros de culto.

Asimismo, la candidata panista propuso a los religiosos la instauración de consejos de participación social en las escuelas, con el objetivo de que los padres de familia promuevan la formación integral de sus hijos en las escuelas, con libertad religiosa “en el marco de la laicidad positiva”.

Siendo así, Josefina Vázquez Mota, en los hechos impulsa el desmantelamiento del Estado laico, al fomentar la incursión de los ministros de culto en los asuntos públicos, que en primera instancia corresponde al Congreso de la Unión legislar en materia de culto público, iglesias y agrupaciones religiosas.

Por otro lado, la abanderada presidencial de Acción Nacional, al ofrecer la posibilidad de incidir en medios a religiosos, da por hecho que los azules obtendrán mayoría en las Cámaras, lo que le permitirá aprobar en automático, sin discusión alguna, la apertura de los medios de comunicación, pero no para romper con las prácticas monopólicas en la radio y la televisión ni para garantizar el derecho a la información e impulsar el curso de la transición democrática, sino para otorgarlo como privilegio a un sector muy reducido de la sociedad: iglesias y agrupaciones religiosas.

Josefina Vázquez Mota, so pretexto de mantener abierto el diálogo con las iglesias del país propone la creación del Consejo Consultivo de Asuntos Religiosos, abriendo la puerta para que ministros de culto promuevan leyes como la criminalización del aborto, el no reconocimiento a matrimonios entre personas del mismo sexo y adopción de menores. Temas controvertidos, sin duda, pero que merecen análisis y reflexión libre de prejuicios moralinos y sesgos ideológicos.

De esta manera, Josefina Vázquez Mota, ratifica una vez más que su candidatura no responde al interés general, sino a intereses sectarios, de grupos muy específicos identificados con ideas medievales que buscan imponer, cual Estado totalitario, una concepción del mundo y de la vida sobre la ciudadanía.

¡Josefina reprobada!, una vergüenza sus calificaciones al frente de la SEP

La candidata del Partido Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota, se ha jactado durante su pre-campaña y ahora, su campaña, de tener resultados excepcionales en sus gestiones como secretaria de Desarrollo Social  y de Educación, de 2000 a 2006 y de 2006 a 2009, respectivamente.

Actualmente la vemos en su faceta de candidata a la presidencia de la República enalteciendo en cada uno de sus spots de radio y televisión sus “logros” al frente de ambas secretarías. En el caso de la de Educación indica que gracias a ella (sí, a ella nada más) “hubo por primera vez exámenes para contratar a los nuevos maestros por sus conocimientos y habilidades” (aquí soltamos la primera carcajada), y continúa argumentando, “las plazas ya no se venden y garantizamos que los mejores maestros están frente a nuestros niños” (soltamos la segunda carcajada), cerrando con un “quiero construir un México diferente” (soltamos la última carcajada).

Vayamos por partes, en primer lugar, ella es economista, lo que nos hace preguntarnos, ¿qué hacía una persona que estudia el mercado en una Secretaría pilar del Estado, como lo es la de Educación?; en segundo lugar, es mentira que las plazas ya no se vendan y para muestra basta con acudir con cualquier persona “importante” del sindicato para constatar que sus dichos son falsos y; en tercer lugar, si nos vamos a los reportes de la OCDE tenemos que México es el último lugar en educación y por lo visto, el panorama no es alentador.

Además, fiel a su postura ultraderechista y bajo su mandato en la Secretaría de Educación, no tardó en complacer al clero católico al prohibir la distribución de material didáctico para informar sobre sexualidad a los niños y adolescentes. Aunado a ello y lo que más nos sorprende, es que diga que gracias a ella la educación ha mejorado. No sabemos a lo que “Chepina” se refiere con mejorar pues, al igual que cuando estaba en SEDESOL, cometió un grave error que costó millones de pesos a la SEP.

Es decir, no nada más en Desarrollo Social, la señora Vázquez Mota cometió traspiés que costaron cantidades exorbitantes de dinero, también en la Educación Pública cometió deslices que han hecho que tengamos una educación de mala calidad, como lo han demostrado las pruebas Enlace que realiza el gobierno federal y que muestran un rezago educativo y asimismo, otro despilfarro de 2 millones de pesos.

Si durante la SEDESOL y la SEP Josefina ha reprobado sus materias, ¿cómo es posible que pretenda llevar las riendas de un país? La prueba en ambas secretarías no la pasó, mucho menos lo haría con lo difícil de la situación y para ser sinceros, en este momento de hostilidad, inseguridad, violencia y desempleo, se necesita a una persona que haya demostrado que “puede con el paquete”, no alguien que se queda en el mismo discurso acartonado y pragmático.