Alonso Lujambio y el PAN: Incapacidad e irresponsabilidad

Hace unas semanas, después de librar una dura batalla contra el cáncer, regresó Alonso Lujambio a la vida política del país para reincorporarse como senador plurinominal por el PAN. Sin embargo, muchas fueron las críticas que le llovieron al ex secretario e Educación Pública, por la única razón de que su salud se encuentra visiblemente deteriorada y por tanto, se pone en duda su capacidad para ocupar un puesto de tal importancia.

Como todo buen panista, no sorprende que Lujambio maneje un discurso doblemoralista. En primer lugar, apenas salió a la luz pública y declaró que estuvo en los E.U., y que la pasó de lujo con su familia. Lo que no aclaró fue que éste viaje estuvo financiado por el erario público, que inclusive su traslado se realizó en aviones oficiales, y que -peor aún-, se le dieron todas las facilidades para obtener un servicio médico de calidad en el extranjero (ya que en México no se hizo nada por mejorar el sistema de salud pública), haciendo una clarísima distinción entre Lujambio y los millones de mexicanos que por una u otra razón no son oficialmente merecedores del mejor trato del mundo.

¿Cuál es la explicación de Calderón al respecto? ¿Cuáles sus argumentos? ¿Porqué debe darse preferencia a unos mexicanos por sobre otros muchos más? ¿Y porqué debe pagarse con recursos públicos los servicios de salud para alguien que seguramente tiene los recursos suficientes para tratarse? Evidentemente, la respuesta no existe.

En su regreso, vimos a un Lujambio derrotado, en silla de ruedas y con un parche en el ojo, y evidentemente resulta difícil creer que tenga la capacidad de desempeñar su papel como senador en plenitud. Ni siquiera él mismo parece tener interés en el hecho de que el desempeño en un cargo público va a deteriorar más y más su salud, y por tanto, en un momento dado tendrá que abandonarlo. ¿Para qué tener un senador que no puede comprometerse al 100% ni es seguro que termine satisfactoriamente su labor?

Creemos que la sociedad mexicana merece a tener al menos gobernantes que se comprometan con su trabajo, y que puedan desempeñarlo. El PAN, al contrario, piensa que la política se trata de obtener el poder y hasta ahí. El hecho de que Lujambio sea muy panista y muy amigo de los panistas, no implica que deba regresar a la política “por compasión o lástima”, ni porque haya desempeñado satisfactoriamente su trabajo en otro momento. Está claro que tener un senador incapacitado, pone en riesgo al país y su estabilidad…

Ahora bien, el senador Lujambio no ha dejado de percibir ingresos desde que dejó de ser titular de la SEP. Como ya vimos, hemos estado pagando su atención médica y todavía sigue percibiendo ingresos, y lo seguirá haciendo a pesar de que es muy seguro que no logre terminar su periodo.

En este sentido, todo México parece estar de acuerdo en que Lujambio debe estar reposando en su casa, en lugar de ejercer un puesto público de tal dificultad como lo es una senaduría. El problema principal, creemos, es más bien el hecho de que en México ésto sea legal y perfectamente posible, a pesar de la irracionalidad evidente. Es muy claro que alguien enfermo de muerte no es capaz, ni apto para desempeñar un papel de vital importancia en un gobierno como el nuestro.

Sin embargo, como siempre, el gobierno mexicano, y sobre todo el PAN, prefiere anteponer intereses personales a los intereses de la nación, y la ambición de poder vuelve a dominar las acciones políticas, de lo que se deduce que el PAN es antes que nada irresponsable con el pueblo y los electores. Sin embargo, hasta que nadie diga nada concreto contra esto, las cosas seguirán igual…

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