Con nuevo avión presidencial, volamos hacia la desgracia nacional

Pareciera que al gobierno federal de Felipe Calderón le urge terminar de destruir al país en los pocos meses que le queda en el poder, como si no quisieran recuperar de ninguna forma la confianza popular que una vez tuvieron en sus manos. La nota  del día es que la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) pretende destinar 9 mil 840 millones de pesos en la adquisición de un nuevo avión presidencial, cantidad que excede casi 50 veces el precio de un avión convencional.

No descalificamos el que el presidente de la República deba tener un avión privado por cuestiones de seguridad, y que deba acondicionarlo para un mejor desempeño. Sin embargo, la cantidad señalada es excesiva al extremo, y todo con el consentimiento de Felipe Calderón.

Según la SEDENA la vida útil de los dos transatlánticos de super lujo (tipo Boeing) todavía no concluyen su vida útil, pero enfatiza la necesidad de adquirir un nuevo avión, del cual no se conoce ni marca ni modelo ni mayores detalles, pero que a todas luces será el inicio de un nuevo escándalo de desvío o pérdida de recursos.

Para contrastar la información, hemos de decir que un avión tipo Boeing nuevo muy difícilmente supera los 100 millones de dólares, aunque su precio común y comercial ronda los 45 millones. De hecho, el avión presidencial de Estados Unidos, que se supondría el más lujoso y seguro del mundo, no cuesta más de 325 millones de dólares.

¿No les parece espeluznante que tan tranquilamente el gobierno federal acepte este innecesario y ridículo gasto? Lo malo y preocupante es que para ellos es lo más normal de lo normal. Desde los coches en los que se mueve la clase política, la seguridad médica privada con la que cuenta y que usan a veces hasta para hacerse cirugías plásticas y la business class en la que vuelan, son una de las pequeñas pero lastimosas diferencias que se viven en el país.

Lo peor del asunto es que evidentemente, la aeronave será pagada con presupuesto público que todos los mexicanos tardaremos en pagar al rededor de unos 25 años la deuda de una máquina que no conoceremos, ni utilizaremos ni nos beneficia en lo absoluto.

Sin embargo, ya la SEDENA aseguró que la compra de éste avión corresponderá al próximo gobierno, osea que como quien dice, se lava las manos. ¿Qué tan exigentes tendría que un  gobierno para comprar algo que le saldría carísimo a los mexicanos? Si dividieramos los más de 9mil millones de pesos en los 110 millones de mexicanos que somos aproximadamente, nos tocaría de 89 pesos por persona. Está claro que jamás se repartirá el dinero de esa forma, pero nos da una idea de cuán benéfico sería si se utilizara para un bien común.

La pregunta queda en el aire, y quizás jamás tengamos la respuesta… ¿Qué clase de gobierno merecemos, que tan directamente se ríe de nosotros, en nuestra propia cara?

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Los 7 puntos de Calderón para respetar los Derechos Humanos.

En las últimas semanas Felipe Caderón ha enfrentado denuncias de diferentes actores y organizaciones civiles acerca de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos fundamentales cometidas contra la población en general y contra activistas en nuestro país.

23 mil personas demandaron al gobierno de Calderón ante la Corte Penal Internacional, la organización Human Rigth Watch presentó un estudio detallado sobre estas violaciones e incluso la ONU ha recomendado al gobierno de México que extreme medidas para garantizar la protección a los activistas que han sido afectados en diferentes maneras en nuestro país.

Ante esta presión internacional el presidente Calderón anunció siete puntos para que se respeten los derechos humanos en su “nueva” etapa de lucha contra la delincuencia. Incluye, entre otros aspectos, una instrucción a la Secretaría a la Defensa Nacional (SEDENA) para declinar competencia militar en casos de soldados que violen derechos humanos a favor de jueces civiles, así como un llamado a las autoridades electorales a proteger a candidatos y activistas en las elecciones de 2012.

 

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La estrategia fallida de Calderón casualmente se compone dos meses antes de la elección de Michoacán

Elementos del Ejército Mexicano detuvieron en Michoacán a Saúl Solis Solis, alias “el Lince”, uno de los principales lugartenientes de la organización criminal Caballeros Templarios.

Durante su presentación el subjefe Operativo del Estado Mayor dela Secretaríadela Defensa Nacional(Sedena), Edgar Luis Villegas Meléndez, informó que “el Lince” es uno de los responsables de la agresión a personal militar donde murieron cinco elementos en Zitácuaro, Michoacán, el 1 de mayo de 2007.

La Procuraduría Generaldela Repúblicainformó en junio pasado que el presunto narcotraficante fue candidato a diputado federal por el Partido Verde Ecologista de México en Michoacán en 2009.

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Los expedientes de la impunidad en México

En la Sierra de Zongolica, Veracruz tuvo lugar uno de los sucesos que exhibieron el grado de cinismo, impunidad y abuso de poder al que hemos llegado como país a causa de las acciones disparatadas en materia de seguridad por parte del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa. En febrero de 2007, un campamento militar se instaló en la sierra veracruzana, cinco días después de aquél hecho, Ernestina Ascencio, indígena de 73 años de edad, fue violada brutalmente por elementos del Ejército mexicano, de acuerdo a las últimas palabras pronunciadas por Ernestina que fueron escuchadas por su hija Marta.

Alfredo Ascencio y Marta, sobrino e hija de Ernestina, manifestaron ante las autoridades el deplorable estado de salud en el cual fue encontrada la indígena entre tierra y musgo, sin embargo, tanto la Presidencia de la República como la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y  la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), se mostraron escépticos por las declaraciones de los familiares de la indígena septuagenaria. “Los soldados se me vinieron encima y me amarraron los pies y las manos”, fueron las últimas palabras que Ernestina le compartió a su hija.

De acuerdo a las primeras indagaciones sobre el caso de la indígena veracruzana, ésta presentaba moretones a la altura de los muslos y el informe inicial que emitió la ginecóloga que diagnóstico a Ernestina, registró lesiones graves y sangrado en genitales, así como lesiones internas producto de una violación vía anal. Si bien es cierto que las investigaciones del caso continuaron por autoridades federales, la fiscalía especial de la procuraduría veracruzana y la CNDH, lo cierto es que el dictamen final del órgano defensor de los Derechos Humanos, concluyó que la indígena falleció a causa de una “gastritis crónica no atendida”.

Juan Pablo Mendizábal, médico forense que realizó la primera necropsia a la mujer, fue removido de su cargo, después de 23 años de servicio, por “contaminar” las pruebas recogidas del cuerpo de la indígena que confirmaban que la anciana falleció por las brutalidades cometidas en su contra. Asimismo, meses posteriores, se realizó una exhumación al cadáver de Ernestina que revalidaron las acusaciones del delito de violación sexual.

Cabe señalar que, durante la investigación del caso se desecharon varias declaraciones de conocidos familiares y vecinos de Ernestina, debido a que se trataba de “testimonios de oídas” que no aportaban nada para los avances de las indagaciones. Así pues, el caso se cerró y fue archivado en los expedientes de la impunidad que caracterizan a este desgraciado país en materia de Seguridad y Derechos Humanos.

Debido al impacto nacional que provocó el caso de Ernestina Ascencio, el propio Felipe Calderón se refirió al tema ratificando lo ya expuesto por “la investigación” que dio por muerta a la indígena a causa de una gastritis crónica no atendida. La negación por parte de la administración calderonista de reconocer la violación perpetrada contra la anciana indígena se debió más que al encubrimiento de las Fuerzas Armadas a no querer reconocer los altísimos costos de su malograda política de seguridad, que quizá no debiéramos darle el calificativo de “estrategia”, debido a que no existe ninguna, sólo tímidas e insuficientes medidas de alguien que se lanzó como el borras a combatir a los criminales, sin antes coordinar a los tres niveles de gobierno y a los tres poderes que componen nuestra federación, lo cual muestra la incapacidad de lograr acuerdos.

Lo cierto es que, tal hecho demostró las insensibilidades y complicidades de un gobierno que toma decisiones unilaterales en materia de seguridad, como en muchos otros rubros de nuestra vida nacional. Sin duda, el gobierno de Felipe Calderón será recordado como uno de los sexenios más detestados de la Historia de México