El PAN llegó sin gobernabilidad, y se va sin credibilidad

Ya hemos dicho en este espacio que el PAN está destruido y dividido internamente debido, entre otras cosas, al fracaso de los 12 años de gobierno panista y a la lucha interna de poderes que existe hoy en día como consecuencia de la pérdida de la presidencia y de un gran número de legisladores.

En este sentido, podemos asegurar que el Partido Acción Nacional ha perdido (quizás para siempre) dos cosas fundamentales en la política, que tienen que ver con la aceptación y la legitimidad: la gobernabilidad y la credibilidad. Evidentemente, la gobernabilidad es eso que todo político requiere para gobernar de forma efectiva. Ésta requiere no sólo de la disposición oficial, ni de un proyecto viable y confiable, sino en mayor parte, de la coyuntura.

Como sabemos, aunque Vicente Fox llegó al poder con un ambiente de plena gobernabilidad, cuando se creía que al fin se había logrado tener un Estado democrático y plural, es cierto que Felipe Calderón lo hizo dentro de un ambiente totalmente contrario, con incertidumbre y rechazo generalizado, lo que propició un clima de ingobernabilidad.

Ahora bien, la credibilidad, creemos, es un aspecto más importante, pues ésta no se adquiere de la noche a la mañana, y más bien se va construyendo con acciones concretas, y la manera en que la ciudadanía las percibe y las vive en la cotidianidad, y eso sí, puede perderse rápidamente y para siempre.

En este sentido, casi todas las instituciones públicas tras los gobiernos panistas son vulgarmente conocidas como corruptas. Más todavía, por ejemplo, con la lucha contra el narcotráfico, que no ha dado resultados palpables, la credibilidad del PAN como gobierno ha quedado por los suelos.

Además, es evidente que Calderón y compañía han mentido día tras día sobre los resultados del sexenio. Sólo recordemos cada informe de gobierno, y en especial el último, donde el presidente hablaba de un país que poco tenía que ver con el México real, donde aún se sufre la inseguridad, la falta de educación y cultura, y sobre todo, la corrupción.

Como decíamos, la credibilidad se forja en acciones concretas, y cuando éstas no son claras y dejan lugar a dudas cada vez más confusas, los rumores se vuelven verdaderos. Más aún cuando quien miente es el mismo presidente tratando de ocultar la dura realidad, y de justificar su gobierno a través de falacias y engaños.

Asimismo, el hecho de tener un gobierno que se encuentra totalmente alejado de la realidad mexicana, con sus vacíos legales y la cruda situación social de su población, la desesperanza se hace más grande. Que tu propio gobierno asegure que se puede vivir con 6,000 pesos mensuales; que digan que el país es más seguro cuando pocos se atreven a salir  a las calles por la noche; que se hable de estabilidad y fortaleza económica cuando un kilo de huevo cuesta al rededor de 50 pesos, es la expresión máxima del cinismo y de la gran distancia que separa al mexicano común del político que no tiene problemas económicos, y por ende, el ejemplo más claro de porqué el gobierno panista y el PAN en sí mismo haya perdido toda credibilidad y apoyo no sólo social, sino también de sus propios militantes.

Asimismo, la crisis panista que todo lo anterior provocó al interior del partido, cumple con el círculo vicioso de la falsedad y la pérdida de credibilidad. ¿Quién va a confiar en un partido que se desmorona y que pretende mantener en pie al país, cuando no puede sostenerse ni a sí mismo? ¿Quién volverá a creer en un PAN que en tan sólo 12 años destruyó su propia legitimidad y su estructura interna, y con ella dejó a México casi en la ruina?

Sin embargo, lo hecho hecho está. Quizás la lección para nuestro país será no volver a confiar en el blanquiazul por un buen tiempo, hasta que las acciones concretas que mencionábamos, hablen por sí mismas.

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El PAN se queda sin panistas…

Uno de los panistas más respetables de todo México es el Senador Ricardo García Cervantes, quien cuenta con más de 35 años de militancia dentro del blanquiazul, es miembro del Comité Ejecutivo Nacional, y es también Consejero Nacional desde 1988.

Éstos últimos días, García Cervantes, de los pocos panistas respetables, abandonó las filas de Acción Nacional y de la política debido a la decepción que le provocan los 12 años de gobierno panista en México. En sus propias palabras, “el PAN ha dejado de ser un partido propositivo y humanista”, como era en sus orígenes , y en cambio, los panistas de hoy sólo continúan dentro por ambiciones personales y de poder, en lugar de hacerlo por una vocación verdadera.

Aseguró que el PAN de hoy en día ya no sigue sus principios ni sus bases ideológicas y que en lugar de ello sólo propone aquello que le daría votos, es decir, que se convirtió en un partido “populista” por llamarle de alguna manera.

¿Tiene razón el ex senador? Recordemos simplemente las acciones que han llevado al PAN a la ruina: una actuación lamentable y autoritaria de dos presidentes que no dieron el ancho; una campaña fracasada con una candidata incapaz de convocar a las masas y de convencer con un proyecto confiable; un ex presidente que traiciona y abandona al partido que lo lleva a la gloria; una división post electoral que deriva en crisis política.

Además, la indiferencia de parte del gobierno federal ante situaciones críticas, como las tragedias mineras, la poca inteligencia en la forma de enfrentar al narco, la injusticia del alza de la canasta básica, y sobre todo la entrega indiscriminada de recursos y territorios nacionales al extranjero, son también las causas del desligamiento de García Cervantes de su partido.

Como decíamos en este mismo espacio, el PAN de hoy es algo muy diferente de lo que fue en su fundación, y antes de lograr obtener el poder. En este sentido, no hay mejor muestra de ello que el hecho de que los mejores panistas y los más comprometidos con México estén abandonándolo y criticándolo tan duramente. Tanto Javier Corral como García Cervantes son la expresión máxima de la decadencia de un partido que lo tuvo todo y lo perdió por su pésimo desempeño.

Mientras tanto, el futuro del PAN es más incierto que nunca, pero no es para nada alentador, cuando sus mejores elementos lo abandonan y prefieren continuar en la lucha por sus ideales pero de forma no institucional.

 

El PAN cumple 73 años de vida, pero celebra un triste funeral

El Partido Acción Nacional cumple este 16 de septiembre de 2012, 73 años de existencia, y lo hará en medio de quizás el peor momento de toda su historia, a meses de perder nada menos que la presidencia de la República y un importante número de legisladores. El PAN está derrotado, y en lugar de festejar un año más, pareciera que se celebra un funeral donde algo se sepulta para siempre.

De un lado y otro, los panistas se culpan entre ellos por los fracasos, pero en realidad nadie se hace responsable de lo que pasa, e incluso, como ya hemos dicho, las luchas internas por el poder amenazan permanentemente la estabilidad y cohesión del partido llevándolo a límites que nunca antes había alcanzado en cuanto a tensión interna.

Además, este momento histórico que vivimos mantiene al PAN en un letargo que tanto el blanquiazul como millones de ciudadanos esperamos que termine pronto. De hecho, el periodo de transición que se vive el día de hoy, mantiene al presidente Calderón en un tipo de “stand by”, donde no puede impulsar reformas, sus decisiones no tienen fuerza, y la mirada está puesta en el nuevo gobierno.

Lo anterior y el hecho de que sea Calderón uno de los principales promotores de la división panista es todavía más perjudicial para ellos mismos, pues se entraman en una serie de incongruencias y acciones sospechosas que debilitan aún más al partido.

Esto se vuelve más relevante cuando vemos que en realidad gran parte de la culpa de la crisis panista la tiene nada menos que “el máximo panista del país”, Felipe Calderón Hinojosa. Si recordamos, quien fuera presidente del CEN del PAN, Manuel Espino era de los pocos militantes que en verdad creían en el proyecto blanquiazul; de hecho se comenta que, hasta antes de su deserción para apoyar al candidato de otra fuerza política, era Espino el único que celebraba el aniversario de Acción Nacional, con mariachis y todo. Tras su salida, como dijimos, la fiesta se volvió un funeral, donde las bases ideológicas se sepultan y predomina el derrotismo y el evidente fracaso.

 Recordemos simplemente las palabras que una vez dijo Manuel Gómez Morín, fundador del Partido Acción Nacional, en su famosa carta dirigida a José Vasconcelos, donde habla entre otras cosas de  la fortaleza y perdurabilidad del entonces partido emergente, y que se relacionan directamente con la crisis interna que hoy en día sufre:

“La manera de hacer que se formen esos grupos perdurables (dentro del partido) es darles un carácter tal que resulte injustificable en contra de ellos cualquier intento de destrucción. Si esos grupos pretenden desde luego, y antes de adquirir posiciones firmes en la opinión política, entrar en lucha con los elementos que actualmente tienen el poder y que no están muy favorablemente dispuestos a soltarlo, necesariamente también entrarán en la lucha en la que ellos tratarán de hacer a un lado a los que están, los que a su vez tratarán de destruirlos a ellos”.

Es decir, el PAN de hoy en día contradice sus propios cimientos, sus bases ideológicas fundamentales y los principios de su fundación. ¿Acaso no representa Calderón esa figura que el primer PAN intentaba contrarrestar y superar con un discurso y un ideario nuevo y revolucionario?

¿No es Calderón ese de quien habla Gómez Morín que no está dispuesto a soltar el poder, y que por ello crea y sostiene una lucha constante de poderes?

En este sentido, continúa Morín su carta:

“Y como los que están tienen la fuerza y como los nuevos grupos, por muchas razones, no estarán aún bien organizados ni probablemente habrán logrado convencer a las gentes de que son algo nuevo, de que dan a las grandes palabras su verdadero significado, de que tienen una bandera distinta, lo más probable es que en esa lucha los que están tengan el triunfo completo, y también se pierde la esperanza misma por muchos años”.

Nada más claro ni mejor dicho. El fracaso panista está determinado justamente por esa incapacidad de convencer, de portar un proyecto nuevo, renovador y verdaderamente distinto. Por ello, el slogan de campaña de Josefina Vázquez Mota, alias “La Diferente”, significó quizás su derrota, por manejar un discurso contradictorio, falso y además, repetitivo.

No sorprende entonces que el PAN se caiga a pedazos. Como decíamos, las bases mismas que lo crearon fueron destruidas en tan sólo 12 años que mantuvieron el poder, y es evidente que la esperanza de que el PAN represente una opción verdadera, tardará muchos años en recuperarse.

No es simple cuestión de presentar proyectos sustentables o iniciativas regulares, sino que la crisis de Acción Nacional es mucho más profunda. Al parecer, tanto Vicente Fox como Felipe Calderón han hecho un daño irreversible en su estructura y en la médula que la sostiene (o sostenía) pues con sus acciones han desafiado todo aquello que significa ser panista.

Dice un fragmento de la Declaración de principios del Partido Acción Nacional:

“Nos indigna la herida innecesaria de opresión y miseria que unos seres humanos infligen a otros. La respuesta debida ante el dolor evitable es la responsabilidad social. Exige superar el individualismo y cooperar en la construcción democrática del bien común. La responsabilidad social no se agota en el ejercicio del derecho ciudadano al sufragio; se perfecciona permanentemente con la participación ciudadana en el cumplimiento de los deberes cívicos, políticos y sociales que tiene la persona en comunidad…”

En primer lugar, si hay algo que indigna en este país es que bajo un papel de supuesto benefactor, el gobierno siga haciendo más grande la innecesaria herida de la miseria y la opresión entre los ciudadanos, pero sin aceptar la responsabilidad. Además, esa misma responsabilidad social que tanto importaba en el antiguo PAN, hoy es una mentira. Los 90,000 muertos, la entrega indiscriminada de patrimonio y recursos a empresas extranjeras, la obvia subordinación de nuestro gobierno a los E.U., no pueden mentir.

Mientras tanto, la división parece no detenerse pues hay todavía cosas en disputa. Existe aún un voto duro panista importante que no puede ser ignorado, al menos que quieran perderse de más de 12 millones de personas que concuerdan todavía con sus principios.

Pero mientras la fortaleza siga desperdiciándose en conflictos internos, no habrá más felices cumpleaños para el PAN.

Información obtenida de:

Carta de Manuel Gómez Marín a José Vasconcelos: 

Declaración de principios del PAN (1994)

Entonces, ¿en el PAN ya no hay democracia?

Durante la campaña de Josefina “la diferente” Vázquez Mota, el Partido Acción Nacional (no) se cansó de decir que eran una institución renovada y la más democrática de todas las que existen en el país y que compitieron por la Presidencia de la República. En todas las plazas a las que iba Josefina Vázquez Mota indicaba su fuerza democrática y su compromiso con la honestidad y la transparencia.

Después de la elección y todavía en shock, el líder de Acción Nacional argumentó que sabían que pasara lo que pasa iban a perder, es decir, le mintieron, y de fea forma al pueblo mexicano, arguyendo que iban por “la grande2 y que los milagros sí existían.[1]

Pero al PAN siempre le ha gustado mentirle al pueblo, pensando que jamás despertaríamos. Lo hizo en el año 2000 prometiéndonos un cambio y llegó a empeorar la situación; lo hizo con Felipe Calderón, diciendo que no subiría los impuestos y tenemos crecimientos prolongados en la canasta básica y los hidrocarburos.

Posterior a eso, los mismos panistas que nos han mentido durante todo este tiempo, tuvieron una excelente idea, mentirnos otra vez. Josefina fue la encargada de encabezar tal hecho. Ella, con los demás integrantes de ese partido fraguaron un plan para que callaran lo que ya sabían, su partido no es tan democrático como lo han dicho durante todo este tiempo.

Gustavo Madero, mencionó que “más que refundar al PAN se debe retomar la lucha democratizadora de nuestros fundadores y su compromiso con la formación de ciudadanía como guía”. Entonces, ¿no han hecho eso durante su sexenio?, es claro que no y la gente se ha dado cuenta de ello, por algo son tercera fuerza política en este momento y por algo Josefina no pudo competir contra dos monstruos de la política como Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador.

No cabe duda que los gobiernos de Vicente Fox y de Felipe Calderón le pasaron las facturas a Chepina, de ahí que su incipiente campaña jamás haya podido despegar. De lo que tampoco nos queda duda es que el PAN ya no le seguirá mintiendo a los mexicanos y que la carrera de Vázquez Mota ha terminado.

Vicente Fox Quesada, esa alimaña…

El año 2000 significó mucho para muchos, y no era para menos pues representó el “verdadero” paso de una democracia falsa, de juguete, a una democracia real, o al menos eso se pensaba en esos momentos.

Vicente Fox fue el protagonista de ese hecho histórico y por lo tanto adquirió gran relevancia, no sólo él y sus allegados, sino el Partido Acción Nacional como una esperanza real para millones de mexicanos que ansiaban el esperado cambio que hoy, 12 años después, todavía no llega.

Había, de hecho, buenas referencias del Guanajuatense como gobernador de aquel estado, y con las promesas que presentó, como el crecimiento anual del 7% la población le otorgó su plena confianza, su fe, sus esperanzas y prácticamente su futuro. Nadie dudaba entonces que se estaba haciendo historia y que el renacimiento mexicano estaba a la vuelta de la esquina.

Es cierto que con la llegada del PAN cambiaron ciertas cosas que podríamos enumerar aquí y ahora. Además de la libertad de expresión, un manejo más o menos eficiente de la macroeconomía, ciertos avances en transparencia y una cobertura relativamente amplia de salud, ¿qué mas nos dejó el PAN?

Pronto todos nos dimos cuenta que la realidad nuevamente superaba al discurso y que las promesas eran nada más que eso. De hecho, las antiguas estructuras corporativistas permanecieron intactas. ¿Acaso no negoció Calderón con Elba Esther Gordillo el recibir votos a cambio de plazas en su gobierno? Así, el famoso “cambio” que nos trajo Fox y el PAN no benefició a nadie, salvo a los más allegados, los más poderosos, los de siempre.

El país que durante la campaña foxista en 2000 prometía ser de primer mundo en pocos años, se veía de pronto sorprendido y rebasado por su propia realidad, lo cual culminó con el desastrosos gobierno de Felipe Calderón y la radicalización de la violencia como elemento más resaltante de su sexenio.

Ahora bien, todos conocemos la traición que Fox, quien una vez fuera el panista por excelencia, el orgullo blanquiazul y el de México, hizo a su propio partido al abandonar a su candidata y llamar a votar por otro candidato y otro partido político. Esto no hizo más que atentar contra la democracia mexicana (si es que podemos llamarle así) y además, contra sus propios principios, los de su partido y la propia historia de su país.

Resulta ridículo pensar que quien asumió el gobierno “del cambio”, haya hecho todo lo posible por destruir a su propio partido y en cierta forma, regresar a aquello que criticaba.¿Será rencor, resentimiento, problemas personales con algún panista, estupidez o simple falta de principios?

Lo lamentable es que Fox no sólo afecta a su partido, como quizás él lo piensa. Al llamar a votar por un partido ajeno, que una vez calificó como el mal más grande de México, el ex presidente da la razón al doloroso argumento de que la democracia mexicana no es más que una simulación, una mera pantalla, un experimento fallido.

Para esto, también es curioso que hoy en día Fox asegure que los movimientos sociales generados post elección son falsos y orquestados, cuando días atrás le daba la estocada final a la idea de democracia mexicana.  ¿Dónde está entonces  la congruencia de Vicente Fox? Estos 6 años se dedicó a ponerle piedras en el camino a Felipe Calderón por las rencillas y rencores, y ahora Fox no llama a sacar a un partido de Los Pinos sino a traerlo de regreso.

Fox parece un Santa Ana moderno, uno de los traidores de México, una persona que para los más radicales ha perdido definitivamente los cabales. Como es obvio, el mexicano no es tonto y la historia no lo va a perdonar, de hecho, ya está siendo dura con él. Fox al terminar su sexenio trató de redimirse y consolidar una mediocre gestión al frente del país (o al menos, no lo que muchos creían que iba a ser) fundando el Centro Fox, para supuestamente desde esa trinchera, contribuir al avance del país. Y es una pena ver que a 12 años, tiempo en que se debería empezar a ver consolidado el cambio democrático que nos prometieron, no hayamos avanzado ni un poco.

De miedo incluso resulta saber que con lo anterior, Vicente Fox busca dañar a tres personas a las que le tiene un profundo rencor. A Josefina Vázquez Mota, a Felipe Calderón, y a Andrés Manuel López Obrador. Y por cierto, aunque ciertamente Calderón ha sido más respetuoso que Vicente Fox del proceso electoral, pareciera que Calderón esta más preocupado por convencer a la sociedad de que su gestión fue buena, que por la delicada situación democrática que vivimos.

Mientras tanto, no cabe duda que Fox es un traidor. Tuvimos un presidente cínico y mentiroso durante 12 años. En fin, se convirtió en todo lo que una vez criticó, en una alimaña, en una tepocata y una víbora prieta.

El PAN ni en torta

Han pasado casi 12 años desde que el Partido Acción Nacional, el del cambio, llegó a la Presidencia y demasiadas personas han dado sus impresiones del asunto, muchas de ellas están conformes con lo que sucede en el país; sin embargo, casi todas son las que tienen algún nexo con un partidario, es decir, los familiares de los mismos panistas.

No obstante, la mayoría de los mexicanos estamos inconformes con lo que ellos han hecho. No podemos olvidar al Presidente Fox, el cual, nos ilusionó demasiado al momento de llegar al poder en la elección más democrática y contundente que ha tenido nuestro país, pues, dejó de lado 70 años de historia de un partido que se posicionó hasta en el inconsciente de los mexicanos.

Todo parecía tan sencillo después de que él llegara al Ejecutivo; empero, no fue así. Vicente Fox jamás logró despegar ni ser la mitad de bueno en la Presidencia como lo fue en su candidatura, sus constantes pifias resultaron catastróficas para su sexenio.

Ni qué decir de Felipe Calderón, uno de los Presidentes más controvertidos de México. Si bien Fox no es querido por su ignorancia, el ya mencionado no es querido por sus constantes mentiras y cinismo.

Felipe Calderón aseguró que no habría aumento en impuestos, hidrocarburos o canasta básica; afirmó que sería el “Presidente de las manos limpias” y que pondría un freno a la inseguridad… pasó todo lo contrario.

Pero el declive panista no sólo se ha dado en la escala más grande pues, todos los peones, entiéndase por ellos a gobernadores, empleados de estos mismos, empleados de SEDESOL, la hermana de Calderón entre otros, han sido los responsables de acabar con la credibilidad del partido. No podemos olvidar a Carlos Talavera cuando les dijo a varias mujeres indígenas que “olían impresionantemente feo”, o a Juan Pablo Castro cuando habló sobre el “matrimonio de jotos”, a Molinar Horcasitas y su complicidad en la guardería ABC, a Cocoa Calderón y sus billetazos para ganar la elección, a Ernesto Cordero y sus 6 mil pesos, entre otros.

Podríamos pasarnos escribiendo pifias de los contendientes pero no lo haremos porque basta mencionar a la candidata más reciente del PAN, Josefina Vázquez Mota quién, no pudo ni siquiera mantener su segundo lugar en las preferencias electorales y no la culpamos, es demasiado el intentar enmendar y disfrazar las acciones del ahora mandatario.

Pasaron las elecciones y los panistas cayeron al tercer lugar, esperemos que no se levanten porque, sinceramente, no queremos más muertos, más inseguridad, más pobreza, más impuestos, más gasolinazos, más crisis. No queremos al PAN ni en torta.

 

Los doce años en que México retrocedió

La Presidencia de Felipe Calderón agoniza a meses de terminar. A la escandalosa cifra de muertos por la lucha anticrimen habrá que sumarle los 2.4 millones de desempleados, los 14 millones de trabajadores informales y los 6.5 millones de mexicanos en pobreza alimentaria.
Mientras hoy mismo el presidente gritó a los cuatro vientos que posee el récord de más de 15.5 millones de empleos registrados ante el IMSS, otros 28 millones de mexicanos ahora ganan menos por su trabajo que al inicio del sexenio. Obviamente, eso jamás lo dirá… Como siempre, es más importante apantallar, que ser honesto con tu pueblo.
Peor aún, los 13 pesos que aumentó el salario mínimo durante el calderonismo fueron rebasados por alzas en los precios de productos de primera necesidad como aceite, huevo, leche y tortilla, cuyo costo por kilo ronda los 12 pesos, el doble que hace 6 años, y en algunos lugares alcanza los 16 pesos.
Pero ¿qué implica que haya bajos salarios? Que no hay consumo. Y si no hay consumo, no hay actividad económica. Y si no hay actividad económica, no hay crecimiento, así de sencillo.
Pese a las evidentes cifras y la cruda realidad diaria del mexicano “de a pie”, las autoridades insisten en la solidez de la economía mexicana, bajo el misterio de la “macroeconomía”…
Aún si se cumpliera el pronóstico más alentador de crecimiento para el 2012, que es de 4.0%, el sexenio de Calderón se ubicaría entre los gobiernos con menor crecimiento en la historia del país, 1.91% en promedio, sólo arriba de la administración de Miguel de la Madrid (0.81%) y por debajo del sexenio de Vicente Fox (2.32%).
Y aunque el discurso asegura una estabilidad (macro) económica, en la realidad, el país se acerca a un punto sin retorno. Mientras que las reservas de hidrocarburos muestran un claro descenso, la deuda del sector público casi se triplicó hasta alcanzar 30% del PIB.
Es claro entonces que la solidez económica que presume el gobierno es cuestionable. ¿Porqué? Pues porque el equilibrio financiero del país , se sustenta en la explotación de todos nuestros recursos naturales, materiales, sociales e intelectuales sin visión de futuro. El país que una vez tuvo riquezas aparentemente infinitas, está siendo saqueado, como ha sido desde hace 500 años.
En materia de combate a la pobreza el panorama es igual de desalentador. Durante la administración calderonista el número de mexicanos cuyos ingresos resultaron insuficientes para afrontar sus necesidades básicas y de satisfacción (pobreza patrimonial) pasó de 45.5 millones a 57.7 millones, mientras que casi 6.5 millones se sumaron a los mexicanos con dificultad para adquirir la canasta básica.
Para minimizar el avance de la pobreza, el mandatario dice que de medirse la pobreza extrema con enfoque multidimensional, la pobreza en México “no solo no aumentó durante la crisis, sino que incluso se redujo porcentualmente”.
 Es claro que lo anterior no es más que una mera pantalla de justificación. Una teoría que pretende que la realidad se acople a ella, y no al revés, como debería ser. En este sentido, la generación de empleos y la precarización del salario son de las cuestiones más criticadas durante el sexenio del presidente que en campaña prometió un millón de empleos anuales.
Pero evidentemente la creación de empleos no acaba con dar trabajo. La precariedad de los que se están generando, en relación con los que ya existen, es alarmante. Casi alrededor de 60% de los empleos que se han generado, son precarios y no llegan ni a los tres salarios mínimos.
Y mientras todo esto nos sucede, Felipe Calderón se jacta de haber sido el segundo gobierno con mayor generación de empleo de la historia de México, demostrando de nuevo que su última preocupación en la vida es la honestidad, la sinceridad, el compromiso con su país, la rendición de cuentas… Qué más da, si ya se va…

¿Por qué el pueblo dio la espalda a la derecha?

A punto de que Felipe Calderón se vaya de la presidencia, y con él, la mediocridad política de un partido inepto y radicalmente alejado de la realidad y las necesidades de los mexicanos: el PAN.

Por fin,los mexicanos han puesto fin a 12 años de gobiernos panistas. México no va nada bien, pareciera ser el dictamen de la población que ha acudido a las urnas para renovar la presidencia de la República, y es claro el Partido Acción Nacional ha quedado marginado en esta ocasión.

Paralizante crispación política, mediocre economía, regiones enteras destrozadas por la violencia de poderosos criminales autores de decenas de miles de homicidios, impunidad generalizada, pero también estabilidad macroeconómica, cobertura universal de servicios médicos básicos, fortalecimiento de las instituciones de gobernanza financiera y el surgimiento de instancias de rendición de cuentas son parte del agridulce balance de este ciclo de dos administraciones, muy distintas entre sí, del PAN en el poder. ¿Qué pesa más? ¿Vale la pena priorizar por ejemplo la “estabilidad macroeconómica” sobre la seguridad y tranquilidad de miles de familias? ¿Hasta dónde es válido sacrificar una cosa por otra?

No todo es malo, es cierto. A los panistas hay que acreditarles que en estos 12 años han surgido el Instituto y la Ley Federal de Acceso a la Información Pública Gubernamental, entre otras instancias de evaluación. Ese robustecimiento del marco de rendición de cuentas contrasta con episodios de falta de voluntad de estos mismos gobiernos y gobernantes de someterse al escrutinio público, y con la debilidad mostrada por Fox y Calderón frente a sectores y personajes que fueron los que le dieron la estocada definitiva.

La llegada de los panistas hizo pensar en nuevas reglas y acotamiento de poderes fácticos. Nada ilustra mejor ese fracaso que la líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo. Nombrada por el expresidente Carlos Salinas, fue aliada de Fox y de Calderón y hoy su poder es mayor que en 2000: condiciona políticas de evaluación educativa, e incluso ahora cuenta con un partido político. Por parte del PAN, no hubo impulso de estos gobiernos para romper la cultura monopólica de sectores como la televisión y la telefonía.

Incluso el mayor mérito de los panistas se ha vuelto contra de ellos. Supieron mantener la ortodoxia económica pero carecieron de imaginación y arrojo para convertir ese orden en progreso. Por ejemplo, logró disminuirse la inflación de forma considerable. Sin embargo, las noticias no son tan buenas cuando analizamos el crecimiento: el promedio en el periodo 1989-2000 fue de 3.7%, superior al registrado entre 2001 y 2012 (1.9%); el per cápita fue de 1.8% y 0.5% respectivamente.

El respeto a la libertad de prensa que las presidencias del PAN podrían argumentar a su favor palidece ante la cifra de 81 homicidios de periodistas desde el año 2000, a los que hay que sumar 14 desapariciones de comunicadores en este mismo periodo, según el recuento de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

En el plano internacional, México tuvo su mejor momento en la efímera gestión de Jorge G. Castañeda al inicio del gobierno de Fox y luego con la representación de Adolfo Aguilar Zinser en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas en 2003, cuando junto con Chile los mexicanos resistieron presiones de George W. Bush para autorizar la ilegal invasión a Irak. Salvo eso, la presencia mexicana en el plano internacional se desvaneció mientras Brasil y Chile crecían como referentes de la región.

Pero sin duda fueron la incapacidad para lograr acuerdos con los otros partidos, que posibilitaran reformas estructurales en materia laboral, fiscal y energética, y las crecientes dudas sobre la idoneidad de la estrategia de combate al crimen organizado, lo que más afectó las posibilidades del PAN.

El escepticismo sobre el éxito del modelo de combate anticrimen de Calderón no solo surge tras al menos 65.000 asesinatos, con demostraciones de brutalidad por parte de los criminales cada vez más grotescas, sino porque de tanto en tanto agencias del propio Gobierno son causa de escándalo de ineficiencia, violación a derechos humanos y corrupción.

La propia campaña de la candidata del PAN ha sido ejemplo de los males que los mexicanos reprochan al ejercicio del poder del PAN. El desempeño de la primera mujer que en México ha disputado la presidencia desde un partido con posibilidades reales de ganar, padeció la improvisación y, sobre todo, la división entre los militantes panistas.

Ya los mexicanos han dado la espalda, respectivamente, al gobernante que cuando le pidieron actuar ante una televisora que se adueñó en diciembre de 2002 de una señal de televisión contestó “¿Y yo por qué?”, y al presidente que creyó que con pura voluntad e incondicionales se podía gobernar a un país complejo y vibrante que ha decidido que sea otro partido el que a partir de diciembre rija su destino. Así sea.

La mentira del PAN, válida desde el 2000 y hasta agotarse el sexenio

Dice el PAN que ha hecho un trabajo excepcional en sus administraciones, con frecuencia presume sus cifras, reservas fortalecidas, menos desempleo y pobreza, mayor inversión extranjera, mejores instituciones y un México estable.

No es necesario que nos digan todo esto para creerles porque obvio, no lo hacemos. Es un hecho que las reservas en el país están mejor que nunca pero, de qué nos sirve tanto dinero cuando problemas sustanciales como la pobreza, la alimentación y la educación no se pueden o no se quieren resolver. Por ejemplo, en México aumentó la pobreza a 52 millones durante el sexenio de Felipe Calderón, la educación está en crisis y Josefina Vázquez Mota no pudo hacer algo para mejorarla, mucho menos la pobreza cuando estuvo en SEDESOL (¿y así quería ser presidenta?).

Eso por un lado, por el otro, cómo olvidar la administración en broma de Vicente Fox que ni siquiera merece otro comentario sobre ella. Sin embargo, además de las pifias del gobierno federal panista, no podemos de dejar de mencionar los muertos por la guerra en contra del narcotráfico, la cual, resulto fallida.

En general, las administraciones panistas han resultado un fracaso rotundo, y asimismo, una mentira.

Nos mintieron cuando dijeron que serían un cambio con Fox, nos dijeron que serían los de las manos limpias, los del empleo y ahora, con Josefina, nos mintieron que estaban confiados en ganar la elección presidencial.

Decimos que nos mintieron con la candidatura de Josefina por dos cuestiones: 1. Nunca se vio un crecimiento en su campaña y 2) ellos argumentaban que tenían la certeza de ganar; sin embargo, y a pesar de estos dos puntos el presidente del PAN informó que ellos ya tenían prevista la derrota desde hace un tiempo[1]

Es decir, nunca tuvieron posibilidades y nunca nos dieron un cambio; no obstante, pretendían hacernos creer que sí, como en este momento lo quiere hacer Felipe Calderón. Si “Chepina” no llegó a ser presidenta fue porque ella misma se mintió, desde el inicio de su campaña, lo más triste es que ella se supone que era la candidata más fuerte de su partido

Que regresen a primaria y lo que se han robado, a ver si así salen las cuentas en el PAN

El día 10 de junio y durante el debate de los candidatos a la Presidencia de la República, “Josesimia Vázquez Mona” indicó al candidato de las izquierdas que, con base en las propuestas que él había presentado, a ella no le salían las cuentas.

Pero, nosotros nos preguntamos, ¿cómo le van a salir las cuentas con tanto despilfarro que existe en el gobierno federal? Para muestra basta un botón. Todos los gastos que lleva a cabo que llevan a cabo las dependencias gubernamentales y las paraestatales son vaciados en el Portal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental que “tiene como objetivo fortalecer la democratización del país; así como establecer una relación entre el gobierno y la sociedad basada en la rendición de cuentas.”[1]

Entre los gastos excesivos de las dependencias federales destacan: una prótesis de pene de 77 mil pesos y un paquete de 50 cajas de cerillo de 23  mil pesos en PEMEX; una función de circo privada que costó cerca de 334 mil pesos en la SHCP; la impresión de la imagen institucional de SEDESOL en loncheras, balones y paliacates con un costo de 5 millones (sí leíste bien), entre otros egresos absurdos.

Si contabilizamos todos los privilegios que ostentan estas dependencias es obvio que las cuentas saldrían y hasta sobraría dinero; sin embargo, tanto a Felipe Calderón como a Josefina Vázquez Mota les ha de haber calado el tan sólo pensar que la pensión del ex Presidente se puede venir abajo y que, de regresar al Congreso o bien en otra dependencia gubernamental Chepina, no tendrá tantos lujos como a los que está acostumbrada.

Pero no nada más esto es un símbolo del despilfarro, hay que recordar la Estela de Pus, las toallas y los ranchos de Vicente Fox, los aretes de Josefina, entre otros.

Es decir, pedimos de favor al Ejecutivo y a la candidata a la presidencia que no nos quieran dar atole con el dedo y nos pretenden engañar con que no les salen las cuentas, pero los hechos ahí están.

A continuación se presentan las imágenes de los despilfarros, todas han ido tomadas de la página indicada del Instituto Federal de Acceso a la Información: