México Secuestrado

El secuestro es uno de los delitos que causa mayor impacto social, pues además de destruir la estabilidad de las víctimas, transforma por completo la forma de vida de  las personas cercanas al plagiado, luego de amenazas, golpes, sometimiento y violencia extrema; las características y consecuencias del secuestro representan una amenaza a la estabilidad de la población.

En nuestro país el secuestro se ha transformado de un simple delito a una verdadera industria que deja millones de pesos a los grupos de delincuencia organizada. Es tal el éxito que ha tenido esta actividad, que en los últimos 5 años ha crecido 317%. Gracias a este incremento, México se ha posicionado como el país con mayor cantidad de secuestros en el mundo y no podríamos haber llegado a este lugar de élite si no fuera por la pobreza, falta de oportunidades y por la muy deficiente capacidad de las autoridades para combatir este problema.

Desde el año 2003, cuando el gobierno de Fox estaba en la mitad de su recorrido, una ola de secuestros inició en el país y fue tal el incremento que, en comparación con 2002, subió un 300% en un lapso muy breve. Durante 2007 se registraron 731 secuestros, en 2008 la cifra llegó a los 9,855 casos, en 2009 se registraron 11,680 casos y en el último año se reportaron 37 casos cada 24 horas, lo que nos da un espectacular resultado de 13,505 secuestros en 2010; cifras impresionantes que corroboran que a este paso difícilmente nos quitarán el primer lugar.

En lo que va de este año, se reportan 45 secuestros por día, por desgracia y por la ineptitud de nuestras autoridades, la mayoría de estos delitos no se resuelven. Hay un 90% de impunidad, he ahí el porque de su proliferación, si no me castigan lo sigo haciendo, total, los secuestradores no tienen nada que perder y mucho que ganar.

Este cáncer social es extremadamente preocupante, el hecho de comprarse algo o simplemente remodelar la casa o comprarse un auto nuevo ya nos hace candidatos a ser secuestrados. Ya es peligroso el trabajar y buscar mejorar; conseguir el ascenso social es un arma de doble filo.

En recientes fechas se aprobó la Ley Antisecuestro que modifica la forma y las penas que se impondrán a los secuestradores. Este es un gran esfuerzo político, logrado en gran parte por la presión social y a las necesidades que la situación actual de nuestro país exige. Dicha ley fue impulsada con mucha fuerza desde el ámbito civil, por personajes como la señora Isabel Miranda de Wallace y Alejandro Martí, quienes también fueron víctimas cuando sus hijos fueron secuestrados  y asesinados por sus plagiarios.

http://www.informador.com.mx/mexico/2011/274240/6/entra-en-vigor-la-ley-antisecuestro.htm

El que se haya puesto en marcha una ley antisecuestros nos da esperanzas de que este terrible cáncer de la sociedad sea controlado; es un buen comienzo, pero no es la solución.

Para poder solucionar este problema, debemos responder a las preguntas ¿qué lo provoca? y ¿por qué ha crecido tanto y se ha vuelta cada vez más violento? Esos son los cuestionamientos a resolver por parte del gobierno. Seguramente ya tiene las respuestas, pero no hace nada por resolverlas de fondo. La raíz está en la pobreza.

Lo que provoca cualquier delito (quitando los que se ejecutan por patologías psicológicas) es la miseria y el resentimiento social. Tan simple y lógico como entender que en una sociedad de consumo, lo que importa es lo que uno tiene y al no tener los medios necesarios para satisfacer las necesidades básicas, los individuos buscan cualquier modo de obtener dinero para comprar los elementos básicos para vivir (casa, comida, ropa) y en los casos más extremos, para satisfacer su dependencia a las adicciones.

Por tal situación, si el gobierno estuviera interesado en abatir esta situación, en lugar de gastar 120 mil millones de pesos en la lucha contra el narcotráfico, destinaría esa cantidad a la lucha pero contra la pobreza y la falta de educación de calidad que agobia a nuestro país.

Recordemos que una sociedad educada y con una buena calidad de vida está destinada a la paz y una sociedad como la nuestra con un gobierno como el nuestro se juega su destino cada día.

 

 

 

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Los derechos laborales violentados en México


Uno de los descubrimientos más importantes y trascendentes para la humanidad fue, sin lugar a dudas, la Ley de la Plusvalía desarrollada por el filósofo, economista y sociólogo alemán, Karl Marx. Dicha Ley económica puso de manifiesto las reglas bajo las cuales funciona el actual sistema de producción capitalista: el trabajador es quien produce la riqueza de las naciones, sin embargo, no goza de los beneficios de su trabajo manual, intelectual o material. Dicho de otra manera, la plusvalía es el valor creado (por el trabajador), no remunerado.

En México cuando se redactó y publicó la Ley Federal del Trabajo (LFT), ésta apuntó que velaría por mantener el “equilibrio” entre capital y trabajo, no obstante, de acuerdo a la Ley de la Plusvalía de Marx, tal situación es absolutamente imposible, ya que en el actual sistema económico capitalista el trabajo está sometido a los designios y caprichos de quienes poseen los medios de producción.

La historia del sindicalismo en México y de los derechos laborales es sinónimo de subordinación, opresión y explotación de los trabajadores. En nuestro país existe la tradición de que el control sindical este concentrado en el Poder Ejecutivo Federal, desde luego, violentando el principio de división de poderes debido a que las instancias de procuración de justicia como las Juntas Federal y locales de Conciliación y Arbitraje son apéndices de las administraciones públicas y no órganos del Poder Judicial.

Según investigaciones realizadas las juntas locales de conciliación y arbitraje reportan que las demandas efectuadas en contra de las empresas son motivadas por falta de afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), jornadas excesivas de trabajo, falta de pago de horas extras, rotación de lugares a zonas lejanas de la fuente de empleo, salarios castigados y nulos derechos de sindicalización.

Actualmente el capitalismo salvaje (que protegen los gobiernos neoliberales panistas) ha implementado la estrategia de outsourcing (terciarización), es decir, los trabajadores son contratados por conducto de empresas que se dedican a reclutar personal para mandarlos a laborar a factorías u otro tipo de establecimientos, así pues, los empleados no generan ningún tipo de derechos.

Funciones medulares como la inspección continua y transparente en los lugares de trabajo, son medidas que las autoridades laborales no ejecutan para garantizar los derechos de los trabajadores. Entre los sectores poblacionales más vulnerados en materia laboral se encuentran mujeres y niños, ya que muchos trabajan desde la informalidad sin derecho a ninguna prestación laboral.

Las grandes tiendas comerciales como Wal-Mart violentan con total impunidad, muchas veces en complicidad con las autoridades, los derechos de los trabajadores. En tales empresas trasnacionales se observa el trabajo infantil sin remuneración de los denominados “cerillos”, éstos trabajan bajo las condiciones de un empleado común, no obstante, sus prestaciones laborales son nulas. Los cajeros de las tiendas comerciales son sometidos a la movilidad forzada de horarios de trabajo, muchas veces como medida de presión para que el empleado renuncie, destacó el especialista en Derecho Laboral, Arturo Alcalde Justiniani.

Desde luego, las autoridades laborales están conscientes de toda esta serie de anomalías, abusos e injusticias, sin embargo, la red de complicidades y corrupción imperante en las instituciones generan desconfianza en el ciudadano y éste no acude ante las instancias correspondientes a reclamar sus derechos, asimismo, la pobreza y marginación en que viven millones de mexicanos los obliga a aceptar cualquier empleo para garantizar el sustento en sus hogares.

Basta decir que fue la corrupción y la impunidad,  y no la explosión de la mina, lo que asesinó a los mineros de Pasta de Conchos, ya que no contaban con las medidas de seguridad para laborar en la mina y tampoco disfrutaban de  los derechos básicos que a todo trabajador le son inherentes.

LOS BOSQUES MEXICANOS, HERENCIA DE NUESTROS ANCENTROS


El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), presentó en un documento la situación en que actualmente se encuentran nuestros bosques. El organismo señala que en los últimos 50 años perdimos por deforestación el 50 por ciento de nuestros bosques, sin embargo, el daño ecológico no se acota a tala inmoderada de los arboles, sino también a graves trastornos en especies de flora y fauna que pierden su hábitat por las acciones inconscientes de los seres humanos.

Como botón de muestra, el Bosque de Nixticuil en Zapopan, Jalisco es resguardado por un grupo de salvabosques que se organizaron para impedir la destrucción de la masa boscosa, según los pobladores de la región desde hace seis años denuncian la galopante deforestación de Nixticuil, no obstante, sus quejas no son escuchadas por las autoridades ambientales de los tres ordenes de gobierno.

En el 2006 se derribaron más de 400 arboles encinos adultos, apuntaron los pobladores del municipio jalisciense; asimismo, el Bosque Los Colonos fue severamente afectado por la depredación de una inmobiliaria que redujo el área boscosa, así pues, de 248 hectáreas a únicamente 92. Expertos en materia ecológica y ambiental de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) afirman que los principales enemigos del bosque son el desarrollo urbano, la construcción de grandes complejos industriales, el cambio de uso de suelo y por supuesto la deforestación.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) cada año organiza jornadas nacionales de reforestación, empero, el factor coordinación entre la sociedad y los tres niveles de gobierno impide que los trabajos efectuados en la materia rindan frutos. La Semarnat y demás autoridades ambientales han hecho distintos pronunciamientos para construir una cultura ambiental y conciencia ecológica, sin embargo, no existen resultados palpables ya que no contamos con mecanismos de evaluación en este sentido.

Cabe destacar que, México ocupa el segundo nivel en biodiversidad a nivel mundial, manifestó un informa del INEGI. De la misma manera el organismo revela que nuestro país alberga al 70 por ciento de la biodiversidad conocida en todo el planeta, lo que nos indica la importancia que tiene la conservación de nuestros bosques, de lo contrario estaríamos condenando a decenas de generaciones presentes y futuras a un desarrollo ambiental sustentable incierto.

La República mexicana ocupa el segundo lugar en biodiversidad entre los 12 países principales, pero lamentablemente el INEGI advierte que cada día se pierden más de 100 especies animales y vegetales en los bosques tropicales de la nación. Las menciones y distinciones que México recibe en materia de biodiversidad además de enorgullecernos necesariamente invita a realizar un ejercicio de reflexión profundo como país para definir que es lo que le estamos heredando a las nuevas generaciones, no podemos comprometer los recursos naturales de nuestros hijos y nietos.

De acuerdo a opiniones de especialistas en materia de deforestación, existen tres tipologías en este sentido. En primer lugar, la deforestación de hectáreas completos; en segundo lugar, la de polígono que contempla la tala de arboles en zonas particulares; y finalmente, la deforestación hormiga (ésta como la de polígono no son contabilizadas por el INEGI) que según algunos académicos es igual o más dañina que la tala inmoderada de hectáreas completas de bosque.

El estado de Jalisco, revelan las estadísticas del INEGI, es el más afectado por la erosión de nuestros bosques. Las cifras en este sentido ubican a la entidad con el 20 por ciento del total deforestado a nivel nacional, es decir, una quinta parte del registro. A partir del 2002, Jalisco manifestó un incremento del 37 por ciento anual en pérdida de zonas boscosas.

Como mexicanos tenemos la obligación de organizarnos para defender nuestros bosques como única herencia de nuestros ancestros, sino lo hacemos seríamos cómplices de la actual situación ambiental.